Josué Bravo, Esteban Oviedo.   16 enero
16-01-2019. El exmagistrado judicial nicaragüense, Rafael Solís Cerda, durante la entrevista con La Nación.

El exmagistrado constitucional nicaragüense Rafael Solís Cerda no tiene problemas en afirmar que él era un magistrado del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el partido de Daniel Ortega.

Tampoco oculta que ingresó a la Corte Suprema de Justicia como magistrado, en el año 2000, producto del pacto político entre Daniel Ortega (en ese momento opositor) y Arnoldo Alemán (presidente), que le permitió a los dos caudillos repartirse cuotas de poder en el Estado.

El “pacto” derivó en reformas constitucionales que amplió el número de magistrados en la Corte, de 12 a 16.

Solís recuerda que de los cuatro nuevos magistrados, dos provenían de las filas del Frente Sandinista, incluido él, y dos del Partido Liberal Constitucionalista, liderado por Alemán.

Ahora que renunció a su cargo y que denunció una dictadura por parte de Ortega y de su esposa Rosario Murillo, alega que en el sandinismo nadie vio las señales de que la pareja presidencial estaba concentrando el poder y limitando libertades.

Esta es parte de la entrevista que le concedió a La Nación en Costa Rica este 16 de enero:

En la carta de su renuncia hay algo que aquí en Costa Rica y en otros países no se usa. Usted renuncia como magistrado y como miembro del Frente Sandinista. O sea, ¿usted siendo magistrado seguía siendo sandinista?

Seguía siendo magistrado y seguían siendo sandinista, aunque no ejercía digamos cargos políticos dentro del partido, pero sí he sido sandinista toda mi vida. Por eso decía (en la carta ) que renunciaba como magistrado y a mi pertenencia al partido. Lo único era que no tenía cargos dentro del partido.

¿Qué son Daniel Ortega y Rosario Murillo en este momento? ¿Son dictadores o son presidente y vicepresidenta?

Creo que hay una concentración de poder que sí pudiera considerarse que se está estableciendo esa forma de régimen en Nicaragua. Hay algunas libertades que todavía existen muy restringidas y otras que ya se han cerrado totalmente. Algunos derechos de la Constitución que ya no existen. Hay otros que todavía están vigentes.

¿Qué derechos de la Constitución ya no existen?

Por disposiciones reglamentarias, han suprimido el derecho a hacer manifestaciones públicas, que es un derecho que citaba en la Constitución Política. No puedo ser absoluto en cuanto al derecho de la libertad de expresión, pero sí hay una cantidad grande de periodistas en el exilio; hay otros detenidos, uno que murió en los sucesos.

“La libertad de prensa está funcionando al mínimo en Nicaragua, no es un derecho que existiera como antes del 19 de abril. Y la libertad de expresión de un ciudadano de dar opiniones y expresarse también ha sido restringida. Hay personas que están detenidas por expresar opiniones contrarias al gobierno”.

Pero, antes de la crisis de abril, hubo problemas de libertad de expresión, de libertad de manifestación, agresiones de turbas con la complicidad de la Policía. Había denuncias de asesinatos de campesinos en la montaña, no se sabe si de parte de la Policía o del Ejército; hay denuncias de fraude electoral, denuncias de control absoluto de los poderes del Estado. Todo eso existía antes…

Pero eran incidentes muy aislados.

"Si uno pensaba de alguna manera, obviamente no podías estar de acuerdo con alguna de las cosas que vos me estás señalando. Sin embargo, eran hechos que ocurrían de formas muy aisladas. Si vos le haces la misma pregunta al sector privado, no lo veían de la manera como vos lo estás señalando como si fueran políticas sistemáticas del gobierno, sino que se producían; efectivamente preocupaban, pero que podían ser corregidas.

