Sofía Chinchilla C..   8 mayo
Sean Miranda, de 17 años, estudiante del CTP de Dos Cercas, en Desamparados. Al traspaso de poderes lo acompañó su abuelo, Miguel Gerardo Solís.

Sonaron las primeras notas del saludo a la bandera y Sean Miranda comenzó a caminar por la alfombra roja, con paso firme y semblante serio, llevando en sus manos el pabellón nacional.

Tal honor se le concedió como un reconocimiento a su valor, por formar un grupo en el colegio para defender los derechos de la comunidad LGBTI, luego de revelar hace dos años que es una persona trans.

Desfiló con su uniforme del Colegio Técnico Profesional de Dos Cercas, en Desamparados, en donde cursa el quinto año y destaca por su rendimiento académico y su liderazgo.

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“Para ser seleccionado, fue porque yo tengo en el colegio un grupo de apoyo a la comunidad LGBTI. Este grupo es importante, porque hace que las personas entiendan sus derechos y que quieran sobresalir”, contó Miranda al finalizar el traspaso de poderes.

Él observó todo el acto desde la tarima principal, junto al presidente Carlos Alvarado, su gabinete, los diputados y los mandatarios invitados.

Cuenta que haber estado ahí, después de lo difícil que fue la campaña electoral para las personas sexualmente diversas, fue muy simbólico. Para él, fue una señal de inclusión, la cual espera que se amplíe de la mano de las generaciones más jóvenes.

“Somos personas igual que todas las demás y tenemos los mismos derechos, ocupamos que nos tomen en cuenta para muchas cosas porque tenemos mucho que ofrecer al país, sinceramente, no somos los demonios que nos dicen muchas religiones".

"Es importante porque demuestra que todo ese ocultismo que hay acerca de las personas trans es una mentira, también somos personas que queremos representar a la comunidad”, aseguró el joven.

Sean cuenta que hizo pública su identidad de género hace dos años: ya se lo había confiado a sus amigos más cercanos y, después, lo conversó con sus profesores.

“Uno no quiere admitir de hecho que uno es trans, cuesta mucho admitirlo porque uno tiene mucho miedo. Y ya cuando usted lo admite... no sé, es algo inexplicable. Ya cuando usted dice: ‘Soy trans’ no es más un miedo, es un orgullo”, explicó Sean, sonriente.

Abajo, entre el público y embargado por la emoción, Miguel Gerardo Solís siguió cada paso de su nieto.

“Ver a Sean, que poco a poco se incorpora a la sociedad, gracias a la mentalidad de algunas personas. Esto realmente está en pijamas, la gente de este país todavía no dimensiona lo que es una comunidad como ellos. Afortunadamente, al nacer en una familia en donde siempre fuimos de mente muy abierta, pues pudimos brindarle todo el soporte que necesita,y de pronto también tenemos que ir a aprender para darle más”, contó Solís.

El abuelo del estudiante contó que el orgullo de ver desfilar a Sean también fue un momento de mucha emotividad para la familia, pues su hija, la mamá del muchacho, tiene ya varios años de estar en tratamiento contra un cáncer.

“Es un orgullo porque nos ha dado muchas satisfacciones. Un estudiante ejemplar, un estudiante de promedios increíbles. Así ha sido toda su vida, y se ve el trabajo y el esfuerzo de su madre, de su padre, y un poco lo que hemos podido colaborar nosotros”, expresó Solís.

Ingreso del pabellón nacional al traspaso de poderes. Foto Alonso Tenorio