Sofía Chinchilla C.. 19 abril, 2018
Fernando Zamora, secretario del PLN, considera que él es uno de los líderes que surgieron como resultado de la búsqueda que hace el partido de nuevos liderazgos. Foto: Jorge Castillo.
Fernando Zamora, secretario del PLN, considera que él es uno de los líderes que surgieron como resultado de la búsqueda que hace el partido de nuevos liderazgos. Foto: Jorge Castillo.

La estrategia que vislumbra Fernando Zamora para que Liberación Nacional (PLN) pueda volver a ganar una elección, es que el partido se concentre en educar a la ciudadanía. En sus palabras, se trata de enseñarle al pueblo “lo que es correcto”.

A esa conclusión llegó el secretario general de la agrupación verdiblanca, luego de señalar que, en su opinión, en estas elecciones los votantes terminaron eligiendo opciones que califica de "extremas". El dirigente considera que eso pesó en contra del PLN, el cual, según dice, es una alternativa política equilibrada.

Zamora, a quien le queda aproximadamente un año en el cargo, reconoce que hay divisiones a lo interno de su partido, pero no quiere hablar de ellas en público. Prefiere enfocar sus esfuerzos en trabajar en un "ideal de unidad partidaria" y en buscar nuevos liderazgos, de lo cual él mismo considera ser un ejemplo.

¿Qué fue lo que falló en el PLN en esta elección?

Si hablamos de los problemas de fondo, la crisis esencial de Liberación Nacional es una crisis de cultura partidaria. Problemas circunstanciales fueron varios, uno fue sin duda la polarización en relación con el tema de las guerras culturales, que se reflejó en la sentencia de la Corte (Interamericana de Derechos Humanos, en torno al matrimonio gay).

¿De qué se trata el problema de cultura partidaria?

Me refiero al espíritu que debe existir en una organización, al espíritu organizacional, como en cualquier empresa y cualquier organización humana; se vio reflejado ese bajo nivel de la cultura política partidaria en una división desgarradora.

¿Y qué causa esa crisis del espíritu?

Radica en que hoy, para muchos, parece más importante el objetivo político personal inmediato que el ideal político.

Desde algunos sectores del Partido se ha sugerido que se debe cambiar por completo la cúpula de la agrupación. ¿Cree que es necesario?

Me parece que quienes plantean eso lo hacen con segundas intenciones, eso es lo primero, porque, obviamente, eso lo ha dicho poca gente, no lo dice el liberacionismo como tal. El liberacionismo es consciente de que el problema no es de la cúpula; al contrario, la actitud de alguna forma equidistante e imparcial (del Comité Ejecutivo) en relación con todos los grupos ha colaborado en que la crisis no se agrave, entonces no viene al caso.

"Además, es un sinsentido también, porque a nosotros ya nos restan pocos meses para dejar el cargo, entonces, en realidad son segundas intenciones. Aceptar eso sería tan absurdo como decir que el Comité Ejecutivo es el causante del problema (...). Eso no ha tenido ningún eco en la base".

¿Qué va a hacer usted cuando se termine su nombramiento como secretario? ¿Va a buscar algún otro puesto?

Yo no he pensado en eso siquiera, pero lo que le puedo adelantar es que no soy amigo de las reelecciones en ningún cargo. Creo que las reelecciones no colaboran con el ideal de la democracia.

Varios militantes y dirigentes hablan de la misma división desgarradora que menciona usted, a lo interno. ¿Dónde están esas divisiones?

Yo preferiría… Creo que señalarlas y enumerarlas no va a colaborar con el ideal de la unidad partidaria, que es en el que estoy concentrado.

¿Pero si hay que solucionarlas, no es necesario reconocerlas?

A lo interno sí, y a lo interno la gente sabe cuáles son esas divisiones, además de que a veces no son tan simples como decir simplemente "es fulano contra mengano". A veces es más complejo que eso, pero señalarlas no va a contribuir con el ideal de la unidad partidaria.

¿Esas divisiones estuvieron a la hora de definir cómo se plantaba el Partido ante la propuesta de gobierno nacional de don Carlos Alvarado?

En ese caso, no me atrevería a llamarlo división, porque ahí lo que hubo es una libertad para que cada quien tomara del bando que considerara más idóneo para la República.

¿Pero fue un consenso que el Partido saliera con esa posición?

Sí, ahí no hubo división.

Usted comentaba antes que sí hay que solucionar cosas, pero que el tema de la definición ideológica no es uno de ellos, cree que el Partido está claro.

El problema es que algunos lo están planteando como si en Liberación Nacional no se discutiera eso, y eso es un ejercicio constante en el Partido; lo puedo demostrar con la cantidad de conversatorios y de reuniones de análisis de los problemas nacionales que vamos a tener en los próximos dos meses.

"En este momento, hablar de sentarnos a discutir temas de principios ideológicos da la impresión o da una señal de que en Liberación eso no se hace, cuando es una actividad constante. Es más, ahí tenemos los resultados de lo que se le consultó a la comunidad liberacionista en materia de principios y de ideas y, precisamente, ese material está ahí para ser desarrollado".

Se lo planteo en función de conocer qué piensa sobre un tema al que se había referido doña Karla Prendas en una entrevista. Ella dijo que considera que el Partido es tibio en varios temas, entre ellos la diversidad sexual. ¿Usted comparte esa percepción?