"No se dio una situación de violencia tal como se produjo después el 18 de abril, aun cuando tengo que decir que hubo algunas situaciones que pudieran haber sido vistas como señales, que nadie las vio. Para serte sincero, no las vio nadie dentro del sandinismo ni fuera del sandinismo porque si la hubieran visto mucho tal vez del sector privado, las ONG y de las organizaciones hubieran hecho un rompimiento o como un cuestionamiento al gobierno en lo años anteriores.

“No quiere decir que efectivamente no tengamos responsabilidades”.

¿Las asume?

Nunca he sido cobarde en mi vida y las asumo como ha sido a lo largo de toda mi vida con mis cosas buenas y con mis cosas malas. Sin embargo, creo que la situación cuando cambió de una manera más radical, fue cuando se dio toda la cuestión de la seguridad social y generó otro tipo de dinámica en muchos de nosotros que hemos sido sandinistas toda la vida. Algunos se habían ido antes, si bien es cierto como se sabe ya que formaron otro partido, otros se fueron a la vía privada y otros hemos continuado.

“En el Poder Judicial, había bastante discusión en general. No se había restringido como después del 18 de abril la autonomía del mismo y teníamos márgenes de discusión de dictar sentencia en distintos recursos de amparo y de constitucionalidad”.

Por qué dice que nadie vio las señales. Fue notoria la discusión internacional cuando venían las elecciones en el 2016 y se le quitó los sellos al principal partido de oposición.

Yo lo que creo es que fueron señales que se fueron dando y que habían sido comunes en la historia de Nicaragua. No estoy justificando que la sentencia haya o no sido la correcta. Sin embargo, no hubo una reacción internacional, ni una reacción de los otros partidos políticos, ni del sector privado de romper ni de plantearle al Gobierno o al Poder Judicial la situación en términos y en magnitudes tales que se podía prever la explosión que se dio.

"No te quiero negar que habían señales, así que se fueron dando a lo largo de los últimos años, sobre todo del segundo periodo del presidente, pero por el otro lado, tenías una serie de libertades que existían a nivel general en los medios, en la población.

"Las primeras marchas que se dieron después de 18 de abril lo demostraron en el ejercicio de estos derechos que no llegaron a quienes respaldaban a una Nicaragua en crecimiento. Prevaleció (el crecimiento económico) sobre el problema de la institucionalidad. No lo vio nadie en Nicaragua de esa manera.

“A lo mejor venía un sentimiento acumulado en gran parte de la población pero que no se vio”.

El exmagistrado sandinista, Rafael Solís Cerda, está menos robusto que antes de las protestas de abril. Un problema de columna lo ha llevado en varias ocasiones al quirófano, según explicó. Foto: Josué Bravo.

¿Antes de la crisis de abril, los magistrados tenían independencia o tenían que acatar disposiciones de Ortega?

No es que antes de la crisis no había una injerencia tan fuerte, tan directa del presidente (Ortega) en el Poder Judicial de decir hacer tal cosa, hacer otra. Es obvio que, en los casos políticos, uno fallaba conforme a su criterio político y ahí había un consenso político en los casos de la Sala Constitucional, que eran políticos, pero no era que digamos fuera esa la voluntad del presidente sobre nosotros.

“Hubo una relación normal como establece en los artículos de la Constitución entre el Poder Judicial y el ejecutivo que establece la relación armónica de los poderes del Estado y no, para ser honesto, había esa injerencia o subordinacion del Poder Judicial”.

¿Y después del 18 de abril?

Después del 18 de abril sí se evidenció bastante mal la situación porque ya prevaleció lo político que era una situación de golpe de Estado, que es el discurso y una posición que mantiene el presidente, el canciller y todo se trataba de una agresión externa financiada desde afuera y que el objetivo era derribar al gobierno. Sí se dio un marco político que el gobierno lo definió como política de Estado: aquí hay una situación de golpe fallido y había que estar…

¿Y cómo se materializaba? ¿Por medio de llamadas telefónicas, reuniones personales?

