Por: Aarón Sequeira.   12 septiembre
En el plenario, los diputados podrán volver a presionar por que les aprueben mociones que fueron rechazadas en la Comisión Especial de Reforma Fiscal. Foto: Rafael Pacheco

Aunque ya el Gobierno superó uno de los tragos más amargos del trámite de la reforma fiscal en el Congreso, aún queda una etapa complicada en el plenario legislativo, que implica no solo la reiteración de mociones desechadas por la Comisión Especial de Reforma Fiscal, sino también consultas a instituciones.

El camino que le queda al plan fiscal aún tiene varias piedras, cercas, desvíos y hasta encrucijadas que podrían implicar duros golpes para la iniciativa legal.

El más complicado de ellos es la reiteración de aquellas mociones de fondo, presentadas por los diputados durante las dos etapas previas, y que fueron desechadas por la Comisión Especial de Reforma Fiscal.

Durante el primer día de mociones de fondo se presentaron 1.008 mociones y durante el segundo día, 873.

De todas esas mociones, los diputados solamente podrán presentar de nuevo las que fueron votadas negativamente, no así las que fueron originalmente aprobadas y que luego perdieron vigencia, cuando otra moción les cayó encima y las modificó.

Del primer paquete de mociones, solo se aprobaron nueve, lo que implica que 999 se podrían reiterar. Del segundo grupo de mociones de fondo, se aprobaron e incorporaron al proyecto de ley 27 mociones. Ello quiere decir que se podrían reiterar 846 mociones.

En total, los legisladores podrían reiterar hasta 1.845 mociones de fondo para modificar el plan fiscal.

¿Qué le falta al plan fiscal para ser ley?

Por el momento, el presidente de la Comisión de Reforma Fiscal, el oficialista Welmer Ramos, está preparando el informe sobre las mociones aprobadas y rechazadas en el trámite previo, que concluyó definitivamente el lunes anterior.

Para eso, el trámite de vía rápida fija dos días hábiles y, una vez construido ese informe y depurada la versión final de la reforma tributaria, Ramos debe enviarlo a la presidenta del Directorio legislativo, Carolina Hidalgo, quien deberá anunciar en el plenario que recibió ese informe y abrir la recepción de las mociones de reiteración.

Cuando la jerarca del Congreso abra la recepción de mociones de fondo, diputados como Dragos Dolanescu, del Republicano Social Cristiano, podrán volver a presentar las 500 y resto de propuestas para eximir de impuestos a una serie de oficios, entre ellos payasos y malabaristas callejeros.

También podrían volver a la carga los legisladores de Restauración Nacional, con una buena tanda de mociones para eliminar, de nuevo, el impuesto del 1% a la canasta básica, entre otras.

Aunque el Reglamento legislativo claramente establece, según el artículo 138, que solamente se pueden reiterar mociones que fueron votadas negativamente en la comisión, durante el trámite de mociones de fondo, hay un debate sobre si es posible reiterar mociones que, aprobadas originalmente, luego fueron anuladas por otras mociones.

Ese debate es alimentado, sobre todo, por quienes buscarían reiterar mociones como la de eliminar el enganche entre los aumentos salariales de funcionarios públicos y los incrementos de los médicos, entre otras.

Una vez que se reciban todas las mociones que los diputados quieran reiterar, durante dos sesiones del plenario legislativo, la presidenta Hidalgo deberá tomarse el tiempo para resolver cuáles de ellas cumplen con los requisitos de admisión para estudio, discusión y votación.

Eso implica que deberá analizar que no se reiteren mociones que ya habían sido aprobadas, por ejemplo.

Definido eso, la presidenta del Congreso anunciará cuántas admitió y, de inmediato, se empezarán a discutir esas mociones durante seis sesiones del plenario de la Asamblea Legislativa, en horario doble: mañana y tarde.

Cada reiteración le permite al diputado o diputados proponentes usar cinco minutos para defenderla y, de ser aprobada, el plenario se abrirá en comisión para conocer la moción de fondo adjunta, que también se podrá defender durante cinco minutos.

Si al terminar esas seis sesiones, aún hay mociones de reiteración pendientes, se deberán destinar las sesiones necesarias para votarlas, pero sin posibilidad de que se discuta.

Plan fiscal, a consulta de instituciones y sectores

Tal como explicó el presidente de la Comisión de Reforma Fiscal, Welmer Ramos, la cantidad de cambios aplicados en el plan fiscal los obliga a hacer una serie de consultas de la nueva versión del proyecto de ley a las instituciones que son afectadas por las propuestas.