En esa materia tenemos que ser especialmente cuidadosos, porque tenemos que reflejar el sentir del pueblo costarricense, y los costarricenses son particularmente reacios a las posiciones extremas. Muchos creen que asumir una posición en relación con un tema es tal vez asumir una posición extrema, y no necesariamente. Muchas veces, ser equilibrados en las posiciones no necesariamente es tibieza, muchas veces es, por el contrario, reflejar el sentir de lo que quiere la población costarricense.

"Y no solamente en esa tema, hay un montón de temas… Hay gente que quisiera que nosotros asumiéramos posiciones radicales, como el Movimiento Libertario en su momento, o el PAC (Acción Ciudadana) y el Frente Amplio, también, en el otro extremo, y yo creo que a eso mucha gente le llama no ser tibios. Pero hay que tener cuidado: Liberación siempre se caracterizó por ser un partido que reflejó el equilibrio y el sentir de la población costarricense, y ustedes ya saben que los ticos no somos extremistas".

Sin embargo, los resultados de la elección reflejan que al final el electorado se decantó por las opciones que usted considera extremas.

Claro, porque hay una realidad de la cultura… Parte de la crisis de la cultura partidaria es reflejo de la crisis de la cultura nacional; hay indudablemente una crisis en la cultura nacional, y un síntoma es el crecimiento de la intolerancia de la gente en todos los sentidos. Esa intolerancia no es atribuible a uno solo de los bandos, entonces la gente ahora tiende a decantarse por las posiciones más extremas.

"Mentira (eso) que dicen que los evangélicos son los intolerantes; o sea, yo he visto más intolerancia del otro bando; lo que hay es un surgimiento generalizado de la intolerancia. Liberación no debe caer en ese juego, no debe caer en el juego de asumir extremismos para complacer las intolerancias que son reflejo de la crisis cultural del país".

Entonces, ¿cómo hace el Partido para volver a ser electoralmente competitivo?

Lo primero que tiene que hacer el Partido, la responsabilidad primera, es educar al pueblo. La política, como decía don Óscar Arias, es esencialmente educación. O sea, nosotros debemos decirle a la ciudadanía lo que es lo correcto, no lo que sectores intolerantes de uno u otro bando quisieran escuchar.

"La responsabilidad de la clase política es educar a la ciudadanía, repito, y en ese sentido educar es decirle a la gente lo correcto, y no lo que las intolerancias de algunos sectores quieren escuchar. Pese al eventual costo político que eso tenga, la responsabilidad de Liberación es hacer lo correcto, porque al final del camino, la historia a quien le va a dar la razón es al que haga lo correcto".

¿Es necesario renovar liderazgos, para que la gente vuelva a fijarse en Liberación?

Eso lo hemos venido diciendo insistentemente, el presidente (Jorge) Pattoni y yo. De hecho, yo soy resultado, yo irrumpo en el Partido como un líder independiente, hace apenas cuatro años, y la lucha que yo di a lo interno de la Secretaría fue una lucha fuerte, pero fue el resultado de una lucha generacional y de una renovación de liderazgos, esa debe ser la tónica de Liberación Nacional.

Sobre el plan fiscal, la fracción actual votó a favor de darle vía rápida, en campaña el partido aceptó que son necesarios nuevos impuestos. Esta semana, Roberto Thompson, futuro diputado liberacionista, pidió que se retirara el proyecto para que lo vean los nuevos congresistas. ¿Por qué existen esas dos posiciones? ¿Por qué antes sí y ahora no?

¿Cuál es la tesis del Partido? Primero que todo, que vemos con preocupación una respuesta simplista al problema fiscal. ¿Qué es una respuesta simplista? Es una respuesta como la que hasta ahora se ha intentado, que es simplemente aumentar impuestos y se acabó. Eso es una respuesta simplista, es una respuesta irresponsable, además. ¿Cuál es el camino correcto? El camino correcto debe ser: una agenda de proyectos de ley claros y contundentes en relación con la contención del gasto público, eficiencia administrativa del Estado…

"El problema de nosotros es que nuestro sistema productivo no tiene la capacidad de financiar la estructura pública que tenemos… Como dijo don Pepe, el problema de nosotros es que tenemos un bolsillo de aguadulce y tenemos una estructura pública de champaña".

Sin embargo, lo más inmediato es si se vota a favor o en contra de este proyecto. La fracción actual votó a favor de la vía rápida, diputados de la fracción entrante piden que no se le dé debate todavía. ¿Entonces?

Si usted me dice qué es lo que yo opino como secretario general, a mí me parece que la posición más sabia es la que ha asumido la nueva fracción. La posición más sensata, la más reflexiva, es la posición de la nueva fracción, porque va en esta línea. Estamos en una coyuntura histórica ideal, perfecta, para que el nuevo gobierno nos diga en qué va a ordenar no solo el gasto, sino la administración pública como tal.

El año pasado, durante la precampaña del PLN, Óscar Arias dijo que si el Partido no ganaba en estas elecciones, desaparecía. ¿Se equivocaba don Óscar?

Bueno, en esto soy lacónico, la respuesta es que por el bien de la República, Liberación debe resistir ante esta segunda derrota.

Usted decía ahora que no es amigo de las reelecciones. ¿Ese principio lo aplicaría si algún expresidente buscara una candidatura?

En general. Lo dije en términos generales. Como me lo aplico a mí, para el cargo de la secretaría general, lo aplico para todos los demás.

¿Y cuál cree que es el perfil que debe buscar Liberación para su próximo candidato presidencial?

Esencialmente, la condición indispensable del nuevo líder de Liberación Nacional es que ante todo sea un patriota.