Ángela Ávalos.   13 octubre
El área quirúrgica de los hospitales ha sido la más afectada dentro del paquete de servicios médicos; no solo en Costa Rica, también en otros países afectados por la pandemia. Con la covid-19 no se trata solo de habilitar un quirófano como estos para operar: hay que desarrollar protocolos de bioprotección tanto para el personal de sala como para el paciente. Por eso, hasta nuevo aviso, solo se operan emergencias, traumas y enfermos oncológicos. Foto: Archivo/ Mariandrea García

Siete meses de pandemia han dejado casi 90.000 infectados, 1.108 fallecidos, pero, también, un gigantesco rezago en la atención de otros males en hospitales de la CCSS.

Desde marzo, el personal médico se volcó a dar servicio a los afectados por la covid-19, en detrimento de áreas ajenas a esa enfermedad, lo cual aumentó los plazos de espera citas con especialistas, exámenes diagnóstico y cirugías.

Así, a agosto se habían dejado de realizar 36.000 cirugías programadas, 1,6 millones de citas con médicos especialistas y cerca de 70.000 procedimientos diagnósticos.

Solo en cirugías, los plazos promedio de espera aumentaron 105 días (casi cuatro meses más), confirmó la CCSS ante consultas de La Nación.

Mientras en febrero los asegurados debían esperar 393 días por una operación, en agosto ese tiempo aumentó a 498 (16 meses), más de lo que debían aguardar un año atrás, cuando el plazo promedio era de 457 días.

Para la primera cita en consulta externa –servicio donde atienden los médicos especialistas–, el tiempo promedio de espera pasó de 148 días en febrero, a 166 días en agosto.

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Los plazos para un procedimiento diagnóstico, como ultrasonido, endoscopias o tomografías, también subieron.

Se pasó de 117 días en febrero a 136 en agosto como promedio, para un aumento de 19 días, informó Eduardo Cambronero Hernández, director de la red de servicios de salud de la Caja.

No fue posible obtener el detalle por especialidad, solo datos promedio.

Sin embargo, es probable que en el caso de las cirugías, por ejemplo, los tiempos sean sustancialmente mayores al promedio en especialidades como Ortopedia o Cirugía General, que siempre han estado entre las más críticas.

La información parte de una solicitud hecha por este diario a la CCSS. Los datos fueron suministrados por la Unidad Técnica de Listas de Espera (UTLE), la Dirección de Compras de Servicios de Salud y el Área de Estadísticas en Salud.

Desde marzo, la directriz institucional es dar prioridad a la atención de la pandemia.

Prácticamente, todo está en función de la covid-19. De hecho, la CCSS reforzó los servicios del área de Medicina.

Hasta el 23 de setiembre, había contratado a 4.023 trabajadores, principalmente, en el campo de la salud (enfermeras especializadas en Cuidados Intensivos, médicos y terapeutas respiratorios, entre otros), aunque también en otras disciplinas, como servicios generales o Informática. La inversión en esas contrataciones supera los ¢4.000 millones.

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Hasta ahora, los hospitales han dado una atención básica, que podría ampliarse conforme la pandemia ceda.

Ese siguiente escalón contempla, principalmente, el reinicio paulatino de las cirugías electivas o programadas, suspendidas desde marzo, cuando se instruyó a los hospitales para que sus equipos de cirujanos se dediquen solo a operar emergencias, enfermos oncológicos y trauma.

Aunque se dejaron de dar 1,6 millones de citas con especialistas, sí se dispensaron 4,9 millones de consultas en ese periodo. De ellas, 1,4 millones se realizaron bajo otras modalidades diferentes a la presencial, como la llamada telefónica y la consulta virtual.

Entre marzo y agosto, se realizaron 240.405 procedimientos diagnósticos, un 29% menos que en tiempos sin pandemia. En el mismo lapso, se hicieron 24.288 operaciones, aunque en periodos normales la cifra esperada era de 61.120 cirugías, informó Cambronero.

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Ajustes en estrategia de atención

Cifras de la CCSS muestran cómo antes de la pandemia, en enero y febrero, la cantidad de consultas en el primer nivel de atención iban en aumento.

Este era un indicador de que la producción iba mejorando... hasta que llegó el coronavirus.

Por ejemplo, en febrero de este año atendieron 371.459 personas en el primer nivel (Ebáis). Un año atrás, esa cifra fue de 362.641 personas. La producción mantenía su tendencia al alza.

En marzo de este año, con la emergencia en sus inicios, la cantidad bajó a 296.848 personas (313.850 en marzo de 2019), hasta alcanzar un acumulado de 168.000 personas menos atendidas con respecto a agosto del año anterior, según el último corte.

Los efectos de la pandemia en este ejemplo del primer nivel también se reflejan según grupos de edad. Solo entre menores de 0 a 9 años, se dejaron de atender 95.000 pacientes entre marzo y agosto.

Por el contrario, la cantidad de personas atendidas entre los adultos y adultos mayores creció. Estos son los grupos de edad hasta ahora más afectados por la covid-19.

“En estos momentos, la institución está atravesando la peor parte de la emergencia, lo cual genera una presión importante sobre el sistema de salud. Tenemos que adaptarnos mientras epidemiológicamente se logra una mayor contención de los casos y un control más adecuado en la población”, manifestó Marny Ramos Rivas, coordinadora de la UTLE.

Pero esto no solo es un desafío que se le presentó a Costa Rica. Sucedió en todo el mundo.

Un sondeo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mencionado por la CCSS, revela que la mayoría de los 105 países consultados tuvieron que idear estrategias para el manejo de la pandemia y de otras patologías de manera simultánea porque nada estaba escrito sobre cómo debían responder los sistemas de salud ante un enemigo de esta dimensión.

