Patricia Recio. 14 abril, 2020
El lunes, las autoridades se mostraron alarmadas por el aparente relajamiento de la población que abarrotó los centros de las ciudades a pesar del llamado de quedarse en casa. Foto Jeffrey Zamora
El lunes, las autoridades se mostraron alarmadas por el aparente relajamiento de la población que abarrotó los centros de las ciudades a pesar del llamado de quedarse en casa. Foto Jeffrey Zamora

¿Qué es la inmunidad de rebaño y por qué se habla de que todos estaremos expuestos al covid-19?

En algún momento, todas o una gran mayoría de las personas habrán estado expuestas al SARS-CoV-2 que provoca el covid-19.

Aunque la afirmación es motivo de miedo o alarma para muchos, no necesariamente significa que toda la población vaya a enfermar a causa del nuevo coronavirus.

Sin embargo, el curso natural de esa exposición y los contagios eventuales que se presenten en el tiempo llevarán a la población a conseguir la llamada inmunidad de rebaño, que se convertiría en un escudo para los más susceptibles, tal y como ocurre con las vacunas que actualmente nos protegen de enfermedades como el sarampión o la tosferina.

“Mucha gente cree que es algo malo, la inmunidad de rebaño es una condición natural de la circulación de un virus dentro de una comunidad”, explica la pediatra infectóloga María Luisa Ávila.

Básicamente, consiste en que un grupo de personas que actualmente ya se está enfermando en el país (hasta este martes se hablaba de más de 618 casos confirmados) comienza a hacer una protección de rebaño para los que están a su alrededor.

“El hecho de que todos vamos a estar expuestos es porque este es un virus nuevo, para el cual nadie tenía defensas porque no era conocido en la humanidad (...) no significa que todos vamos a enfermar, la gran mayoría va a hacer una infección subclínica que no va a tener síntomas o que los síntomas van a ser sumamente leves.

“Yo me expuse, desarrollé una infección leve o no desarrollé infección, pero sí puedo levantar anticuerpos para que la próxima vez tenga una reserva con la cual defenderme”, añade la especialista.

¿Cómo es que los infectados terminarán protegiendo a los que queden susceptibles?

Al principio, el virus circulará ampliamente porque la totalidad de la población no tiene defensas (es un virus nuevo, de alto contagio y no existen vacunas).

Las personas afectarán a otras que están susceptibles. Se estima que por cada caso confirmado hay cinco personas que estuvieron expuestas y esos cinco, aunque no hayan desarrollado la enfermedad o hayan sido asintomáticos, ya crearon sus propias defensas.

En determinado momento, la cantidad de personas que desarrolló defensas interrumpirá la transmisión del virus, ya que al haber más personas inmunizadas, se dificultará la circulación, con lo cual aquellas que aún sean susceptibles (porque no han sido expuestas o no han desarrollado defensas) ahora estarán protegidas de la enfermedad.

Al igual que muchos otros virus, el causante de la enfermedad denominada covid-19 se quedará circulando, pero lo hará con menor intensidad.

Con el SARS CoV-2 la gran diferencia es que no existe vacuna y según el último pronunciamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta no llegaría antes de 18 meses.

¿Cómo ocurre la inmunidad colectiva?

FUENTE: María Luisa Ávila y Asociación Española de Pediatría    || c.f. / LA NACIÓN.

¿Por qué para Costa Rica apostarle a ese tipo de “protección natural” no se considera una alternativa a corto plazo?

La primera explicación es el plazo mencionado para la vacuna.

Además, como lo ha repetido casi a diario en las conferencias de prensa el presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, Román Macaya, no hay un sistema de salud en el mundo que pueda resistir un aumento exponencial de casos graves de covid-19.

Esa advertencia incluye a Costa Rica, y se traduce en que, tal como dijo el ministro de Salud, Daniel Salas este lunes, si “dejamos a la gente hacer lo que le da la gana”, buscando acelerar esa inmunidad de rebaño, enfrentaríamos escenarios dramáticos como los vistos hasta ahora en países como Italia, España y algunos estados de los Estados Unidos.

“La inmunidad de rebaño no es una estrategia, es una consecuencia de una circulación ampliada del virus, eso va a ocurrir tarde o temprano en todo el mundo.

"Lo que han hecho algunos países es ‘dejemos que esto siga, espontáneamente, que los que se van a enfermar se enfermen’ (...) el problema de eso es que puede ocurrir lo que ocurre en Italia, Francia o España, en donde las personas que se infectan, que la mayoría van a tener cuadro muy leve, pero va a haber en ese porcentaje —que va a ser muy grande en muy poco tiempo—, personas graves que sí van a ocupar una asistencia respiratoria en una unidad de cuidados intensivos o de cuidados intermedios y eso es lo que tememos”, explicó Salas.

Ávila añadió que por ahora se trata de comprar tiempo, lo más que se pueda.

Según detalla la infectóloga, para lograrlo es necesario que las personas se enfermen lentamente y en eso es que se han basado la mayoría de medidas de restricción aplicadas hasta ahora.

“Tendríamos que vivir en una burbuja donde no salgamos hasta que haya una vacuna para que no nos expongamos , porque por más cuidado que usted tenga, siempre va a haber una exposición.

“Las medidas tienden a reducir ese riesgo, para que la gente se enferme ordenadamente para que los sistemas de salud no colapsen (...) las medidas tratan de salvar vidas”, agrega Ávila.

Además, hasta ahora no hay ninguna garantía sobre la intensidad con la que el virus afectará a uno u otro grupo de personas.

A pesar de que al inicio se hablaba de que el principal riesgo lo tenían los adultos mayores, en el país, al igual que en el resto del mundo, cada vez los rangos de edad de quienes llegan a sufrir complicaciones se va ampliando.

¿Si apostar a un aceleramiento de la inmunidad de rebaño no es una posible salida, qué podríamos esperar?

El ministro Salas también se ha referido a esto en varias ocasiones.

Por ahora, se estudian estrategias para tratar de que algunas de las actividades que se han visto más afectadas puedan ir poco a poco retomando su operación.

Entre las mencionadas por Salas está, precisamente, la realización de estudios de seroprevalencia, que determinarían la presencia de anticuerpos contra este virus en diferentes grupos poblacionales.

Sin embargo, no existe un número mágico de contagios para determinar el momento en que eso podría darse y tampoco una fecha límite en la que se podría considerar que se ha alcanzado la famosa inmunidad. Una vez más, la mayor parte de esas variables depende del comportamiento de las personas.