Sofía Chinchilla C..   25 septiembre

El lunes de la semana anterior, el banco londinense Barclays emitió una nota en la que recomendó a sus inversionistas deshacerse de sus inversiones en bonos de Costa Rica, y trasladarlas a títulos de El Salvador.

La entidad financiera fue directa con sus inversionistas: les indicó que el país se encuentra en una posición “vulnerable”, y que las posibilidades de darle un respiro a la economía local a través de la aprobación de una reforma fiscal son cada vez más escasas.

Por su parte, las autoridades y la prensa de El Salvador celebraron la noticia de que Barclays recomiende invertir en ese país.

“La entidad financiera internacional Barclays ha sugerido a los inversionistas trasladar sus bonos a títulos de El Salvador, por considerar a nuestro país con una mejor estabilidad fiscal”, publicó en Twitter la cuenta oficial del Ministerio de Economía de esa nación.

En su comunicado, el banco europeo explica a sus inversionistas por qué es tan riesgoso mantenerse en Costa Rica.

“Las expectativas iniciales de que el nuevo gobierno de Costa Rica, liderado por Carlos Alvarado, pudiera apresurar el plan fiscal se desvanecen, y la reforma está siendo debilitada. De hecho, incluso si la reforma se aprueba en su versión actual, el camino fiscal seguiría siendo retador”, dice el comunicado del banco.

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La entidad destaca los siguientes factores de riesgo:

*Al inicio del trámite legislativo, el gobierno estimaba que la reforma podría generarle a Costa Rica recursos frescos equivalentes al 1,9% del PIB, principalmente a través de la transformación del impuesto de ventas al Impuesto al Valor Agregado (IVA). Sin embargo, luego de las distintas modificaciones, la expectativa de recaudación cayó hasta un 1,1%.

Con el texto vigente, se espera que la reforma genere recursos hasta un 1,4%. No obstante, Barclays advierte de que incluso si el gobierno logra que el proyecto recupere músculo, las expectativas de que la reforma se apruebe en los próximos meses siguen cayendo,

*Barclays advierte de que la aprobación de la reforma fiscal no es garanía de que se pueda estabilizar la deuda pública. La entidad bancaria señala que las dificultades del Ejecutivo iniciaron en mayo, cuando los partidos de oposición del Congreso pidieron hacerle nuevas enmiendas al proyecto de ley. Además, rechazaron el primer texto sustitutivo que les envió para consideración el Ministerio de Hacienda.

El banco señala la sustancial pérdida de recursos que implicó la exención de la educación privada. También habla sobre la exoneración que se aprobó inicialmente sobre los bienes de canasta básica, aunque Casa Presidencial sí consiguió recuperar ese gravamen, con una tarifa reducida al mínimo: de un 1%.

*Barclays subraya que el Partido Restauración Nacional (PRN), el que mayor oposición ha expresado contra la reforma fiscal, cuenta con 14 de los 57 votos del Poder Legislativo.

*El banco subraya la afectación a la prestación de servicios públicos que ha causado la huelga general que sostienen los sindicatos públicos desde el 10 de setiembre.

*La entidad señala el riesgo creciente de que la votación de la reforma fiscal pueda aplazarse hasta el próximo año. “Otro gran riesgo es el de que el gobierno pueda aceptar una versión debilitada del plan fiscal, con tal de conseguir que algo se apruebe este año y así poder acceder a mercados internacionales en el 2018, o a potenciales préstamos con el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. En cualquier caso, la persistente vulnerabilidad de las cuentas fiscales aparentemente seguirán poniendo presión sobre el presidente Alvarado”, reseña Barclays.

*El banco anota, además, el presupuesto extraordinario por ¢600.000 millones que presentó el Ministerio de Hacienda a finales de julio, para poder hacerle frente a un hueco presupuestario que dejó el gobierno de Luis Guillermo Solís cuando se elaboró el presupuesto nacional del año 2018.0..