Aarón Sequeira. 23 marzo
Los panes integrales salieron de la canasta básica tributaria, por el criterio de que no son de consumo extendido entre el 20% más pobre de los costarricenses. Foto: Archivo LN.
Los panes integrales salieron de la canasta básica tributaria, por el criterio de que no son de consumo extendido entre el 20% más pobre de los costarricenses. Foto: Archivo LN.

Ocho días después de que el Ministerio de Hacienda anunció la nueva lista de bienes que integran la canasta básica tributaria, la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica (UCR) manifestó su disconformidad con la nueva clasificación.

Específicamente, cuestionó una supuesta “falta de criterios técnicos nutricionales claros e inclusivos”, en un comunicado difundido por las vías universitarias oficiales.

Según esa unidad académica, esos criterios deben responder a las necesidades de la población de acuerdo con su perfil epidemiológico, así como a la situación nutricional y alimentaria del país.

Hacienda anunció la exclusión de 29 productos de la canasta básica tributaria el 14 de marzo. Entre esos productos están apio, arracache, arroz integral, arvejas, atún en agua, brócoli, embutidos de pavo, fresa, granadilla, harinas integrales, mandarina, natilla light, níspero, panes integrales, zapallo, zapote y zuchini.

Eso significa que estos productos empezarán a pagar, a partir de abril, el 13% del impuesto al valor agregado (IVA), en lugar del 1% que pagarán los bienes que sí están dentro de la canasta, a partir de julio del 2020.

El argumento de los técnicos hacendarios para hacer esa exclusión es que los criterios legales estipulados por la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas en diciembre no los obligan a tomar en cuenta criterios nutricionales, sino que sean los productos de mayor consumo en los hogares más pobres del país.

Bajo ese argumento, entraron en la lista estos productos: banano verde, bombillo de filamento, chiverre, flor de itabo, gelatina en polvo, harina en soya, harina en yuca y pejibaye, hojas de plátano, horchata, leche de cabra, lactocrema, naranja agria y tapa de dulce.

De acuerdo con la directora de la Escuela de Nutrición de la UCR, Viviana Esquivel, el tributo que ahora deberán pagar los productos excluidos va a limitar el acceso de la población a esos alimentos.

“La canasta básica tributaria define en gran medida qué tipo de alimentos la gente puede o no adquirir. Cuando se habla del derecho a la alimentación, esto incluye una alimentación adecuada en calidad, cantidad e inocuidad”, dijo la académica.

Ella añadió que no se trata solamente de que los productos llenen estómagos, sino que también satisfagan las necesidades nutricionales de la población.

La canasta básica tributaria es el conjunto de bienes que tiene condiciones fiscales especiales con el objetivo de reducir la regresividad del impuesto de ventas, que afecta en mayor medida a los que menos tienen.

Los productos que se quedan en la canasta permanecerán exonerados del impuesto de ventas hasta julio del 2020, cuando pasarán a tener una tarifa reducida de 1% del nuevo impuesto al valor agregado.

Según las críticas difundidas por Nutrición, si la población empieza a sentir que algunos alimentos se han vuelto más caros, simplemente no van a consumirlos.

La coordinadora de la Comisión Institucional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Cisan), Marcela Dumani, también citada por el comunicado difundido por la UCR, alegó que diferentes estudios han demostrado que, cuando las personas pierden poder adquisitivo, lo primero que dejan de comer son vegetales, frutas, lácteos y productos de origen animal.

Dumani alegó que ese tipo de productos son fundamentales para mantener una alimentación completa. Además, argumentó que si la gente deja de consumir esos alimentos, los productores se verán perjudicados por esa reducción en el consumo.

Agregó que varios “alimentos emblemáticos” de la alimentación nacional también se podrían ir perdiendo, como tacaco, berro y zapallo.

De acuerdo con el pronunciamiento oficial de la Escuela de Comunicación de la UCR, privilegiar unos alimentos sobre otros podría distorsionar el consumo y tener repercusiones entre los productores.

“El perfil epidemiológico de Costa Rica refleja que la población requiere un mayor consumo de vegetales, frutas y semillas, que son los que más están excluidos”, sentenció Dumani.

Algunos de esos productos de alto valor nutricional citados por la unidad académica son el chan, la linaza, el jengibre y las semillas de ayote, que actualmente están gravados con el IVA.

A diferencia de la canasta básica tributaria, la UCR manifestó que han intentado aportar criterios técnicos para una canasta básica alimentaria, con productos que llenen las necesidades de energía desde el punto de vista nutricional, y no basados principalmente en el consumo de ciertos sectores de la población.