Aarón Sequeira. 11 noviembre
Expresidente Luis Guillermo Solís. Foto: Rafael Pacheco
Expresidente Luis Guillermo Solís. Foto: Rafael Pacheco

Este lunes, a través de sus redes sociales, el expresidente Luis Guillermo Solís (2014-2018) calificó la salida de Evo Morales en Bolivia como un golpe de Estado y aseguró que esa “renuncia” (así la escribió, con comillas) fue el resultado de una “larga serie de errores que pudieron evitarse”.

La manifestación de Solís sintoniza con el criterio de varios mandatarios latinoamericanos, como el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el venezolano Nicolás Maduro y el mandatario electo de Argentina, Alberto Fernández.

No obstante, Solís manifestó que “no podían llevar a un final feliz" la decisión de Evo Morales de irrespetar el rechazo popular a su reelección, ni las graves irregularidades constatadas por la Organización de Estados Americanos (OEA) en el proceso electoral.

“Pese a ello, como demócrata, repudio el golpe de Estado y espero una pronta y pacífica restitución del orden constitucional en Bolivia”, apuntó el expresidente.

Añadió que lamentaba que fuesen “otra vez las armas” las que se impusieron para determinar la salida de Morales, por encima de las leyes, indicó.

Aunque la también expresidenta Laura Chinchilla (2010-2014) dijo que es “tristemente constatable” que la última palabra la tengan las fuerzas armadas, no utilizó el término de golpe. Eso sí, hizo una comparación con la situación venezolana.

“En Bolivia bajaron el dedo, mientras en Venezuela sostienen a un régimen sobre la voluntad popular”, dijo Chinchilla.

La tarde de este domingo, el Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó que Costa Rica sigue “con suma atención los graves sucesos que se han desencadenado en Bolivia” y expresó su pleno respaldo al llamado al diálogo.

Más tarde, el presidente, Carlos Alvarado utilizó su cuenta de Twitter para hacer un llamado a la paz y al respeto de la institucionalidad democrática en la nación suramericana.

“Frente a los reportes que recibimos, hago un llamado respetuoso a todas las fuerzas políticas y ciudadanas de Bolivia a actuar con prudencia y responsabilidad en este momento, tras la renuncia del presidente Evo Morales y de varios miembros de gobierno en la línea de sucesión”, escribió.

El argentino Alberto Fernández manifestó que el “golpe de Estado” se consumó en ese país como “producto del accionar conjunto de civiles violentos, el personal policial autoacuartelado y la pasividad del ejército”.

“Golpe al corazón de la democracia y de los pueblos de Nuestra América en Bolivia. ¿Cómo y quiénes se articularon versus el único gobierno boliviano que hizo obra por los humildes? Se quebró la legalidad y se debe velar por la integridad física de Evo, otros líderes y pueblo boliviano", escribió el presidente de Cuba.

(Video) Paso a paso para entender la crisis en Bolivia

El mexicano Andrés Manuel López Obrador anunció para este lunes una postura oficial del gobierno de México, pero dijo que la renuncia evitaba que el pueblo boliviano estuviera expuesto a la violencia.

En tanto, Maduro aseguró que el informe de la misión de la OEA liderada por el excanciller costarricense Manuel González fue una “puñalada y el desencadenante que generó mayores focos de violencia en Bolivia”.

“Han desatado una brutal represión en contra del pueblo boliviano. La OEA forma parte de este golpe de Estado contra nuestro hermano Evo”, escribió en su cuenta.

Morales hizo el anuncio de su renuncia este domingo por la tarde, luego de que las Fuerzas Armadas de Bolivia le retiraran el apoyo y de que la OEA publicara un informe que reveló irregularidades en las elecciones del pasado 20 de octubre.

“Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”, dijo Morales por la televisión desde Cochabamba (centro), mencionando a los líderes opositores que convocaron las protestas acusándole de fraude electoral en los comicios del 20 de octubre.

Morales dijo que no abandonaría su país, pero México se ofreció a recibirle "de conformidad a su tradición de asilo", escribió su canciller Marcelo Ebrard, que habló de "20 personalidades del Ejecutivo y legislativo de Bolivia" refugiadas en la legación mexicana en la capital boliviana.

El presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, y el ministro de Minería, César Navarro, fueron algunos de los dirigentes que dimitieron durante la jornada después de que sus casas fueran atacadas por opositores.

La salida del exgobernante precedió las primeras detenciones de miembros del organismo electoral que certificó su cuestionada victoria en la primera vuelta de las elecciones del 20 de octubre.

Bolivia vive ahora mismo un vacío de poder, por la renuncia de todas las autoridades que formaban la cadena de sucesión constitucional.

La Constitución boliviana establece que la sucesión recae inicialmente en el vicepresidente, luego en el titular del Senado y después en el titular de Diputados, pero todos ellos renunciaron con Morales.