Josué Bravo. 1 junio
Alberto Salom, rector de la UNA, negó que haya pretendido increpar a las alumnas de esas universidad que se declararon en emergencia por violencia sexual.
Alberto Salom, rector de la UNA, negó que haya pretendido increpar a las alumnas de esas universidad que se declararon en emergencia por violencia sexual.

Alberto Salom, rector de la de la Universidad Nacional (UNA), trató de bajarle el tono al reproche que le hizo a las universitarias que junto a estudiantes de la UCR y del Tec, se declararon esta semana en emergencia por violencia sexual.

En entrevista con La Nación, el jerarca aseguró que ni él ni la UNA tienen una “reprimenda” en contra de las estudiantes que luchan contra el acoso y, más bien, lamentó que sus descargos hayan sido mal interpretados.

También adelantó acciones que implementará en la universidad para prevenir y denunciar la violencia sexual, matizó críticas a La Nación sobre este tema y mencionó estadísticas sobre despidos y suspensión de funcionarios que cometieron abusos.

“Evidentemente fue mal interpretado. Las personas que se sienten acosadas en la universidad, quiero que encuentren en la universidad asidero para denunciar. Porque la Universidad Nacional tiene, y eso fue lo que dije y ahora lo repito, una legislación bastante apropiada que evidentemente no ha sido suficientemente conocida para la denuncia”, explicó el académico.

El reproche lo hizo el jerarca el jueves anterior, durante la sesión del Consejo Universitario de la UNA, al señalar a las estudiantes de haber omitido en la conferencia de prensa en la que se declararon en emergencia, que en ese centro de estudios hay una legislación en contra del hostigamiento sexual.

De acuerdo con Salom, además de recordarles en la sesión del andamiaje legal que existe internamente para denunciar hostigamiento, lo cual asegura no hay en otras universidades, les informó de la existencia de una fiscalía integrada por dos fiscales y una sicóloga.

También, dijo, les recordó que en la universidad existe una defensoría del estudiante, donde pueden acudir a presentar sus quejas, aunque reconoció que la comunicación interna para dar a conocer esas herramientas probablemente han fallado.

“Si eso sonó a un regaño, pues yo lo lamento, no fue mi intención regañarlas, sino brindarle información de la que ellas carecían, porque para ellas estamos exactamente igual que las demás instituciones y, yo creo, que estamos un poquito más adelante”, señaló.

Salom asegura que a las estudiantes no les gustó que él no se comprometiera a sancionar, desde el principio, las denuncias de acosos, como se lo demandaron en la sesión.

“Nosotros no podemos pasar por encima de la legislación sobre derechos humanos, yo no puedo sancionar a nadie sin haber probado que es el acosador, en cuanto tenga las pruebas que no soy yo quien tiene que acopiar, es el fiscal, en cuanto tenga las pruebas, procedemos y en la UNA se ha procedido”, explicó el jerarca.

Sin embargo, adelantó que tras lo ocurrido, la rectoría tomará medidas como ampliar la figura de la fiscalía en las sedes regionales, así como colocar carteles en todos los recintos llamando a prevenir y denunciar el acoso.

“Hay algo que he aprendido de esta circunstancia y es que, evidentemente, las estudiantes ofendidas y las estudiantes que están incorporadas a este movimiento, no conocen adecuadamente esa legislación y eso me preocupa”, señaló.

Salom también anunció que la universidad publicará en un folleto, en papel y digital, el reglamento interno contra el abuso sexual.

A nivel curricular, adelantó que junto con la Comisión del Instituto de Estudios de la Mujer hará una campaña con la finalidad de hacer reformas curriculares en todas las carreras, para que en sus contenidos se aborde de manera transversal ese problema.

“El acoso sexual es inaceptable venga de quien venga”, reprochó Salom.

Empero, el jerarca no se comprometió a impulsar una declaración de emergencia en esa casa de estudios, como lo hizo el Tec.

