Ángela Ávalos.   15 enero
La imagenóloga Paola Salas trabajaba en el Acelerador VARIAN 4 del Hospital México. Foto: Rafael Pacheco

En cuestión de tres meses, la CCSS volvería a comprar servicios privados de radioterapia como una de las acciones para quitar presión a sus cuatro aceleradores lineales, que irradian a enfermos de cáncer las 24 horas desde hace seis meses.

El propósito es enviar unos 60 pacientes mensuales, informó el presidente ejecutivo de esa institución, Román Macaya Hayes.

El cartel para la compra está en su fase final. El monto se está negociando con el único proveedor privado de estos servicios, por lo que la institución no lo revelará todavía, informó su gerente general, Roberto Cervantes Barrantes.

Esta medida había sido anunciada en junio, como una de las cinco acciones para responder a la crisis de los servicios de radioterapia desencadenada, entre otras causas, por la salida de operación de la bomba de cobalto del Hospital San Juan de Dios.

Adicionalmente, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) tiene en proceso la adquisición de un nuevo acelerador para el hospital México, que entraría a funcionar en junio, cuyo costo ronda los $4 millones.

A este se uniría otro donado por la Junta de Protección Social (JPS), y que sería instalado en ese mismo hospital en diciembre, aseguró Macaya.

Está en camino la adquisición de cuatro más para un centro conjunto de radioterapia (que vería pacientes del San Juan, Nacional Geriátrico y de Niños), y para el Calderón Guardia.

Un solo proveedor

En el país, solo hay un proveedor privado de esos tratamientos oncológicos, Radioterapia Siglo XXI, cuyo acelerador fue inaugurado en abril del 2015. Esa empresa se llamó antes Radioterapia Irazú.

Desde 1999 y hasta el 2013, la CCSS le contrató a Radioterapia Irazú el tratamiento de hasta 700 pacientes por año.

En el 2011, la institución investigó a varios radioterapeutas por un supuesto conflicto de interés, ya que trabajaban al mismo tiempo para la Caja y para este centro particular y eran los responsables de referir pacientes a la empresa.

En el país, un tratamiento privado en acelerador lineal está entre los $7.000 y $15.000 para un cáncer de mama, y entre $16.000 y $22.000 para un cáncer de próstata, dos de los tipos de cáncer más frecuentes entre la población.

Mariana Espinoza Méndez, de 26 años, es paciente del servicio de Radioterapia, ubicado en el Hospital México. El lunes 14 de enero, llegó a recibir la sesión número 18 de las 30 que necesita para tratar un cáncer. Foto: Rafael Pacheco
Capacidad aumentará en 50%

Román Macaya asegura que la capacidad actualmente instalada aumentará un 50% en el transcurso del año.

Esto será así una vez que entren en funcionamiento dos nuevos aparatos (el que empezaría en julio y el de diciembre), se compre un acelerador monoenergético para que el Hospital de Niños irradie sangre, y se inicie la compra de servicios.

“Aun sin esto, hemos logrado reducir la lista de espera de casi 800 pacientes en junio a 316 según el registro del 11 de enero. Y el tiempo de espera entre la tomografía (que es parte del proceso de simulación del tratamiento) y recibir la radiación bajó de 90 a 45 días; la meta es bajarlo aún más, a 30 días, en los próximos meses”, aseguró Macaya, para quien este tema es prioritario dentro de su gestión.

“Aceleraremos todo lo que se pueda acelerar para adquirir más capacidad (...) hay que resaltar que si bien estamos usando esos equipos de una forma intensa, también las máquinas no están en funcionamiento en tiempo efectivo 24 horas al día”, agregó el jerarca en respuesta a la advertencia lanzada por el Colegio de Médicos en relación con la sobrecarga de trabajo de los cuatro aceleradores de la Caja.

Según Macaya, de forma alternada, cada acelerador “descansa”, en promedio, dos días a la semana por mes, incluido el domingo, único día en que no se ven pacientes en los tres turnos.

Las fallas que han tenido los equipos, dijo, “son puntuales y no son atribuibles al uso”.

Macaya evitó referirse a eventuales responsabilidades por supuestos atrasos en la compra de nuevos equipos que sustituyan los que actualmente están en funcionamiento, y que ya cumplieron su vida útil.

El Colegio de Médicos atribuye esta situación a una falta de previsión, pues hay documentos desde el 2013, recomendando la necesidad de comprar y ampliar la dotación de equipos.

Para un país como Costa Rica, se recomienda tener entre 10 y 15 aceleradores para atender la demanda de la población.

“Me estoy enfocando hacia adelante actuando con la celeridad del caso. Hemos visto los resultados. Nosotros no estamos recibiendo una lluvia de recursos de amparo (por esta causa). Los pacientes que llegan, se atienden”, aseguró el funcionario, quien dijo que en las compras en proceso se incluyeron los costos de las licencias que ampliará la oferta de nuevos tratamientos en el acelerador.

El Ministro de Salud, Daniel Salas Peraza, conversó con Macaya sobre este asunto.

Salas dijo que, de acuerdo con la información suministrada por la CCSS, para el 2021 la institución tendría asegurado el funcionamiento de, al menos, diez aceleradores lineales.

“Ellos han hecho un esfuerzo importante. Enviaré una nota a Macaya porque vamos a revisar que ese plan de compras se vaya cumpliendo. Convocaremos también a una reunión con Macaya y su equipo”, dijo el ministro.

Salud también realizará un análisis “más fino” sobre las proyecciones de los casos de cáncer en el país para determinar la cuota que finalmente se necesita de equipamiento contra esa enfermedad.