Josué Bravo.   12 febrero
La comisión legislativa de Asuntos Hacendarios debió suspender la sesión de este marte para abrir una nueva mesa de negociación. Foto: Josué Bravo

Los diputados de la Comisión Legislativa de Asuntos Hacendarios negocian establecer un tope del 55% a las tasas de interés para los créditos inferiores a ¢675.000, y otro del 39,4% para el resto de créditos que se otorguen en el país.

Los intereses superiores serían considerados delito de usura.

Así quedó planteado en una nueva mesa de discusión abierta por los congresistas, a la cual se sumó esta tarde el Superintendente General de Entidades Financieras (Sugef), Bernardo Alfaro, en busca de un aval técnico a las propuestas.

El planteamiento consiste, primero, en definir como microcréditos los préstamos que no superen 1,5 veces el salario mínimo de un oficinista 1 del Poder judicial; es decir, los crédito que no superen los ¢675.300.

Para esos préstamos, se consideraría usura si una tasa de interés excede el resultado de multiplicar 4,3 por la tasa activa promedio calculada por el Banco Central que, la semana anterior, era de 12,75%, según dijo Welmer Ramos, diputado del Partido Acción Ciudadana (PAC)%.

El resultado daría un tope del 55%.

Así lo explicaron los congresistas María Inés Solís, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC); Otto Roberto Vargas, del Partido Republicano Social Cristiano (PRSC); el independiente Erick Rodríguez Steller; y Welmer Ramos.

Los cuatro legisladores coinciden en que el planteamiento goza de la aceptación de la mayoría de los 11 miembros de la comisión de Hacendarios y que se podría llegar a un consenso este jueves.

No obstante, Solís explicó que aún falta por definir una regulación para los préstamos en las tarjetas de crédito, para lo cual solicitaron el criterio de la Sugef.

Solís añadió que, en la discusión, quedó claro que la tarjeta de crédito no es un tipo de préstamo por sí sola, sino un medio de pago.

En ese sentido, la propuesta consiste en que un préstamo con tarjeta de crédito inferior a ¢675.000 tenga una tasa máxima del 55%; pero en caso de que el emisor decida, una vez elaborado el contrato, incrementar el monto, este se debería regir por el límite del 39,4% que se fijaría para los restantes.

“Si la tarjeta de crédito se rige por el tope de microcrédito o por el del tope del crédito convencional, eso lo definiría el monto. Lo único que se requiere es asegurarnos de que Sugef tiene las herramientas necesarias para determinar en qué momento la tarjeta sube de monto de financiamiento”.

“Que no sea que una persona, por ejemplo, tomará una tarjeta por ¢500.000 ahorita y que, en tres o cuatro meses después, se la muevan a ¢700.000 o más y le mantienen la tasa de microcrédito. Esa tasa tiene que variar automáticamente, en el momento que sube el crédito”, explicó por su parte Solís.

No obstante, Ramos afirma que él no respaldaría una propuesta que tenga un portillo para simular créditos de tarjetas con tasas del 55%.

“Estamos en los 30% de la tasa principal y no por encima del 50% como planteaba el Banco Central”, explicó Ramos, al decir que están a punto de llegar a un consenso de la comisión.

Añadió que la política es el arte de lo posible y que, por ahora, hay una negociación abierta. "Yo estoy en el rango de que sea una tasa que mejore las condiciones de crédito a la gente”, indicó el diputado del PAC.

Otro de los planteamientos puestos sobre la mesa consiste en fijar en 39,4% el tope a las tasas de la mayoría créditos. Este porcentaje se obtendría de multiplicar 3,1 veces la tasa de interés activa promedio que, a la semana anterior, era del 12.75%.

En este otro aspecto Ramos vuelve a discrepar con sus colegas de la comisión legislativa. En vez de usar como multiplicador el 3,1; su planteamiento se basa en que la multiplicación sea por 3 veces la tasa activa promedio para que al final el techo quede en 38%.

Jonathan Prendas, de Nueva República, justificó el ajuste. Afirmó que al mover el multiplicador de 3 a 3,1 se estaría pasando de un tope del 38% al 39,4%.

Con este ajuste, se protegerían 127.000 familias que por sus condiciones socioeconómicas tienen una un perfil para tasas del 39%; es decir, ya no quedarían excluidas del sistema financiero nacional.

Independientemente de si la fijación es alguna de esas dos propuestas, los diputados coinciden en usar de referencia la tasa activa promedio para que el tope pueda moverse de acuerdo con las condiciones del mercado.

En este aspecto, Alfaro explicó que la Sugef no ve problemas en que se use la tasa activa y un multiplicador para definir los topes a las tasas de interés, debido a que los límites que se fijarían fueron calculados, inicialmente, reajustando los porcentajes de las variables de la fórmula presentada por la Superintendencia, añadió Alfaro.

“Lo que están buscando es cuál multiplicador es el que hace que la tasa activa promedio se aproxime a ese nivel máximo (de 45%) que nuestra metodología ya recomendó y, como la tasa activa promedio del sistema es bastante estable y que refleja, en efecto, cuáles son los niveles de créditos que establecen todas las entidades, nosotros vemos que puede ser una muy buena referencia”, explicó el superintendente.

No obstante, el jerarca Sugef explicó que, si el tope para los créditos ordinarios es inferior el 40%, este excluiría a sectores vulnerables del sistema financiero nacional; aunque, reconoció, que un límite del 38% excluye menos que un techo, por ejemplo, del 35%.

Por su parte, Rodríguez, explicó que existe otros planteamientos sobre la mesa: que a la tasa de usura las entidades emisoras no le sumen otros cargos adicionales como multas o comisiones.

Una última propuesta consiste en que la tasa ordinaria, como le llamarían a la de los créditos diferentes al microcrédito, se revise cada año para evitar inseguridad jurídica.

De momento, los planteamientos están sobre la mesa y se espera que a más tardar mañana, la Sugef proponga algún tipo de regulación para los movimientos de los préstamos que se paguen con tarjetas de crédito.