Ángela Ávalos. 22 octubre
María Elena Pacheco Mora, de 61 años, falleció el 9 de setiembre de 2018 luego de sufrir una fractura de cadera. Su familia y quien fuera su patrona por 28 años aseguran que el atraso en la atención pudo complicar su salud y desencadenar la muerte. Foto: Cortesía
María Elena Pacheco Mora, de 61 años, falleció el 9 de setiembre de 2018 luego de sufrir una fractura de cadera. Su familia y quien fuera su patrona por 28 años aseguran que el atraso en la atención pudo complicar su salud y desencadenar la muerte. Foto: Cortesía

Pasaron seis días entre el momento en que María Elena Pacheco Mora se fracturó la cadera y el instante en que sus cuatro hijos recibieron la impactante noticia del fallecimiento, el 9 de setiembre del 2018.

Familiares y conocidos atribuyen el deceso a las complicaciones que tuvo la mujer por atrasos en la atención, tanto en la CCSS como en el Hospital del Trauma.

Pacheco Mora, entonces de 61 años, trabajaba como empleada doméstica en la residencia de la médica Sharon Smith, cuando se cayó y se fracturó la cadera derecha, la mañana del 3 de setiembre del año anterior.

Primero, fue llevada al Hospital Calderón Guardia, en San José. Ahí, según las autoridades médicas, permaneció nueve horas entre las 11:31 p. m. del 3 de setiembre y las 8:44 a. m. del día siguiente.

"(...) doctorcita, eso de 48 horas (tiempo máximo recomendado para operar una fractura de cadera en adulto mayor), son criterios internacionales. Tiene que entender que aquí, en Costa Rica, tenemos nuestra forma de hacer las cosas, me dijo un colega”. Sharon Smith, patrona de mujer que murió por complicaciones de fractura de cadera.

Recurriendo a conocidos, Smith se enteró de que en el Calderón poco podrían hacer por la fiel empleada que la había acompañado durante 28 años de trabajo.

“(Un colega) me dijo: ‘estamos saturados, Sharon; puede esperar hasta el viernes (¡era lunes!) para la junta de médicos, pero ni en 24 ni en 48 horas esa fractura se va a resolver’.

"La tuvieron en un corredor toda la noche, y a la mañana siguiente la saqué al INS (Instituto Nacional de Seguros) pensando en que para eso yo le había pagado una póliza de riesgos del trabajo y ella estaba asegurada”, relató la médica.

Fue así como Pacheco terminó en el Hospital del Trauma, en La Uruca, San José.

Lo que relatan oficialmente en ese hospital sobre este caso en respuesta escrita enviada a La Nación, es que la mujer ingresó a Trauma el 4 de setiembre del 2018. Según el INS, “se le indican estudios complementarios para ser evaluada por las distintas especialidades médicas y quirúrgicas”.

Un día después, Ortopedia confirma una fractura de cadera derecha que debía ser intervenida quirúrgicamente.

La cirugía, informan, “se programa de manera extraordinaria (fuera de la jornada regular del cirujano) para el 9 de setiembre del 2018, con el fin de atender la patología oportunamente y dentro del rango de tiempo correspondiente para el tipo de lesión”.

Pero Pacheco muere ese domingo sin ser operada. Entró en paro cardiorrespiratorio del cual no fue posible sacarla pese a siete intentos. La declararon fallecida a las 09:07 horas.

Secuencia de atrasos

En el 2018, el 9 de setiembre, Día del Niño, cayó domingo. Se cumplían, además, seis días desde la caída que le fracturó la cadera a Pacheco Mora, mamá de Pablo y tres muchachos más.

Pablo se alistaba para visitarla en el Hospital del Trauma, en La Uruca, donde se suponía que la operarían en horas de la mañana, cuando recibió una llamada.

"Me levanté temprano, la llamé pero nunca contestó. Al rato, llaman del INS y dicen que hay una emergencia. ¡Todos nos fuimos volados! Duramos 25 minutos de aquí (Cipreses de Oreamuno, en Cartago, a poco más de dos horas de camino de San José) al INS.

"A mí lo que me extrañó fue que no me dijeran nada. Entramos fácil, fácil y ahí es delicado entrar. Nos llevaron al tercer piso y nos dieron la noticia. Supuestamente, un coágulo se la llevó”, relató Pablo, el menor de los cuatro y quien más tiempo pasaba con ella.

Lo que asegura la patrona de su mamá es que, al igual que les sucedió en el Calderón, en el Hospital del Trauma les informaron de que ahí las operaciones de cadera debían esperar mucho tiempo. En el caso del INS, al menos, tres semanas.

"Cuando supe lo que tardarían, me fui corriendo al Colegio de Médicos a ver si alguien nos podía ayudar, ¡y cero! Una secretaria me puso a un doctor quien me dijo: 'doctorcita, eso de 48 horas (tiempo máximo recomendado para operar una fractura de cadera en un adulto mayor), son criterios internacionales.

“Tiene que entender que aquí, en Costa Rica, tenemos nuestra forma de hacer las cosas. Pero tratándose de usted, le haré un campito el 9 de setiembre. ¡Seis días, seis días después de la fractura! Mordí la lengua. A las 10 a. m. del 9 de setiembre, me llamó Pablo, el hijo de María Elena, y me dijo ‘mamá murió’”, recordó Smith.

La médica asegura que ella también advirtió al personal del INS sobre la inconveniencia de ponerle la férula que le colocaron a Pacheco al ingresar a Trauma.

“Eso es la segunda causa de embolia pulmonar. Se los dije pero no, no me entendían. Dejé un escrito en el Hospital del Trauma, de dos páginas, advirtiendo el peligro de la embolia pulmonar si le ponían férula...”, comentó Smith.

"¿Será que la pedrada para el perro pero ni capeándolo? Si nosotros hubiéramos sabido que durarían tanto en atenderla, hubiéramos hecho lo que sea por llevarla a una clínica privada. Para mí, me la tenían que atender de inmediato. Pero uno por no saber... ". Pablo Pacheco, hijo menor de mujer fallecida.

De acuerdo con el documento de autopsia aportado por Smith con autorización de la familia, esa fue finalmente la causa de muerte.

La trombosis o embolia pulmonar es un bloqueo súbito de una arteria pulmonar.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina, de los Estados Unidos, “puede ocurrir después de que un coágulo se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hacia los pulmones. (...) puede ser potencialmente mortal, especialmente si un coágulo es grande o si hay muchos coágulos”.

Certificado de defunción. Foto: Cortesía
Certificado de defunción. Foto: Cortesía

Su empleada doméstica, era una persona de escasos recursos y muy querida en su comunidad. Con el salario que le pagaba, María Elena se encargó de cuidar a sus papás.

La mamá de María Elena, cuenta la doctora Smith, falleció tres semanas después de haber sepultado a su hija. Dice que de la tristeza, algo que confirma Pablo.

La familia no ha pensado en demandar porque no tienen los recursos para contratar a un abogado.

Además, asegura el hijo menor, ya han pasado por muchas cosas en el último año: la muerte de María Elena, la partida de la abuela, y un mal negocio que los dejó débiles económicamente.

"¿Será que la pedrada para el perro pero ni capeándolo? Si nosotros hubiéramos sabido que durarían tanto en atenderla, hubiéramos hecho lo que sea por llevarla a una clínica privada. Para mí, me la tenían que atender de inmediato. Pero uno por no saber... ", dijo.