Ángela Ávalos. 6 octubre
Eutilio Valverde Masís, de 76 años, es vecino de Alajuelita. Ingresó por una gripe al servicio de Emergencias, que en su caso se vuelve crítica porque es recién operado a corazón abierto. Foto: Alonso Tenorio
Eutilio Valverde Masís, de 76 años, es vecino de Alajuelita. Ingresó por una gripe al servicio de Emergencias, que en su caso se vuelve crítica porque es recién operado a corazón abierto. Foto: Alonso Tenorio

No solo llegan enfermos. A muchos, los dejan abandonados en la cama de hospital, sin visitas ni direcciones o con teléfonos falsos porque los familiares no quieren regresar por ellos.

Esa es la realidad con la que tiene que lidiar el personal del Hospital San Juan de Dios con los adultos mayores que, cada vez en mayor cantidad, acuden por atención.

En el primer semestre de este año, diez de las 14 personas que dejaron abandonadas allí tenían 65 años o más. Estos pacientes permanecen un promedio de 55 días, pero hay quienes han estado hospitalizados más de 100.

Pero ese es tan solo uno de los desafíos que traen bajo el brazo quienes pertenecen a ese grupo poblacional.

De los 27.200 internamientos registrados en el 2018 en ese hospital, casi el 30% fue de personas con 65 años o más.

Entretanto, de las 93.079 citas que se dieron con médico especialista en consulta externa durante ese año, un 24% fue para adultos mayores.

El pasado miércoles 2 de octubre, solo en ese hospital había 85 pacientes adultos mayores internados; cinco de ellos de 90 años o más.

“Siempre estamos desbordados”, reconoció la directora médica Ileana Balmaceda. “¿Cómo les doy prioridad si todos son adultos mayores?”

Es la pregunta que Balmaceda se hace muchas veces, cuando se le consulta sobre el incremento en la atención de personas de ese grupo de edad en ese y todos los hospitales de la Caja. También se pregunta cómo hacer para atenderlos con la urgencia que la mayoría de ellos requiere.

Emergencias del San Juan de Dios está colapsado hace años. La jefatura ha procurado algunos desahogos en el espacio para lidiar con una demanda creciente de todas las poblaciones, incluidos los adultos mayores. Las camas en pasillos son cosa de todos los días. Foto: Alonso Tenorio
Emergencias del San Juan de Dios está colapsado hace años. La jefatura ha procurado algunos desahogos en el espacio para lidiar con una demanda creciente de todas las poblaciones, incluidos los adultos mayores. Las camas en pasillos son cosa de todos los días. Foto: Alonso Tenorio

La funcionaria considera que esta situación trasciende al San Juan y a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). “Es un problema país”, afirma.

"Siempre estamos desbordados (...) ¿Cómo les doy prioridad si todos son adultos mayores?”. Ileana Balmaceda, directora del Hospital San Juan de Dios

Miguel Villalobos, jefe de Emergencias en el San Juan, asegura que se les trata de dar prioridad en la atención porque así lo establece la ley. En promedio, casi un 20% de todas las atenciones de emergencias (21.057 en el 2018) son a personas de este grupo de edad.

“Por la limitación de espacio, desgraciadamente, no podemos dejar que estén siempre acompañados. El reto para nosotros es sumamente grande”, comentó el especialista.

La situación de Emergencias se complica porque, aunque son vecinos del Hospital Nacional de Geriatría, este centro no atiende urgencias más allá de las 3 p. m. o 4 p. m.

Como resultado, los pacientes que no logran ser internados en el Geriátrico y necesitan atención médica de urgencia, terminan saturando Emergencias del San Juan.

De todos los casos que recibe dicho servicio, un 20% requiere hospitalización. Y de ese 20%, alrededor de un 30% son adultos mayores, informó Villalobos.

El San Juan ha intentado acoplarse al cambio poblacional con algunas medidas. Adaptó espacios y servicios para atender las necesidades específicas de este grupo: camas especiales, sillas y dispositivos médicos.

También han contratado geriatras. Tienen cinco que, junto a otro personal de salud, han desarrollado programas de atención como las clínicas de la memoria y de caídas, y los llamados hospitales a domicilio.

Además, se ha tratado de humanizar más la atención al permitir la permanencia de algún familiar con el paciente y protegerlo con un fuerte protocolo para evitar que abogados lleguen a sacar firmas para despojar a los adultos mayores de sus bienes.

El abordaje de cada caso es más complejo porque son personas que traen muchas enfermedades al mismo tiempo.

Alia Kozarkova, coordinadora de la unidad de Geriatría del San Juan, explicó que esto sucede, especialmente, con los pacientes de 80 años y más.

“Las fracturas son el menor de sus males. Traen cardiopatías, enfermedades de la piel, problemas pulmonares y digestivos, infecciones urinarias que vuelven más desafiante su atención”, comentó.

La limitación en la infraestructura del hospital, cuyo edificio principal roza los 200 años de existencia, pone barreras a los servicios que se dan, sobre todo, a esa población.

Si no se hace algo pronto, advirtió la directora médica, el hospital “reventará”.