Por: Rebeca Madrigal Q..   24 julio
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La Cruz, Guanacaste. Antes de cruzar la frontera desde Nicaragua hacia Costa Rica, Johel (solo dio su primer nombre) pasó 22 días en medio de las montañas de Rivas, Nicaragua, a la espera del momento oportuno para acercarse al puesto de Migración en Peñas Blancas, Guanacaste, con la intención de solicitar refugio.

El migrante, con venda en el brazo por una herida de bala que recibió en las protestas, no pudo ingresar por el puesto oficial porque, según su relato, la policía nicaragüense maneja una “lista negra” de opositores al régimen de Daniel Ortega, a los cuales no se les permitirá la salida hacia Costa Rica.

Este profesor universitario asegura que los Consejos de Liderazgo Sandinista, que ejercen el control político en los barrios de su país, levantaron listas de las personas que protestan reclamando la salida de Daniel Ortega y Rosario Murillo del poder.

“Son ciudadanos que son cabecillas de cada barrio, tienen el nombre completo de cada persona del barrio. Ellos observaban y ellos tienen listas de cuántas personas. Llegaban como a censar a las casas, me imagino que hay veces era para ayudarle, ahora esa ayuda se volteó... Ellos mismos se encargaron de dar listas de las personas y, como son vecinos, ¿cómo no se van a conocer? Las pasaron a los paramilitares”, dijo el nicaraguense.

Johel, quien asegura haber recibido un balazo en las protestas, recibía ayer atención en Peñas Blancas. Foto Alonso Tenorio

“Una persona solo que venga con la ayuda de Dios y mucha suerte, puede pasar aquí. Si lo para un policía y aparece en esa lista, va de regreso”, señaló en las afueras de la oficina costarricense de Migración, mientras recibía ayuda de Cruz Roja.

Esta es una de las historias de los nicaragüenses que pudieron ingresar a Costa Rica por vías ilegales en busca de refugio por temor a perder la vida o porque ya no pueden ganarse la vida en su país.

Pero salir no es el único temor, porque el peligro de estar en esa lista es caer en manos de los paramilitares, aun si no intentan escapar. Coincide con ello una mujer que este lunes esperaba, en el mismo puesto fronterizo, atención en un albergue junto a sus tres hijos jóvenes.

“Vengo con mis tres hjos varones. Allá pues los andan buscando. La gente del CPC (Consejos del Poder Ciudadano) los andan en una lista y llegan en una camioneta los guardas encapuchados, y se los levantan. De donde estén se los están llevando”, dijo la madre.

Control

Aunque la urgencia de salir de ese país pareciera evidente, las autoridades costarricenses todavía no diagnostican una crisis migratoria.

Un oficial de migración costarricense solicita documentos a nicaragüenses que solicitan refugio en Peñas Blancas. Foto Alonso Tenorio

Las solicitudes de visa en junio en el consulado de Costa Rica en Nicaragua sumaron 1.414 en mayo y 1.162 en junio, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

A la vez, se han acumulado 14.000 solicitudes de refugio. Sin embargo, ee acuerdo con Raquel Vargas, directora de Migración, de ese total solo un 20% (unas 2.800) las hicieron personas que ingresaron en las últimas semanas por los puestos fronterizos de Tablillas y Peñas Blancas.

“El otro 80% serían personas que viven en el territorio nacional, tienen algún trabajo o alguna residencia, o tienen algún trámite migratorio. Para esas personas vamos a tener una solución también, que sería indicarles que ya tienen un trámite abierto y buscar la forma de documentarlos de forma un poco más expedita, para poder limpiar estas 14.000 y poder identificar cuáles son nuestros reales solicitantes de refugio”, dijo Vargas.

La jerarca recordó que la condición de refugio se otorga exclusivamente a las personas que huyen de su país por temores fundados de persecución, y que quienes ya residían en el país antes del inicio del conflicto no presentan esa situación de riesgo.

Migrantes nicaragüenses tratando de cruzar la frontera, por Peñas Blancas, para pedir asilo. Foto Alonso Tenorio

Un oficial de Migración de Peñas Blancas, sin autorización para dar declaraciones oficiales, aseguró que por día se están dando entre 100 y 150 citaciones para que los nicaraguenses lleguen a San José a hacer una solicitud formal de refugio.

Desde el conflicto, Migración otorga un permiso que les da entre ocho y 12 días a los migrantes para que puedan llegar a San José a cumplir con el trámite. Así, si son detenidos, pueden alegar que están en camino a su cita.

La semana anterior, la Cancillería informó que habilitaría el Centro de Atención Temporal da Migrantes (Catem) en La Cruz de Guanacaste y el Catem de Golfito para atender a esta población. Sin embargo, en La Cruz aseguran que no han sido notificados oficialmente de la directriz.

En el Catem todavía se albergan migrantes extracontinentales desde la crisis migratoria de 2015, cuando empezaron a ingresar personas de Cuba, Haití, África y el sur de Asia, en tránsito hacia Estados Unidos.

Actualmente, Migración atiende allí una población de unas 40 personas, donde hay niños que incluso nacieron en Costa Rica, por lo que están a la espera de que sus padres reciban la residencia.

Negocio en frontera

El tránsito de nicaraguenses que intentan cruzar de forma ilegal sigue siendo el mismo, según el oficial José Zúñiga de la Policía de Fronteras. Sin embargo, los conocidos como “coyotes” se están aprovechando cada vez más de esta población.

Según confirmaron los mismos migrantes que esperan para cruzar en Peñas Blancas, el cobro es de hasta ¢40.000 por persona para pasarlos sin ser detectados por la Policía de Fronteras, y con la promesa de dejarlos en Liberia en un auto liviano en el que terminarán como sardinas, porque viajan hasta 11 personas.

La Policía de Fronteras detiene a migrantes que eran escondidos por coyotes. Foto Alonso Tenorio

Este lunes, en uno de los operativos de la policía, La Nación fue testigo de cómo los coyotes utilizan las casas a la orilla de la frontera de Peñas Blancas, para encerrarlos allí mientras terminan los patrullajes.

Algunos no tienen tanta suerte y terminan por ser sorprendidos y llevados a Migración con la posibilidad de ser devueltos a su país.

Según Zúñiga, al día llegan a detener entre 20 y 30 personas que lograron cruzar ilegalmente la misma cerca de alambre de púas que divide a dos países.