Aarón Sequeira.   16 junio
La enmienda para subir la cantidad de legisladores pierde, poco a poco, el respaldo político.

La enmienda para modificar el sistema constitucional de elección de los diputados pierde cada vez más apoyo en el plenario y suma anticuerpos en todas las fracciones legislativas.

Aunque un convenio de los jefes de las bancadas ubicó la iniciativa en una lista de consenso, lo que supuestamente permitiría su avance, finalmente no ha tenido prácticamente ningún éxito en su trámite y, más bien, suenan cada vez más y, más fuerte, los gritos de guerra.

La idea original era que mediante sesiones extraordinarias, todos los miércoles de mayo y junio, se debatiera, sensatamente, si se admitía el proyecto para su estudio en una comisión legislativa, o no.

Sin embargo, cada vez que los parlamentarios llegan a ese punto de la agenda, se les eriza la piel y pululan los intentos de bloqueo o de oposición a la propuesta.

El primero en alzar la voz contra el plan, durante extensos discursos, fue José María Villalta, del Frente Amplio, quien lo atacó por considerar que le haría la vida política de ‘cuadritos’ a los partidos pequeños, en sus intentos por colocar representantes en el Congreso.

A eso se sumaron voces como la de Franggi Nicolás, en Liberación Nacional, quien reclamó el aumento del costo por pasar de 57 a 84 diputados, con un consecuente incremento en el número de asesores parlamentarios.

Otros verdiblancos, como Luis Antonio Aiza, Aida Montiel, David Gourzong y Gustavo Viales, temen que se afecte la cantidad de congresistas de las provincias de la periferia, luego de que se disminuya la cantidad de legisladores que se designen por las listas cerradas, que hoy son los 57 y con la nueva ley serían solo 42.

En el PAC, fue Paola Vega quien lanzó el grito al cielo ante la posibilidad de que se afecte negativamente la representación femenina con el nuevo sistema, porque ya no habría forma de lograr la máxima paridad de género en las papeletas y en los cargos elegidos.

Igualmente, los fabricistas, Jonathan Prendas, Ivonne Acuña y Carmen Chan, se han manifestado en contra, pero bajo el mismo argumento de Nicolás, sobre el aumento que, dicen, significaría para el presupuesto legislativo.

“El espíritu de los jefes de fracción, cuando convinimos una agenda para sesiones extra, era avanzar, mover los expedientes, porque por la vía ordinaria no se iba a poder. Pero, la conclusión con este expediente es que estamos pegados”, dijo Víctor Morales, jefe del PAC.

Agregó que quienes están a favor del plan, como él, podrían seguir hablando a favor y los que se oponen, también, pero así no avanzarían nada.

“El objetivo no se alcanzó, entonces, la idea es mejorar, revisarlo y devolverlo al lugar que tenía, para avanzar con otros. La decisión fue sacarlo, no decidir ahora”, dijo.

La discusión también trasciende los pasillos legislativos, pues en las aulas universitarias resuenan los criterios académicos en contra del proyecto, mientras que el grupo de la sociedad civil que redactó el texto y lo promueve, Poder Ciudadano Ya, ve erosionado el apoyo.

Ante el panorama cada vez más oscuro, Liberación Nacional y Acción Ciudadana han optado por mandar la iniciativa al congelador, pero incluso esa opción se ha complicado, en un plenario donde nadie suelta prenda sin exigir nada a cambio.

La jefa de la Unidad, María Inés Solís, enfatizó que su Partido no está a favor de la iniciativa, pero que para sacarlo de agenda como quieren el PLN y el PAC, ellos exigen meter otra propuesta, que tiene como fin reformar el sistema de elección de magistrados de la Corte Suprema.

“Cada día que pasa hay un diputado más que se echa para atrás y yo creo que esa admisibilidad no tiene los votos. No tenemos que posponer algo que ya tiene que votarse y las otras fracciones fueron tan enfáticas, sea positivo o negativo”, comentó.

Aunque aún no se congela del todo, los diputados seguirán este miércoles intentando enfriar la discusión sobre la reforma a la Constitución.