Esteban Oviedo. 14 julio
Elian Villegas, titular de Hacienda. Foto: Alonso Tenorio
Elian Villegas, titular de Hacienda. Foto: Alonso Tenorio

Elian Villegas, ministro de Hacienda, sostiene que es indispensable tocar salarios del sector público y transferencias a instituciones si el país quiere evitar un déficit fiscal del 9,7% en el 2020 y retomar la expectativa de alcanzar un 8,6% del PIB.

Así lo expuso después de presentar al Congreso un segundo presupuesto extraordinario, el cual contiene una reducción del gasto por ¢328.000 millones, así como un proyecto para reducir las jornadas de los funcionarios públicos que ganan más de ¢1,5 millones, lo que podría generar otro un ahorro de ¢130.000 millones.

Villegas dice que todas las instituciones están conscientes del problema fiscal producido por la pandemia, la cual se trajo abajo la recaudación de impuestos, pero a la vez dicen “a mí no me toque”.

“El país necesita en este momento que todos nos hagamos chiquititos porque la pandemia hizo esta economía más pequeña”, aseveró en esta entrevista con La Nación:

-Tienen que incorporar un aumento en el endeudamiento de unos ¢660.000 millones. ¿Creen que con ese monto salen con el financiamiento que se va a ocupar de aquí hasta diciembre del 2020?

Desde hace varios meses, se sabía que el monto total que se iba a requerir para financiamiento era del 12,5% del PIB (¢4,43 billones) y se habló de que se iba a dejar de percibir de ingresos por ¢950.000 millones.

“Recientemente, la Contraloría General dijo que no van a ser ¢950.000 millones, sino ¢1,15 billones lo que se va a dejar de percibir, es decir, ¢200.000 millones más de lo que se había estimado.

(Video) Ministro de Hacienda espera un menor déficit fiscal

“Sin embargo, con el recorte, más las mejoras que ha habido en las tasas de interés, el monto que hay que ir a solicitarle de más al mercado son alrededor de ¢664.000 millones, ni siquiera llega a los ¢950.000 millones que se había estimado inicialmente.

“Con ese monto podemos llegar, a pesar de que hay algunos ingresos que se habían estimado inicialmente que han caído, como los ingresos del proyecto Pagar (tomar superávits de instituciones públicas para hacer abonos a la deuda pública), que en algún momento se estimó como una ley importante y que, en este momento, va ser un ingreso relativamente pequeño debido, precisamente, a las complicaciones de la pandemia.

“Entonces, el balance de que vamos a solicitar únicamente ¢664.000 millones en deuda adicional, en realidad, es un buen balance respecto a las expectativas que se tenían hace ya varios meses de que íbamos a necesitar alrededor de ¢950.000 millones más.

“Pero sí es importante tener claro una cosa: todos los créditos (internacionales) de los que se han venido hablando, que hay que solicitar en la segunda parte del año, son los mismos créditos que se necesitan ahora. Es decir, aunque vayamos a pedir una cantidad de ¢664.000 millones más de autorización de endeudamiento, en la realidad, eso es, precisamente, para que exista el campo presupuestario suficiente para poder incorporar estos créditos.

“No es que el país tiene que salir en este momento en carrera a buscar ¢664.000 millones más, sino que ya dentro del plan de financiamiento que se tenía estructurado, ya existen esos créditos”.

- ¿La idea es cubrir buena parte de esto con crédito externo, en vez de crédito interno?

- Sí, la estrategia que se ha venido siguiendo desde hace varios meses es que los créditos externos que son más baratos; se aprueba el empréstito, se incorpora en el presupuesto y se elimina autorización de deuda interna.

“Con eso, logramos varias cosas. En primer lugar, traer recursos frescos y no presionamos el mercado local; en segundo lugar, al traerlo a tasas más baratas, el promedio de la tasa a la cual tenemos toda la deuda, baja; y en tercer lugar, nos ayuda a presionar el mercado interno para que baje la tasa.

“De hecho, en este momento, tenemos una tasa que está siendo ya favorable a los intereses no de Hacienda, sino de Costa Rica, porque es una tasa mucho más baja que la que teníamos hace un par de meses”.

- Aún así, las estimaciones, según una carta que usted le envió al Congreso, es de llegar a un déficit del 9,7% del PIB, después de que el año pasado fue 6,9%. ¿Esa expectativa se mantiene?

- Con el presupuesto y el recorte que hoy estamos llevando, creo que podemos volver a la expectativa del 8,6%, pero es importante que ese presupuesto se apruebe, que el recorte se apruebe y que sigamos caminando en esa lucha por reducir tasas de interés.

