Ángela Ávalos. 25 agosto, 2017

En Emergencias de la Clínica Carlos Durán, en barrio Vasconia, San José, solo hay una camilla para atender a pacientes en paro cardiorrespiratorio que deben ser resucitados frente a niños, ancianos y enfermos infectados. Hay cero privacidad.

A esa camilla para casos críticos se suman otras dos que sirven para dejar en observación a quienes tengan alguna dificultad para movilizarse o traigan una lesión severa.

(Video) Clínica Carlos Durán sin espacio

Si hubiera más gente que necesitara reposar, pasarán a las escasas camillas improvisadas que están en el pasillo, justo en el ventolero que corre frente a la entrada de ambulancias de ese servicio.

La jefa de Emergencias, Priscilla Víquez Jaikel, confirmó que desde hace unos diez años se presentan proyectos a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para justificar la necesidad de más espacio, con la idea de mejorar la atención de los 300 pacientes diarios que reciben en promedio.

"Tenemos que repartir los casos de los más a los menos graves, y escoger entre quienes más necesitan estar acostados. Las condiciones en las que nosotros laboramos son de hacinamiento y se están volviendo insoportables. En diez años de gestiones, no hemos visto el apoyo institucional para poder crecer", confirmó Víquez.

Esta clínica abrió hace 51 años, cuando la población de referencia en ese entonces ascendía a 30.000 habitantes.

En la actualidad, esa cifra se ha multiplicado casi siete veces, con comunidades como Zapote, Catedral, San Francisco, Paso Ancho, San Sebastián y algunos sitios de Desamparados, dijo Abraham Farah, presidente de la Junta de Salud de la Clínica.

Clínica Carlos Durán
Clínica Carlos Durán

El crecimiento exponencial en el número de habitantes y de la complejidad de los casos que llegan, donde sobresalen víctimas de violencia (accidentes de tránsito, apuñalados, mujeres, ancianos y niños agredidos), está provocando que los servicios colapsen.

Emergencias no es la única área con problemas serios.

Basta con echar un vistazo en el servicio de Farmacia, donde 40 funcionarios despachan 120.000 recetas mensuales transitando en pasillos estrechos, llenos de cajas plásticas de colores repletas de medicamentos.

La jefa de ese servicio, María Salas, dijo que a pesar de las estrechez de espacio, ahí han logrado impulsar iniciativas que redujeron sustancialmente los tiempos de espera de medicinas.

Olga Elizondo, paciente de la clínica, reconoció que a pesar del hacinamiento, los servicios son "excelentes".

"Aquí usted ve las filas, pero el trabajo es muy fluido. Al adulto mayor les preparan con tiempo las medicinas y hacen, dentro de lo que cabe, lo mejor. Sí hace falta más espacio, por eso no se pueden dar más servicios", comentó Elizondo.

Exigen devolución de edificio

La Junta de Salud y los comités comunales que hay en las barrios vecinos están presionando a la Caja para que devuelva el edificio del Centro de Desarrollo Social (Cedeso), ubicado frente a la clínica, en barrio Vasconia, San José.

Ese edificio alguna vez fue propiedad del centro de salud. El plan, explicó Farah, es trasladar ahí las sedes de diez Ebáis que en estos momentos utilizan espacio en las instalaciones centrales de la clínica.

El servicio de Emergencias de la Clínica Carlos Durán atiende un promedio de 300 pacientes cada día. La clínica no tiene quirófano y solo dispone de tres camillas de observación; una de las cuales (la que dice 'Agudos') está apartada para personas que entran en paro cardiorrespiratorio. El traslado de los diez Ebáis que están en el edificio central a otras instalaciones, permitiría que el espacio para este servicio crezca más.
El servicio de Emergencias de la Clínica Carlos Durán atiende un promedio de 300 pacientes cada día. La clínica no tiene quirófano y solo dispone de tres camillas de observación; una de las cuales (la que dice 'Agudos') está apartada para personas que entran en paro cardiorrespiratorio. El traslado de los diez Ebáis que están en el edificio central a otras instalaciones, permitiría que el espacio para este servicio crezca más.

Trasladar esos Ebáis permitiría contar con más espacio para que servicios como Emergencias y Farmacia pudieran acomodarse mejor.

"Ya estamos hasta aquí (se tocó la base del cuello). ¡Basta! Hemos agotado todos los recursos. En los cuatro años que llevo en la Junta se ha luchado para que la CCSS devuelva el Cedeso", comentó Farah este viernes, durante una visita que hicieron varios gerentes y el presidente ejecutivo de la Caja, Fernando Llorca, a la Carlos Durán.

Ahí se reunieron durante la mañana con la intención de presionar a estas autoridades para que den una solución.

"Aquí usted ve las filas pero  el trabajo es muy fluido. Al adulto mayor les preparan con tiempo las medicinas y hacen, dentro de lo que cabe, lo mejor". Olga Elizondo, paciente.

Daniela Miranda, vecina de Zapote y funcionaria de la Municipalidad de San José, dijo que a pesar de esta visita y de los eventuales compromisos que puedan surgir de ella, se mantiene programada una manifestación comunal frente a la clínica, la mañana del próximo lunes.

Miranda dijo que este movimiento no afectará el funcionamiento de los servicios, por lo que los pacientes pueden acudir sin problemas a su cita.

Llorca reconoció los "seriesísimos problemas" de espacio, que son evidentes en la clínica y están repercutiendo en los servicios a la población.

"Hay propiedades de la institución que podrían ser aprovechadas de alguna forma y esto es lo que vamos a analizar", comentó Llorca al hacer referencia a varios estudios que pedirá a los gerentes y que tendrán que estar listos, a más tardar, en dos semanas.

"Yo no quisiera generar falsas expectativas de seguir haciendo parches con soluciones muy parciales, porque parte del problema histórico en la infraestructura de la CCSS es que se venían haciendo parches, perdiendo de vista la visión integral y la planificación a futuro", agregó el jerarca de la Caja.

Confirmó que existe la posibilidad de devolver el Cedeso, pero que esta decisión dependerá, en primera instancia, de la Junta Directiva de la CCSS.