Ángela Ávalos. 20 febrero
El 18 de febrero, la farmacia del Área de Salud de Curridabat, ahora a cargo de la CCSS, lucía vacía este 18 de febrero, primer día en que se institucionalizaron los servicios de atención primaria. Los asegurados que llegaron, se devolvieron a sus casas sin sus medicamentos. Foto: John Durán
El 18 de febrero, la farmacia del Área de Salud de Curridabat, ahora a cargo de la CCSS, lucía vacía este 18 de febrero, primer día en que se institucionalizaron los servicios de atención primaria. Los asegurados que llegaron, se devolvieron a sus casas sin sus medicamentos. Foto: John Durán

Los atrasos y la falta de medicinas para despachar a los asegurados del Área de Salud de Curridabat, al este de San José, obligarán a la CCSS a pagar horas extra para normalizar el servicio de Farmacia que reciben 77.000 vecinos de este cantón.

El pago de horario extraordinario forma parte de una medida de contingencia inmediata, como reconoció la institución en un comunicado de prensa, en el cual explica que el objetivo es “normalizar las entregas pendientes y poder despachar, cuanto antes, los tratamientos a los pacientes crónicos que los requieren”.

No trascendió cuánto se pagará por ese concepto. Sin embargo, la proyección de la Caja es poner al día, en promedio, dos días de retraso por cada jornada extraordinaria que se labore.

El objetivo, informó la institución, es lograr que la demanda en la producción de recetas no despachadas de estos pacientes crónicos se estabilice de aquí al fin de semana próximo. En total, cada mes, ahí se despachan 85.000 recetas.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) retomó la atención directa de alrededor de 250.000 asegurados de Montes de Oca, Curridabat y La Unión el pasado 18 de febrero, luego de contratar a terceros durante casi dos décadas.

Pocas horas después de que autoridades de la Caja, encabezadas por su presidente ejecutivo, Román Macaya Hayes, y su gerente general, Roberto Cervantes Barrantes, corroboraran ese día que todo estaba listo para asumir la atención de estos asegurados, La Nación constató, en un recorrido, la molestia de decenas de personas que tuvieron que devolverse a su casa sin medicinas.

“No es lo que uno esperaba. Hay un inmenso desorden en la fila para retirar medicamentos porque las medicinas no han llegado. No hay filas diferenciadas para adultos mayores; tampoco sirve el ascensor”, comentó Montserrat Chavarría Portillo.

Esta vecina de Curridabat se tuvo que devolver con su pequeña, Larissa Castro, de seis meses, sin el hierro y el acetaminofén que el pediatra le envió semanas atrás.

De acuerdo con la Caja, se integró un equipo con un digitador farmacéutico y dos técnicos en Farmacia para acelerar este proceso. Los otros funcionarios se dedican a la atención de la consulta del día.

En un comunicado de la Caja, del miércoles 19 de febrero, Gabriela Cantillano, jefa de Farmacia del Área de Salud Curridabat, atribuyó la lentitud en el servicio a dos causas. La primera de ellas, el inicio de la institucionalización.

La segunda causa, dijo Cantillano, es un rezago pendiente de parte la Universidad de Iberoamérica (Unibe), la última en administrar esta área de salud. Según la CCSS, Unibe no despachó medicamentos a pacientes crónicos entre el 10 y 17 de febrero.

(Video) ¿Y las medicinas?

La institucionalización de los Ebáis del este, conformados en la actualidad por 41 Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis), la decidió la Junta Directiva de la Caja a finales del 2018.

Y se hizo a pesar de que su Auditoría Interna les advirtió, desde diciembre del 2017, que volver a dar los servicios directamente les saldría un 49,5% más caros que contratarlos con terceros.

Las autoridades de la Caja lo que han hecho es prometer “un salto histórico” en la calidad y oportunidad de estos servicios de atención primaria.

Mencionan, por ejemplo, un único laboratorio para todas las tres áreas de salud del este, con capacidad duplicada para la realización de pruebas.

Sin embargo, los asegurados se quejan de que tendrán que bajar, por ejemplo, desde Santiago del Monte hasta Los Yoses, en Montes de Oca, para hacerse los exámenes.

Anny Rivera reclamó la falta de ascensor en ese laboratorio: “(...) son 26 gradas. Adultos mayores, embarazadas y personas con discapacidad tienen que arriesgar su salud y su vida subiendo esas gradas”, escribió Rivera a La Nación.

También aseguran que recurrirán a Correos para distribuir medicamentos, ampliarán el servicio de Odontología y mejorarán la consulta con telemedicina.

Actualmente, las autoridades de la Caja revisan los contratos con otros terceros, fundamentalmente cooperativas de servicios de salud, que dan atención primaria en sitios como Tibás, Desamparados o Barva.