“Aquí el tema de las tasas de interés es fundamental y exige mucha concentración por parte del Ministerio de Hacienda en el mercado interno, con los inversionistas institucionales, no solo por la presión que genera tener que realizar los pagos, sino, además, porque es fundamental para contener el déficit financiero que podamos reducir las tasas de interés que se están cobrando localmente.

“Si nosotros seguimos pagando tasas tan altas localmente, entonces, va a ser más difícil reducir ese déficit financiero. Pero lo que hemos venido haciendo en los últimos días nos pone en la dirección correcta, que es disminuir la cantidad de intereses que estamos pagando y, a partir de ahí, poder terminar con un déficit que sea mucho más cercano a lo que es la realidad de la economía costarricense”.

- ¿Por qué cree usted que hay un problema en la política, y tal vez como una extrapolación de la sociedad, de confianza en estos temas? Por ejemplo, cuando se habla de endeudamiento externo y usted lo que explica es que esto más bien sustituye deuda cara, mucha gente no confía y cree que todo se está resolviendo con más deuda. Bueno, no podemos negar que la mitad del presupuesto se resuelve con deuda, pero eso ocurre desde hace años. ¿Por qué cree usted que no existe esa confianza en el ámbito político y social?

- Ese es un fenómeno interesante que nos afecta no solo a nivel de Costa Rica, sino que nos afecta también internacionalmente. Por eso, cuando hemos dicho que vamos a hacer un recorte, ahora estamos presentando un recorte. Cuando llegamos, dijimos que íbamos a trabajar duro para bajar tasas; estamos trabajando en eso y es un esfuerzo en el que nos vamos a concentrar todavía mucho más.

“Todo eso al final deriva en credibilidad, en que organismos como las calificadoras de riesgo digan ‘ok, aquí se está haciendo lo que se está diciendo que se va a hacer'.

“Pero, cuando decimos que se va a hacer una cosa y terminamos haciendo lo contrario, ahí nos metemos en problemas. Temas como los que estamos haciendo ahora, de reducción de jornadas, es un tema muy importante en la ruta de la credibilidad porque se ve, precisamente, que el Gobierno está atacando distintos ámbitos con la finalidad de darle solución a un problema delicado.

“La credibilidad, al final de cuentas, la tenemos que generar entre todos.

“Pero, además, hay un tema también que se nos escapa un poco de las manos. A veces hay grupos a los que les encantan las noticias malas y les gusta incluso generar de una opinión, una noticia. Y, en la medida en que sea negativa, como que eso le da más ánimo a la gente de pasarlo en redes sociales, de enviarlo de un lado a otro y esa opinión termina convirtiéndose casi que en un hecho para la gente.

“En vez de acudir a fuentes oficiales, de buscar números, de estudiar las cosas a fondo, se quedan con datos simples que son muy fáciles de manejar y muy fácil de manipular por terceros.

“Así que, en estos temas, yo creo que lo más importante siempre es acudir a las fuentes oficiales, ir al Banco Central, ir al Ministerio de Hacienda, buscar la realidad de lo que se está hablando.

“Si estamos hablando de números y si estamos hablando de temas relativos a asuntos tan delicados como la economía nacional, creo que lo importante es que la gente se informe adecuadamente y no que le dé bola a rumores y que empiece a correr una serie de informaciones que no son ciertas”.

- Cómo llegaron a la decisión de plantear el tema también de tocar salarios del sector público, en momentos en que mucha gente ha visto disminuido sus ingresos, los negocios cerrados, contratos suspendidos, jornadas reducidas; y mucha gente se preguntaba por qué el Estado no lo hace si el Estado también ve reducido sus ingresos. Tardaron cuatro meses en hacerlo, cuando desde el primer mes lo hicieron con el sector privado. ¿Por qué?

- Tal vez la gran diferencia aquí tiene que ver con lo siguiente: al sector privado no se le obligó a hacerlo, al sector privado se le da una herramienta para que la empresa la aplique. En el caso del Estado, la diferencia es que, por principio de legalidad, usted tiene que aplicar la ley.

“Entonces, acá no va a ser una herramienta, va ser una orden del Poder Legislativo que debe de ejecutarse y esa diferencia sí es fundamental. Si bien en el sector privado se ha aplicado en muchos lugares, en muchos otros no. En el sector privado, rige ese principio de autonomía de la voluntad: en el sector público, no.

“Entonces, cuando se defina en el sector publico se aplicará obligatoriamente de conformidad con los parámetros que se lleguen a definir”.

- Ahora, vemos posiciones, por ejemplo, como la de la Unidad Social Cristiana, que no le está gustando este tema sobre salarios y dicen ‘¿por qué no se recorta publicidad, horas extras, alimentación, por qué no se recorta alquileres?' Y ellos dicen que se podría alcanzar un ajuste con una subejecución de todas las partidas. ¿Que tiene que decir usted al respecto?

