Ángela Ávalos.   9 agosto
Carol Díaz Calderón, enfermera del Hospital México, tiene 35 años y los últimos 11 los ha dedicado a laborar en ese centro de salud. Foto: CCSS para LN

La fallecida era una mujer muy joven. Fue la primera que maquilló y peinó antes de entregarla a su familia envuelta en una mortaja, y entre dos bolsas de bioseguridad para impedir la infección con covid-19, enfermedad que pocos minutos antes sumó en su lista de víctimas mortales a esta paciente.

Desde entonces, la enfermera del Hospital México, Carol Díaz Calderón, procura entregar a los pacientitos fallecidos maquillados y con perfume para hacer menos traumático el reconocimiento del cuerpo ante el único pariente que el protocolo autoriza para encarar ese duro trance.

Díaz recuerda esa primera vez: “Fue inevitable no llorar porque uno se pone en el lugar de la familia y sufre en silencio. Uno es humano y no deja de sentir. Así ayudaremos, también, a que la persona encargada de reconocer el cuerpo se quede con un recuerdo aceptable de su familiar que yace sin vida”.

La iniciativa de Díaz cuenta con el apoyo de la dirección médica y de Enfermería del Hospital México, y cumple con todos los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud, aseguró Douglas Montero, director médico.

“Es mucho el trabajo que tenemos, pero estas ideas las recibo con alegría porque demuestran la gran calidad humana de los profesionales de Enfermería de este hospital y de la Caja.

“No conllevará a gastos institucionales. Los insumos como maquillaje, lápiz labial, rubor y sombras correrán por cuenta de los trabajadores. Entre nosotros mismos aportaremos lo que se necesite para que esta idea humanitaria sea una realidad”, dijo Silvia Beirute, directora de Enfermería.

El México tiene 1.100 enfermeros y enfermeras, incluido el personal de refuerzo que ha sido contratado para soportar el incremento en la demanda de atención por covid-19 (alrededor de 50 profesionales más).

Aquí, los pisos seis y siete están dedicados a la atención de estos enfermos, y en el área de Urgencias hay una zona exclusiva para este tipo de pacientes.

Cuando las máquinas se apagan

”Es un instante donde todo acaba y por más experiencia que se tenga nunca deja de conmover e impactar. Uno jamás se acostumbra a ver pacientes irse de este mundo, menos aún cuando la causa es covid-19″, contó Carol Díaz en una nota compartida por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

”Todos los días son distintos, las jornadas son diferentes y cada fallecimiento es particular. Yo siempre que ingreso al hospital me encomiendo a Dios y me pregunto ¿cuál será mi misión de hoy”, contó la enfermera.

Según consignó a la CCSS, las personas no tienen idea de lo que es presenciar el último momento de vida de un ser humano, y más triste cuando expiran por covid-19, porque, según dijo, el momento es desesperado.

”Una vez que la persona se declara fallecida hay que empezar a desconectarla de los equipos. Los cuerpos se deben desprender de las vías, hay que quitarles los tubos, retirarles las sondas. Cuando a mí me toca preparar los cuerpos elevo una plegaria a Dios mientras suavemente cierro sus párpados y cruzo sus manos, eso me da tranquilidad y es algo que brota de mi corazón”, relata.

De acuerdo con el protocolo establecido por el Ministerio de Salud, cada fallecido por covid-19 requiere dos bolsas: una transparente, que es la primera que se coloca, y otra de color (blanco, en su mayoría). Esta última es la que se abre en presencia del familiar durante el reconocimiento obligatorio del cuerpo, quien solo mira al fallecido a través de la primera bolsa transparente.

En el Hospital México laboran 1.100 enfermeras y enfermeros, incluyendo el personal de refuerzo que ha sido contratado en los últimos meses para soportar la atención de la pandemia. Foto: Cortesía Hospital México

”Hace unos días tuve que preparar una persona y su rostro estaba tan descompensado que le pedí a una compañera me ayudara a ponerle un poquito de color en sus pómulos, frente, nariz y labios.

“Fue tan gratificante y satisfactorio ver cómo cambió la apariencia de la persona fallecida que me motivé para hacer una propuesta a la dirección de Enfermería para que, siempre que se pueda, se maquille un poquito el rostro de los fallecidos que es lo único que se verá por 15 minutos cuando el familiar llegue a reconocer el cuerpo a la morgue”, explicó la enfermera.

Hasta este domingo 9 de agosto, el Ministerio de Salud registraba la muerte de 235 personas: 86 mujeres y 149 hombres, entre los 23 y 99 años.

La cantidad total de infectados por el nuevo coronavirus en el país alcanza las 23.286 desde el 6 de marzo, cuando se registró el primer caso confirmado.