La ciudad de Puntarenas es, desde ayer, sede de una nueva diócesis; su centenario templo del Sagrado Corazón recibió el rango de catedral, y el actual cura párroco de San Isidro de El General, Hugo Barrantes Ureña, fue designado primer obispo.
La buena nueva se supo ayer a las 4 a. m. (mediodía en Roma), cuando el Osservatore Romano, diario oficial del Vaticano, dio a conocer la decisión del Pontífice de crear una diócesis que cobije a 217.000 católicos que viven en seis cantones de la provincia de Puntarenas.
En San Isidro de El General, zona sur, el nuevo prelado -de 62 años- recibió el anuncio oficial con serenidad pues ya le habían anunciado su designación desde el 2 de abril. Su consagración episcopal aparentemente tendrá lugar el 16 de julio.
Con la designación de Puntarenas como cabeza de diócesis, son siete los obispados que conforman la Provincia Eclesiástica de Costa Rica: San José, Alajuela, Limón, San Isidro de El General, Tilarán y Ciudad Quesada. (Véase mapa adjunto).
De acuerdo con el nuncio apostólico en nuestro país, Giacinto Berlocco, la creación se dio luego de que la Conferencia Episcopal Costarricense -que integran todos los obispos- pidió al Papa la creación de la nueva diócesis, pues los obispos de Tilarán y San Isidro de El General tenían mucho territorio por cubrir.
La fundación del obispado puntarenense -sufragáneo de la arquidiócesis de San José, es decir que constituye con esta y el resto de las diócesis nacionales la Provincia Eclesiástica de Costa Rica- forma parte de un proyecto de reforma que incluyó la creación de la diócesis de Ciudad Quesada y que pretende erigir otra más en Cartago.
La de Tilarán cede a la nueva jurisdicción los asuntos relacionados con los cantones Central de Puntarenas, Montes de Oro, Esparza y Garabito, y la de San Isidro de El General, los de Parrita y Aguirre.
En Puntarenas, ayer a las 5 a. m. y las 12 m. , repicaron las campanas durante dos minutos y explotaron bombetas para celebrar la designación. Además, a las 6 p. m. se realizó una misa en acción de gracias.
Mientras tanto, en San Isidro de El General, los feligreses felicitaban al "padre Hugo" -como lo conocen-, pero lamentaban su partida. (Véase nota aparte).
Ayuda necesaria
Monseñor Hugo Barrantes tendrá que velar por 217.000 católicos que habitan en 3.643 kilómetros cuadrados, 15 parroquias y un centro de animación pastoral.
"Con el correr de los años, aumenta la población del país, y eso repercute en las diócesis", argumentó el arzobispo de San José, monseñor Román Arrieta Villalobos.
"La importancia de la nueva diócesis es que permite a la Iglesia ejercer mejor su misión, de una forma más ágil y personal", destacó ayer, en conferencia de prensa, el Nuncio Apostólico.
De acuerdo con Arrieta, era necesaria una nueva diócesis que abarcara la provincia de Puntarenas para una mejor atención a los problemas religiosos, pastorales y sociales.
Según el Obispo Designado, esto permitirá también distribuir entre ocho una serie de funciones que actualmente desarrollan siete prelados (incluyendo al auxiliar de San José).
Por su parte, el sacerdote Víctor Hugo Berrocal, de la catedral de Puntarenas, declaró: "La creación de la nueva diócesis nos llena de gran alegría y satisfacción, pues a partir de ahora vamos a tener la oportunidad de poder contar con un obispo que podrá estar más al tanto de los problemas sociales que padece Puntarenas. Ello, a su vez, permitirá una mayor acción pastoral en la zona."
Nueva tarea
A Hugo Barrantes Ureña, actual vicario general y párroco de San Isidro de El General, le corresponderá crear toda la estructura para la nueva diócesis. Tendrá que nombrar un vicario general y un consejo presbiteral que contribuyan con su labor.
El nuevo obispo conoció de su designación el pasado 2 de abril; sin embargo, la Santa Sede le exigió guardar silencio hasta que se produjera la publicación en el Osservatore Romano. Solo se le permitió dar la noticia a sus hermanos carnales un día antes de que se difundiera el nombramiento.
Su nombre se incluyó en una lista de una docena de sacerdotes, que cada tres años la Conferencia Episcopal presenta al Nuncio Apostólico como posibles sustitutos de obispos o candidatos a dirigir nuevas diócesis.
Entre ellos, el representante de la Santa Sede escoge una terna que envía a la Congregación para los Obispos, en el Vaticano, donde se realizan los estudios sobre las calificaciones de los candidatos. Luego, entre los tres nombres, el Sumo Pontífice designa al nuevo obispo.
De acuerdo con el Nuncio, se escogió a Barrantes por contar con 36 años de experiencia sacerdotal, su preparación teológica, su vocación pastoral y la capacidad de organización, entre otras cualidades.
Información elaborada por los redactores Royden Alvarado, enviado a Puntarenas, Montserrat Solano, enviada a San Isidro de El General, y Pablo Bulgarelli, en San José.