- Yo creo que podemos revisar lo que llevamos ahora en este presupuesto extraordinario. Ahí estamos recortando toda la publicidad, todos los viajes al exterior, reduciendo significativamente los viajes en el interior del país, horas extras se están recortando de forma importante, temas como compensación de vacaciones se están recortando al 100%. Prácticamente todos esos tópicos fueron eliminados de los presupuestos.

“Ahora bien, se hace necesario ir más allá. ¿Por qué? Por la estructura misma del presupuesto. El presupuesto no es una caja abierta donde hay un millón de cosas. El presupuesto es bastante limitado y una cantidad importante del presupuesto se va en salarios y hay otra cantidad importante que se va en transferencias.

“Si se quiere, de alguna forma, tener un efecto positivo en el recorte hay que tocar trasferencias y salarios.

“Las transferencias se tocan al recortar a las municipalidades, asociaciones de desarrollo, Banca para el Desarrollo, al Banhvi, entre otros, fundaciones. Y los salarios, para tocarlos, ocupamos de otra ley. Ahí es donde entra, precisamente, reducción de jornadas.

“Entonces, no es tan sencillo el recorte, en realidad es una actividad bastante compleja que nos ha llevado mucho tiempo. Ahora bien, si alguien tiene una partida donde sea viable recortar, bienvenida. Bienvenida la idea y pueden estar absolutamente seguros que, como ministro de Hacienda, yo seré el primero en sentirme profundamente satisfecho de recortar, porque la idea aquí es que, entre más recortemos, menos tendremos que salir a financiar, menos intereses hay que pagar y eso, al final, nos ayuda a disminuir el déficit fiscal”.

- Ahora, políticamente ustedes estarían dispuestos a exponer cuando las cosas lleguen a un punto de no retorno. Por ejemplo, que ustedes plenteen el recorte y les digan ‘pero no me toque asociaciones de desarrollo, no me toque municipalidades, no me toque universidades'. ¿Cómo ustedes harían para llegar la atención y decir, bueno, entonces qué toco?

- La mayoría de las instituciones llegan y dicen ‘comprendemos el problema a fondo, estamos totalmente de acuerdo con ustedes, entendemos que hay que hacer un sacrificio importante, pero que lo hagan los otros; yo soy demasiado importante, lo que yo hago es fundamental y, por tanto, a mí no me toque'.

“Es como una copia cuando usted pasa de un lugar a otro, a otro y a otro. Ahora, ¿cuál es la posición nuestra? La posición nuestra es que la única forma en que podemos salir adelante es con el sacrificio de todos.

“A todos nos duele el recorte, porque estoy totalmente seguro que las asociaciones de desarrollo, las juntas de educación, las municipalidades, Banca para el Desarrollo, todos tenían proyectos en los cuales pensaban invertir ese dinero. Pero el país necesita en este momento que todos nos hagamos chiquititos, porque la pandemia hizo esta economía más pequeña.

“Y no tenemos de donde sacar los impuestos para poder darle a todos estos grupos la cantidad exacta que se les había dicho desde antes de la pandemia. Así es que el esfuerzo es colectivo y todos tenemos, sencillamente que aceptar el recorte y seguir adelante”.

- Precisamente, ahora que lo menciona, hay otros grupos que dicen ‘¿por qué no suben impuestos para llenar este hueco? ¿Por qué no se lo suben a la gente que todavía tiene ingresos altos, que tiene rentas altas?' ¿Es el momento de hacerlo?

- Estamos en julio, llevamos cuatro meses de pandemia. Pareciera que esto va a tomar todavía varios meses más. Yo creo que aquí hay que esperar un poquito a ver cómo van evolucionando las cosas en las próximas semanas y, a partir de ahí, hay que ir tomando decisiones.

“No sabemos lo que va a ocurrir de aquí hasta marzo, hasta junio, julio, agosto. No sabemos. Estamos tomando decisiones con mucha incertidumbre alrededor.

“Si ya supiéramos que la economía va a disminuirse un 5% del PIB y el déficit fiscal va a ser de 8,6%, nada más, y este tema de la pandemia termina el 10 de noviembre, que es el día que aparece la vacuna y una semana después está en todo el mundo, pues, podemos tomar decisiones con base en todo eso y ya podemos hacer todas las proyecciones, pero al día de hoy esa situación no la conocemos.

“Hay muchos de estos temas que están sobre la mesa. Son herramientas que habrá que ir utilizando según vaya avanzando la pandemia, según vayan ocurriendo distintos hechos, según se vea el avance o el retroceso en la economía, en los procesos de apertura, en la nueva normalidad. Tenemos que ver si la recolección de impuestos va bien o no va bien, si se están generando problemas mucho más graves todavía en el área del desempleo, si hay que dar más apoyo en la parte social”.