Esas consultas son al Banco Central de Costa Rica, al Instituto Nacional de Seguros, al Instituto Costarricense de Electricidad, a los bancos del Estado, a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), a las 81 municipalidades, a todas las instituciones autónomas, al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y al Poder Judicial.

Además, la bancada oficialista hará consultas adicionales, pero no precisamente obligatorias, a la Procuraduría General de la República, a todos los ministerios, a la Dirección General de Tributación, a la Contraloría General de la República, a la Dirección General del Servicio Civil y a las organizaciones sindicales Confederación Rerum Novarum, Bloque Unitario Social y Sindical Costarricense (Bussco) y a Patria Justa.

Aunque esa etapa de consultas se puede hacer antes o después de las mociones de reiteración, Ramos apunta a que se haga antes, aunque ello implicaría una suspensión en el trámite de dos semanas (las instituciones consultadas tienen ocho días hábiles para responder).

Aparte de las consultas, también se hará la publicación de la versión del plan fiscal, tal como salió de la comisión especial.

Una vez que se terminen las reiteraciones, tanto Welmer Ramos como Silvia Hernández, diputada del Partido Liberación Nacional (PLN), comentaron que viene la discusión por el fondo. Cada congresista tiene, según la vía rápida, derecho a hablar por 10 minutos sobre el fondo del proyecto.

Eso significa 570 minutos, si los 57 legisladores hablan todos durante todo el tiempo al que tienen derecho, o sea, nueve horas y media, que serían tres sesiones de tres horas; sin embargo, la vía rápida aplicada al expediente 20.580 indica que el debate por el fondo se hará durante dos sesiones y se votará en la sesión subsiguiente a aquella en que empezó la discusión.

Después del primer debate, se enviará el texto a consulta de la Sala Constitucional, órgano judicial que tiene un mes para resolver la consulta.

Tanto Ramos como Hernández calculan que el camino restante, antes del primer debate, implicaría un mes calendario, aproximadamente.

Según la liberacionista, aunque su partido no tiene un particular interés en firmar la consulta ante los magistrados, fácilmente hay fracciones que alcanzan las 10 firmas requeridas para mandar la consulta.

Restauración Nacional, partido que se ha opuesto abiertamente a la iniciativa gubernamental, tiene 14 curules. Incluso, Hernández cree que los oficialistas podrían hacerlo por su propia cuenta, pues el Partido Acción Ciudadana tiene diez legisladores.

No hay espacio para mociones ‘nuevas’ ni ‘ocurrencias’

Ante el movimiento de huelga nacional iniciado este lunes por las organizaciones sindicales de empleados públicos, abiertamente opuestos al plan fiscal y sus regulaciones sobre los privilegios en los salarios públicos, los diputados aclararon que no hay espacio para nuevas mociones ni “ocurrencias” en el trámite del plan fiscal restante.

El oficialista Ramos aclaró que, en lo restante, se podrán discutir y votar solamente las mociones que fueron rechazadas en la comisión especial.

“El tema que hay aquí, es que dentro de las mociones, las únicas que se pueden reiterar y las únicas que podrían estar modificando el texto de alguna manera son las desechadas en la comisión”, dijo. Ramos añadió que hay entre los manifestantes “temores infundados”.

“A ningún funcionario público, ni interino ni en propiedad, se le va a bajar una peseta ni se le van a cambiar las condiciones que hoy en día tienen. Casualmente, este proyecto trata de resguardar esto, porque ante una crisis, más bien hay que ver cuáles son los recortes que se deben hacer y uno ahí no estaría seguro de cómo quedarían las condiciones”, afirmó el exministro de Economía.

Alegó que el proyecto va a captar la mayoría de sus recursos de los sectores “económicamente más adinerados”.

Hernández apuntó “los días de reiteración son exclusivamente para mociones de fondo vistas en comisión y que fueron rechazadas, dicho de otra forma, solo se puede reiterar y discutir en el plenario, durante los seis días, exclusivamente aquellas mociones vistas en la comisión fiscal que fueron rechazadas”.

La liberacionista apuntó que los miembros de la comisión que representaban al PLN están preparando explicaciones para la fracción en pleno, con tal de indicarles cuáles mociones se podrían reiterar, qué línea podrían tomar los otros partidos y cuáles propuestas podrían ser de interés verdiblanco.

“Yo, a título personal, ninguna, pero podríamos presentar alguna y ver qué presentan los demás, qué se reitera y cuál sería la postura de Liberación sobre esas mociones”, dijo Hernández.

Ramos añadió que él ve “muy buen ambiente entre las diferentes fracciones, de la necesidad de que Costa Rica tenga los recursos necesarios para salir del bache en que estamos y dar las señales a los entes financieros, a las calificadoras de riesgo y a la ciudadanía en general”.