“Dejemos que el consejo universitario lo vea. Es que una emergencia es una cosa muy fuerte. Yo sí le digo, es uno de los problemas mayores de la cultura nacional y, por lo tanto, también está presente en la universidad”.

Añadió que en otras casas de estudios donde se han sumado a la emergencia, no tienen la legislación como la de la UNA.

“Para mí a emergencia es informar, comunicar, acercarnos, desarrollar confianza. Esa es la emergencia para mí”, insistió.

Salom reconoció que probablemente no haya confianza de parte de las estudiantes en hacer sus denuncias a lo interno de la institución, como lo señaló la estudiante Allison Paniagua.

“Tenemos que cambiar eso y hay que ir al encuentro de ellas de una manera más fuerte, más agresivas, de una manera más directa; pero de ellas hacia nosotros también porque ¿cómo se genera la confianza?”, propuso.

“Me parece que estamos ayudando a generar esas confianzas. Tomo nota de que algunas de ellas no tienen confianza y voy a actuar consecuentemente”, añadió.

De igual forma, invitó a quien sienta acoso dentro de la universidad, porque explicó que en ocasiones ocurre de estudiante a estudiante y no precisamente de profesor a alumno, a que denuncien ante las instancias correspondientes de la universidad.

Matiza críticas a La Nación

En la misma sesión del jueves, el jerarca también criticó que, a raíz de las declaraciones de las alumnas, La Nación haya publicado un editorial en el que urge a las autoridades universitarias a atender con prontitud las demandas de las alumnas.

Al respecto, Salom asegura que no planteaba una queja en contra de este periódico, porque se considera respetuoso de la libertad de prensa.

“Planteé una molesta que una acusación que estaba situada en una universidad en particular, se generalizara y se metiera en el mismo saco a todas las universidades”, justificó.

76 denuncias de acoso en la UNA

El rector de la UNA, Alberto Salom, asegura no conocer de casos grandes sobre acoso sexual ocurridos en esa universidad, como lo insinuó la alumna Allison Paniagua.

Sin embargo, el rector considera que eso no quiere decir que no existan y, por consiguiente, llamó a denunciarlos de manera formal y no hacerlo a nivel “publicitario” en los medios de comunicación.

Aprovechó para mencionar los casos de acoso sexual que se han dado en la universidad desde 1997, año en que empezó a regir el reglamento interno.

En total, la Comisión de Resolución de Denuncias Contra el Hostigamiento ha atendido 76 denuncias, de las cuales resolvió 46 de la siguiente forma:

Once casos tuvieron como consecuencia el despido de un funcionario y en 27 se ordenó la suspensión temporal sin goce de salario. En ocho casos comprobados de acoso de estudiantes a estudiantes, dos fueron expulsados y otros seis amonestados.

Además, cuatro denuncias no finalizaron el proceso porque las personas se jubilaron. Otras ocho denuncias tampoco se concluyeron porque la persona dejó de laborar en la UNA, porque así ocurría antes de que entrara en vigencia la reforma procesal laboral en 2017.

Cuatro casos más fueron desestimados porque se determinó que no eran hostigamiento sino faltas ordinarias y, otros cuatro, no contenían méritos para investigación.

En dos casos más la persona ofendida no continuó con la denuncia y en la actualidad ocho están en proceso.

De las 76 denuncias, 37 fueron de estudiantes contra académicos, principalmente por que al momento de impartir clases los profesores expresaron frases con contenido sexual.

Siete denuncias fueron de estudiantes en contra de funcionarios administrativos, siete de estudiantes contra estudiantes y 7 más de administrativos a administrativos.

También, hubo 2 de académicos que sintieron acoso de estudiantes y dos denuncias administrativos en contra académicos. Dos de persona externa en contra de académicos.

Hubo una denuncia de un académico en contra de un académico y otra más de un académico contra un administrativo.

De los 10 casos restantes, no se obtuvo información.

Del total de denuncias, solo en un caso una mujer fue señalada de hostigamiento.

El proceso acusatorio en dicha comisión los lleva la fiscalía interna y la persona ofendida puede, incluso, aportar su abogado defensor.