Por: Gerardo Ruiz R..   23 septiembre
Aunque en su corazón late el sindicalismo, el segundo vicepresidente, Marvin Rodríguez (der.) afimó que no apoya los reclamos de ese movimiento contra el plan fiscal del presidente Carlos Alvarado. Fotos: Mayela López.

“Mucho han mentido los líderes sindicales. Se ha mentido mucho (...). Esta huelga se ha centrado en mucha mentira y eso no está dentro de la ley".

Con ese señalamiento, el segundo vicepresidente de la República, Marvin Rodríguez, busca desnudar al movimiento sindical que, desde el pasado 10 de setiembre, se alzó en huelga en contra del proyecto de reforma tributaria con el que el presidente Carlos Alvarado y su equipo intentan evitar una crisis fiscal del Gobierno Central, que ya no tiene margen para endeudarse más para cubrir sus gastos.

Las declaraciones las brindó Rodríguez el viernes pasado, durante una extensa entrevista que ofreció al noticiero de radio Columbia.

Durante ese espacio afirmó que los líderes sindicales han faltado a la verdad en tres asuntos de peso:

– Han dicho que él (Rodríguez), por su pasado como secretario general del Sindicato de Educadores Costarricenses (SEC), respalda la huelga en protesta contra el plan fiscal, lo cual desmintió pues acuerpa el proyecto de ley que se tramita en la Asamblea Legislativa.

– Que el Gobierno ha sido intransigente y que nunca estuvo dispuesto a dialogar para impedir que los gremios del sector público paralizaran labores.

– Señaló como una falsedad del movimiento sindical que las pensiones de lujo con cargo al presupuesto son uno de los principales problemas nacionales, cuando desde el 2016 los diputados del periodo anterior reformaron la mayoría de los regímenes de jubilación para recortar los montos que reciben mes a mes los beneficiarios.

Sobre su supuesto apoyo al movimiento de huelga, el vicepresidente afirmó al medio radiofónico que si bien respalda las luchas sociales, pues forman parte de sus valores como sindicalista, no está a favor del paro en contra del proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

“(...) Se ha mentido mucho y sobre esa base yo no estoy de acuerdo. Digamos las cosas como tienen que ser y sentémonos en esa base, pero no sobre mentiras. En mi boca no me pongan palabras que yo no he dicho y eso es lo que sale en los medios de comunicación: mentiras, mentiras y mentiras, y no puedo estar apoyando eso jamás”, recalcó.

Rodríguez ha tenido una discreta exposición durante el inicio del gobierno de Carlos Alvarado. Pero en el pasado reciente su papel en el movimiento sindical fue muy distinto, protagónico y determinante.

Ocurrió así, por ejemplo, cuando en el 2014, a finales del gobierno de Laura Chinchilla, él fue uno de los máximos impulsores de la huelga indefinida de los gremios de educadores en protesta contra los errores en el pago de sus salarios, de los cuales acusaban al Ministerio de Educación Pública (MEP).

El paro despidió a Chinchilla (2010-2014) y recibió a Luis Guillermo Solís (2014-2018), quien se solidarizó con el reclamo.

En julio pasado Marvin Rodríguez encabezó la mesa de diálogo Gobierno-sindicatos sobre el proyecto de reforma fiscal. A su lado, el equipo designado por el presidente Carlos Alvarado para llevar adelante las conversaciones. Fotografía: Marcela Bertozzi.

Hoy Rodríguez, ataviado con las ropas del poder, se aleja de las posiciones de los sindicatos y defiende al Gobierno de las acusaciones de supuesta intransigencia que le lanzan los gremios, en cuenta el suyo, el de los maestros y profesores.

El vicepresidente afirmó que Zapote siempre ha estado dispuesto al diálogo sobre la reforma tributaria con aquellos sectores sociales que la adversan.

Incluso, dijo que él fue parte de las primeras rondas de negociación entre el Gobierno y los sindicatos para evitar una huelga contra el plan fiscal y que quienes abandonaron las pláticas fueron los líderes de los sindicatos del sector público.

“Participé en todos esos procesos, de manera que este Gobierno nunca ha negado el derecho al diálogo y nunca ha cerrado ventanas ni puertas al diálogo, a la negociación. Ellos (los sindicatos) se han centrado en mentirles a las y los costarricenses diciendo que nosotros no hemos abierto el diálogo y eso no es cierto. Lo digo categóricamente, nosotros hemos propiciado el diálogo, yo estuve ahí", manifestó.

Marvin Rodríguez, un educador rural que nació en Puntarenas, con más de 30 años de vivir y trabajar en Limón, fustigó al movimiento sindical por tratar de justificar la huelga con el argumento de que el Gobierno no ha hecho nada para rebajar las pensiones de lujo.

Por pensiones de lujo se refiere a los beneficios que reciben ciertos extrabajadores que no cotizaron lo suficiente para recibir los elevados montos de sus jubilaciones, por lo que el porcentaje descubierto por sus cuotas la debe asumir el Gobierno a través del Presupuesto de la República.

Rodríguez dijo que el argumento sindical queda en falso cuando se informa a la población de que desde el 2016 los diputados modificaron varios regímenes de pensiones para obligar a sus miembros a hacer “aportes solidarios” de hasta un 75% del monto de sus pensiones, además de elevar la edad de retiro de 55 a 60 años, así como elevar el porcentaje de la cotización tanto para jubilados como para empleados actuales.

A finales de junio del 2016 las nueve fracciones que compusieron la Asamblea Legislativa en el periodo 2014-2018 aprobaron en el plenario cuatro leyes para rebajar las pensiones de lujo: la Ley Marco de contribución especial de los regímenes de pensiones, (promovida por el Frente Amplio) y la Reforma a la normativa de los regímenes especiales de pensiones con cargo al presupuesto nacional para contener el gasto en pensiones, que impulsó el gobierno de Luis Guillermo Solís.

También se aprobaron la Ley de porcentaje de cotización de pensionados y servidores activos para los regímenes especiales de pensiones y la Ley de caducidad de derechos de pensión de hijos e hijas y reformas al régimen de pensiones Hacienda-diputados, ambos del Partido Liberación Nacional.

No obstante, los sindicatos afirman a sus bases hoy que no se ha hecho nada al respecto y que el plan fiscal tampoco tocará esas pensiones cuando, en realidad, les impondrá un pago de hasta ¢1.000.000 con la reforma al impuesto sobre la renta.

“Eso (el argumento sindical) es una mentira de las tantas que están diciendo, porque casi todas las leyes de pensiones de lujo se regularon en el 2016 y hoy están diciendo que hay que ordenar, que hay que repudiar las pensiones de lujo. Hay algunas que hay que corregir, pero estamos en eso día a día para hacerlo, de manera que no se vale mentir”, recalcó Rodríguez.

Desde el miércoles pasado los sindicatos aceptaron abrir un “diálogo preliminar” con el Gobierno con la mediación de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.

Hasta este sábado se habían efectuado cuatro kilométricas sesiones de conversaciones que, al menos de acuerdo con la escueta información que las partes han hecho pública, no conducen todavía a la apertura de un diálogo formal que permita deponer el movimiento de huelga que este lunes entrará en su tercera semana.

Los acercamientos continuarán este lunes, esta vez en el Palacio Arzobispal, en la capital.