Por: Esteban Oviedo 13 noviembre, 2014
Magistrada Nancy Hernández, de la Sala IV. | ARCHIVO
Magistrada Nancy Hernández, de la Sala IV. | ARCHIVO

Dos de los siete magistrados de la Sala IV concluyeron que el nombramiento del obispo luterano Melvin Jiménez como ministro de la Presidencia, sí es inconstitucional porque su condición de clérigo es clara, independientemente de que no sea católico.

Nancy Hernández y Luis Fernando Salazar se separaron del criterio de la mayoría y, en sendos votos salvados, coinciden en que Jiménez fue investido para impartir sacramentos en una organización religiosa y es irrelevante si pidió un permiso a la Iglesia luterana para ejercer el cargo de ministro.

Mientras, la mayoría de magistrados sentenció que la prohibición para ser ministro solo afecta a clérigos católicos, Hernández afirmó: “Es cierto que, en el momento histórico en que se aprobó la norma constitucional, la religión predominante era la católica. No obstante, considero que la intención del constituyente fue imponer una garantía institucional de separar toda influencia religiosa del cargo en general”.

La magistrada rescató una cita de 1949 del diputado constituyente Fernando Volio Sancho, según la cual se justifica la necesidad de que el presidente y los ministros pertenezcan al estado seglar porque la religión opera sobre las conciencias de las personas, como ningún otro grupo de poder en la sociedad.

A su vez, Salazar dijo: “En su ordenación como obispo luterano, a don Melvin se le colocó una estola roja, recibió la mitra y se le entregó el báculo, ornamentos que lo ubican dentro de una jerarquía clerical. El hecho de que haya renunciado, suspendido o dispensado su condición obispal (lo que como tal es vitalicio) y en lo que existen contradicciones, según la prueba aportada, no lo enerva de otras funciones pastorales”.