La CCSS ya tiene previsto un fondo para el 2021, que le permita reducir los rezagos.

Serán ¢21.934 millones para recuperar cirugías, consultas y procedimientos médicos que han tenido que ser postergados para dar prioridad a la pandemia.

“Nueva normalidad”

Eduardo Cambronero Hernández dice que no es sencillo hablar de volver a la normalidad en un entorno de tanta incertidumbre.

Desde el miércoles 7 de octubre se puso a conocimiento de las gerencias un lineamiento de la Dirección de Desarrollo de Servicios de Salud para empezar a romper los topes de prohibición.

"Estamos viendo también las experiencias mundiales. Mucha de nuestra gente se conecta con gente en España y Corea. El primer paso que se aprobó, es sacar a los asistentes técnicos de atención primaria (Ataps) para aumentar el brazo en comunidad para el seguimiento de contactos y positivos.

“Y ahora está este lineamiento, que rompe estos topes, le pide a la gente que haga una clasificación por priorización, y que también defina sus protocolos de protección”, explicó Cambronero.

Quienes han esperado más tiempo para operarse serán los primeros en pasar a quirófano. Esta política no es nueva. Solo que las autoridades reiteran a sus unidades de salud la intención que ha movido desde siempre los planes para desahogar las listas: resolver primero los casos más antiguos.

Pero este “pasar a quirófano” en tiempos de pandemia no será tan sencillo. Especialidades como Otorrinolaringología (para enfermedades de nariz, garganta y oídos) y Oftalmología (problemas de los ojos), por citar solo dos de más de 50 registradas en la CCSS, están preparando sus protocolos quirúrgicos de bioprotección.

Esos protocolos son indispensables porque, precisamente, los cirujanos de esas especialidades tienen como área de trabajo quirúrgica las vías aéreas superiores, donde muy cómodamente se aloja el SARS-CoV-2, el coronavirus que ocasiona la covid-19.

Quienes operen o trabajen con ellos en quirófano, estarían expuestos a los aerosoles que emane el cuerpo una vez abierto.

"El mundo lo que ha hecho es estratificar los riesgos de los pacientes, en el campo quirúrgico, que es el más golpeado. Lo último que se activa es el área quirúrgica, por la dificultad que tiene por la invasión de la vía respiratoria.

“Esto implica que hay que aumentar los protocolos. La vuelta a la normalidad tiene como base el plan de atención oportuna a las personas y el combate de los tiempos de espera”, reiteró Cambronero.

Coordinadora de listas de espera: ‘CCSS atraviesa en estos momentos lo peor hasta ahora de la pandemia’

Marny Ramos Rivas coordina, desde agosto del 2018, toda la estrategia institucional para bajar los tiempos de espera en los servicios de atención de la CCSS. Foto: Archivo/Rafael Pacheco

Marny Ramos Rivas, coordinadora de la Unidad Técnica de Listas de Espera (UTLE), confirma que la pandemia por la covid-19 ha obligado a ajustar los servicios para reducir los riesgos de contagio al tiempo que se dan las atenciones de otras enfermedades.

Aunque la producción normal se ha reducido al dar prioridad a la pandemia, los hospitales no han dejado de dar sus consultas especializadas, hacer cirugías o realizar exámenes diagnósticos.

― ¿Qué ha estado haciendo la CCSS, además de atender la pandemia?

― Desde el inicio de la pandemia, la institución ha tenido que adaptarse a la atención de todas las patologías incluyendo la emergencia por covid-19. Entre ellas, el lavado de manos en la entrada de edificios y diferentes estaciones en los centros de salud. Además, se ha restringido el ingreso a los centros para evitar aglomeraciones; se ha fortalecido la telesalud mediante modalidades alternativas de atención; y se ha promovido el distanciamiento físico en salas de espera, filas y en todas las áreas de hospitales y centros de atención.

“Se han cambiado las consultas en horarios diferenciados, y mantenido la consulta diferenciada de casos respiratorios. Se ha promovido el uso de equipo de protección personal y ha procurado la gestión más eficiente de las camas para que se puedan mantener las atenciones de emergencia. Con estas acciones implementadas, desde la semana 10 a la 35, que es a finales de agosto, la Caja ha logrado realizar 4,9 millones de consultas externas, 240.405 procedimientos, y 24.288 cirugías.

― ¿Cuáles son los servicios que la CCSS ha mantenido durante la pandemia, y cuáles no han sido prioridad en términos de atención?

― Se han tenido que priorizar las atenciones de consultas especializadas para que vengan los pacientes que no pueden ser atendidos mediante otra modalidad de las ya implementadas, como la telefónica o virtual. Se han mantenido la atención de cirugías y consultas de emergencias, y manejado los casos oncológicos y las atenciones electivas que se establezcan como prioritarias de acuerdo al criterio médico.

― ¿Qué está pasando con los pacientes con control crónico?

― Se han venido manejando de forma mixta. Se ha establecido consulta telefónica y virtual. Se está por implementar una mejor atención al establecer una mayor priorización de estos pacientes. No se han dejado de atender; incluso, se le han gestionado sus medicamentos en casa.

― ¿Hasta cuándo va a mantener la CCSS esta estrategia de atención reducida en la parte presencial?

― De acuerdo a la situación epidemiológica. En estos momentos, la institución está atravesando la peor parte de la emergencia, lo cual genera una presión importante sobre el sistema de salud. Tenemos que adaptarnos mientras epidemiológicamente se logra una mayor contención de los casos y un control más adecuado en la población.