Sofía Chinchilla C..   30 julio, 2018
Imagen tomada por autoridades de los Estados Unidos el 21 de junio cuando hallaron al niño de seis años en el desierto de Arizona, al norte de la frontera con México. Fotografía: Customs and Border Protection

El niño costarricense que fue hallado en el desierto de Arizona, Estados Unidos, cumple tres semanas de dormir en un albergue, mientras las autoridades de ese país deciden si puede quedarse a vivir ahí con su mamá.

El establecimiento en el que permanece se llama Cayuga Center y está ubicado en el distrito neoyorquino El Bronx, según informó Rolando Madrigal, cónsul de Costa Rica en Nueva York. La mamá del pequeño de seis años lo visita frecuentemente, sin restricciones.

“Ella trabaja y vive bastante lejos de la ciudad, por lo que no lo puede visitar con la frecuencia que quisiera, pero lo visita al menos dos veces a la semana”, relató Madrigal.

El pequeño fue hallado por oficiales de la Policía de Fronteras estadounidense el 21 de junio, bajo una temperatura de 38 grados centígrados justo al norte de la frontera, en el poblado fronterizo de Lukeville.

Mapa de ubicación

Según le relató a los policías, iba de camino a ver su mamá cuando lo abandonó “un tío”, quien le dijo que debía seguir el camino solo mientras alguien lo encontraba. Portaba su certificado de nacimiento y un papel con números de teléfono de familiares en una bolsa.

Al ser notificado del hallazgo del menor, el gobierno de Costa Rica designó como encargada del caso a Mabel Segura, cónsul en Los Ángeles, y a Carmen Bermúdez, cónsul honoraria en Arizona, quienes verificaron que el niño estaba en buenas condiciones y gestionaron su traslado a Nueva York, para que estuviera más cerca de la mamá.

Madrigal informó de que la madre del menor ya entregó toda la documentación requerida para que su solicitud sea valorada.

“No se le hace ningún tipo de prueba de ADN, la afiliación se prueba con pruebas documentales, en este caso con certificados de nacimiento de Costa Rica y la cédula de identidad de la madre. Todos esos documentos ya fueron entregados oportunamente a la trabajadora social del centro donde se encuentra”, dijo el funcionario.

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Ahora que ya se entregaron las pruebas de las huellas dactilares de la madre, solo resta que la Oficina de Reubicación de Refugiados resuelva qué será del niño.

El cónsul dice sentirse confiado en que todo saldrá bien y se le permitirá a la mujer quedarse con su hijo. No obstante, debido a que ella reside en Estados Unidos ilegalmente, si logra reunirse con su hijo deberá afrontar otro proceso administrativo.

“Una vez que sea entregado, teniendo ese como el escenario más optimista, ella tendrá que cumplir con todo un procedimiento administrativo también, de tipo migratorio, por si lo que desea es quedarse aquí en los Estados Unidos, con el menor, o que toda su familia sea deportada a Costa Rica”, explicó el diplomático.