No, yo diría que reuniones no tuvimos nosotros con el presidente, sinceramente todo mundo cerró filas por la creencia o la convicción que sí había habido un golpe de Estado planificado y que esto se había planificado desde antes y que era algo que estaban esperando los opositores para hacerlo. Pero yo no tuve y hasta donde sé tampoco la Corte, reuniones con el presidente sobre esto.

¿Y llamadas?

No, no, es obvio que en el caso de los juicios a los presos políticos, sí había una serie de acusaciones de terrorismo y los tranques que provocaron, la obstrucción de la libre circulación y una serie de hechos fueron calificados como delitos a los distintos jueces y alguno pudieran serlos, porque hubo muertes de parte de la Policía y de parte del lado sandinistas que hubo muertos también.

“Es cierto que la mayoría de muertos fueron del otro lado (de la oposición), pero también hubo muerto de este (gobierno) y está pendiente la investigación de muertes que se dieron en el otro sector (oposición), pero lo que prevaleció, por así decirlo, fue una percepción política que había sido un golpe de Estado y que había que cerrar filas a favor del Frente (Sandinista)”.

El plan de Ortega, de Rosario Murillo y del Frente Sandinista una vez que en 2006 vuelven al gobierno, ¿era la de perpetuarse en el poder? Se lo pregunto porque a usted se le menciona como el artífice de la reeleción de Ortega

No es cierto eso, por eso te lo digo con la honestidad que te estoy hablando.

¿Cuál era el plan entonces?

Yo no lo vi de esa manera. A mí como miembro de la Sala Constitucional, me reclaman eso haber sido el que reformó el artículo de la constitución que prohibía la reeleción, pero efectivamente fue una sentencia de la Corte que se produjo y la firmó la Sala Constitucional y toda la Corte. No fue una situación que nos llevara a prevenir lo que vos está señalando, de que eso iba a derivar después en reelecicones indefinidas o de una voluntad política de permanecer en el poder por siempre o hasta quien sabe cuándo.

¿Y quién es el responsable de las 325 muertes?

Esa es una situación que habrá que ir determinando, como lo señala la Comisión Interamericana (de Derechos Humanos) y el Grupo Independiente de Expertos Internacionales con investigaciones más profundas. Yo sobre eso sinceramente no voy a señalar nombres, no voy a señalar responsables, creo que son investigaciones que hay que realizar más a fondo, con más detenimiento y con más imparcialidad. Tal vez el hecho que yo haya sido magistrado por 20 años soy muy cauto.

¿Y la acción de la policía en la crisis cómo la califica?

Por eso te digo, soy muy cauto a la hora de emitir opiniones pues, en ese sentido, no estoy negando que haya responsables de tantos muertos, de los muertos que fueron mayoritarios de un sector (oposición) y de los muertos del otro lado (gobierno). No me voy a poner ahora porque haya renunciado a mi cargo a dar declaraciones del orden estrictamente político, que obedecen a percepciones políticas y no digamos, a una investigación que creo yo que hay que hacer en Nicaragua sobre estas responsabilidades. En el informe de la Comisión y del Grupo Independiente señalan como probables responsables a algunos mandos policiales de las autoridades superiores de la policía, ellos dicen que tienen que llegarse a investigar y determinar las responsabilidades que se tuvieron en esos casos.

¿Existen condiciones para hacer esas investigaciones independientes y juzgar?

Es obvio que no, ahorita no existen esas condiciones. Habrá que tomarse su tiempo para que esas condiciones se puedan dar. Si vos mandas ahorita a un grupo de investigadores como los que estaban antes que, los expulsaron del país, van a terminar en lo mismo que los terminarán expulsando.

Si aquí se avanza en un diálogo nacional y se lograra restablecer el diálogo, yo estoy claro que el diálogo nacional no solo va a tener como punto establecer la democracia, la paz y la reconciliación; sino también el tema de la justicia. Eso lo tengo claro, se ha demandado por organismos internacionales, se ha demandado por organismo de derechos humanos y se ha demandado por la oposición que va a estar del otro lado del diálogo.

Pero eso es algo que ahorita yo no veo que se vaya hacer.