Aarón Sequeira. 18 noviembre, 2020
El diputado Daniel Ulate, del PLN, intentó convencer al independiente Erick Rodríguez de apoyar una moción suya al plan de etiquetado de licores, pero sin éxito. Foto: José Cordero
El diputado Daniel Ulate, del PLN, intentó convencer al independiente Erick Rodríguez de apoyar una moción suya al plan de etiquetado de licores, pero sin éxito. Foto: José Cordero

Los diputados tenían, este miércoles, toda la intención de liquidar una lista de 26 proyectos de ley, completa, pero se les embarró la cancha en el expediente número 23 de la lista: el plan que obligaría al Ministerio de Hacienda a contratar un sistema de etiquetado de licores.

La agenda estaba compuesta de proyectos que solo avanzarían en sus trámites finales en el Congreso y otros para su votación en primer debate, pero la insistencia de los liberacionistas por aprobar el polémico proyecto de Daniel Ulate chocó con la oposición del independiente Erick Rodríguez Steller.

El proyecto básicamente obliga al Ministerio de Hacienda a contratar un sistema de etiquetado para los licores sin darle una fuente inicial y permanente de financiamiento al Gobierno para contratar ese sistema.

Se trata de un mecanismo como el que vende una empresa suiza representada en América Latina por el expresidente José María Figueres Olsen.

De hecho, Hacienda enumeró varias objeciones a la versión más reciente de la iniciativa, que aún no se han subsanado y que, según Ulate, resolvería en una moción que él propuso.

Cuando el plenario llegó, este miércoles, a la discusión de ese proyecto, ya se había aprobado una moción para extender la sesión más allá de las 6 p. m. y llevar el trabajo hasta las 7 p. m., pero Rodríguez Steller reclamó que se había planteado no entrar al debate de ese proyecto, para tratar de consensuar una versión del texto.

Rodríguez alegó que no se había hecho esa negociación y advirtió, entonces, que llevaría la sesión hasta el final al hablar todo el tiempo posible en cada una de sus mociones y, efectivamente, así lo hizo.

Entre los reclamos del independiente, estuvieron, precisamente, las objeciones que hizo Hacienda a la propuesta de Ulate. Con los 10 minutos que habló el diputado, más los minutos que tomaba cada votación, se tramitaron tres mociones al proyecto.

“Yo me opuse en que se alargara esto hasta las 7 por meter un proyecto, como decimos aquí, a huevo, sin que nadie haya negociado las mociones que algunos metimos y como parlamento viene de parlare, voy a hacer uso de parlar. Tengo una hora con todas las mociones y voy a agotar todo mi tiempo hasta las 7 de la noche”, dijo.

“Así que la voz que predica en el desierto hoy será escuchada por lo menos por una hora de una prórroga innecesaria y que expone la salud de los diputados que estamos aquí desde hace tamaño rato”, agregó.

Rodríguez cuestionó lo que se quiere con el proyecto, cuán efectivo es el sistema que se pretende y cuánto podría encarecer los productos que lo llevarían.

Apenas el legislador dio los primeros avisos de que alargaría la discusión, Ulate escoltado por María José Corrales, cayeron sobre la curul de Rodríguez y, cada vez que este soltaba el micrófono, hacían una intensa labor de convencimiento, sin ningún efecto.

Lo mismo sucedía en otros sectores del plenario, donde conversaba el jefe del PLN, Luis Fernando Chacón, con su par del Partido Acción Ciudadana (PAC), Enrique Sánchez.

Otros focos de negociación se formaron mientras veían con languidez al independiente usar la palabra. Al final, los relojes del plenario dieron las 7 p. m. y la mano de Eduardo Cruickshank tocó ligeramente la campanilla de la mesa del Directorio legislativo para anunciar que levantaba la sesión.

En el tintero, se quedó también el voto del proyecto para reducir la contribución del Estado a los partidos políticos para las campañas electorales del 2022 y 2024, cuyo objetivo es hacer un ahorro que contribuya a la situación fiscal del país.