Esteban Oviedo. 26 febrero
(AP Photo/Edmar Barros)
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El gobierno de Carlos Alvarado dio un paso atrás en la posición de Costa Rica frente al régimen de Nicolás Maduro, y no es la primera vez que lo hace.

Muchos culparon a la vicepresidenta Epsy Campbell cuando el gobierno se abstuvo de firmar la denuncia por crímenes de lesa humanidad contra Maduro, ante la Corte Penal Internacional, en octubre del 2018.

Fue un error no hacerlo, denunció en ese momento el actual canciller Manuel Ventura, quien había formado parte de la comisión investigadora de la OEA que documentó, con pruebas y testimonios, las violaciones sistemáticas a los derechos humanos por parte del Estado en Venezuela. Tal es el caso de la tortura y otros seis tipos de delitos.

Ahora, Epsy Campbell no está en Cancillería, pero los pasos hacia atrás se siguen dando, aunque la cabeza esté a cargo del propio Ventura.

No deja de ser contradictoria la posición asumida por Costa Rica este lunes cuando se negó a firmar la declaración del Grupo de Lima sobre la situación en Venezuela, luego de que Maduro ordenara a sus fuerzas armadas impedir el ingreso de la ayuda humanitaria gestionada por el presidente encargado Juan Guaidó y provista por EE. UU., en su mayoría, Puerto Rico y Chile.

La primera contradicción es el nivel de representación que envió Costa Rica a la reunión del Grupo de Lima, efectuada en Colombia. Mientras varios países enviaron presidentes y cancilleres, e incluso se hizo presente el vicepresidente de EE. UU., Mike Pence, el gobierno costarricense optó por enviar al encargado de negocios interino en Bogotá, Alexis Coto.

Luego, Costa Rica se niega a firmar la declaración alegando dos razones: la primera es que la ayuda humanitaria debe ser canalizada por vía formal e independiente. Así lo dice el comunicado público divulgado por la Casa Amarilla, sin dar más razones.

¿A qué se refiere exactamente Costa Rica? ¿A que la ayuda humanitaria debe ser canalizada por la Cruz Roja u otro organismo de socorro? Si es así, el gobierno de Alvarado debió ser más explícito. ¿O apoya la tesis de Maduro de que el auxilio humanitario es usado como excusa para la intervención?

(Video) ¿Por qué Costa Rica se niega a firmar declaración que exige la salida de Nicolás Maduro?

La posición es contradictoria con la declaración que dio a la prensa el domingo el canciller Ventura. Aunque primero se mostró esquivo a hablar ante la prensa sobre el tema, finalmente dijo: "Yo, personalmente, creo que todos los costarricenses hemos visto con horror lo que pasó ayer en Venezuela. Yo creo que, oportunamente, esa actitud va a ser censurada por parte nuestra porque la ayuda humanitaria debe siempre dejarse pasar".

No obstante, luego deja ver algo más cuando dice: “Veremos qué es lo que se presenta al Grupo de Lima, recibiremos el proyecto de resolución, la analizaremos y decidiremos si apoyamos o no".

Con esa frase, el canciller demuestra el papel pasivo que Costa Rica tenía en esta reunión. No era parte activa de la elaboración de una declaración, sino un actor pasivo que esperaba una propuesta.

El mismo domingo, la Cancillería envió un comunicado en el que censuró los "brutales hechos" ocurridos en el intento de la ayuda humanitaria, en el que hubo cuatro muertos y decenas de heridos, por considerar que "irrespetan normas básicas de respeto de los derechos humanos de la población venezolana".

"En este sentido, expresa sus sentidas condolencias con los familiares de las víctimas y extiende su solidaridad con los heridos. Al mismo tiempo, una vez más, reitera su determinante rechazo al uso de la fuerza o intervención militar en Venezuela, y manifiesta que persistirá con su llamamiento en todos los foros por una salida pacífica y de diálogo a la crisis venezolana”, agregó la Cancillería.

A la luz de ese comunicado de la propia Casa Amarilla, surge la pregunta: ¿Por qué el gobierno se negó, entonces, a firmar una declaración que denuncia, como crimen de lesa humanidad, el uso de las amaras para evitar el ingreso de alimentos y medicinas en detrimento de una población afectada por el hambre y una inflación del 500.000%, según datos de setiembre.

El segundo argumento es todavía más contradictorio. Costa Rica alega que apoya unas elecciones en las que puedan participar todos los actores políticos.

Sin embargo, no hay un solo párrafo de la declaración del Grupo de Lima en el que se proponga unas elecciones que excluyan a alguno de los actores. De hecho, tampoco menciona el uso de la fuerza.

No tendría sentido tampoco que Costa Rica se haya negado a firmar porque la declaración exige la salida inmediata de Maduro como requisito para efectuar elecciones, puesto que el gobierno de Carlos Alvarado no reconoce al gobierno de Maduro como legítimo, sino al de Guaidó, como tampoco tendría sentido que se oponga a que el gobierno que reconoce como válido procure el ingreso de ayuda humanitaria.

El canciller Manuel Ventura. Foto: Mayela López
El canciller Manuel Ventura. Foto: Mayela López

Así de contradictorias son las posiciones del gobierno de Alvarado ante un régimen que viola derechos humanos, que impide elecciones libres y que cercena la libertad de prensa. El mismo día en que esto ocurrió, Univisión denunció que el mismísimo Maduro le decomisó los materiales de una entrevista porque no le gustaron las preguntas. Y pequeño detalle, también deportó a los periodistas.

Al tiempo que esto ocurrió, el vicecanciller de Daniel Ortega estuvo en Costa Rica haciendo lobby ante embajadores acreditados en procura de defender a su régimen.

En Corrillos Políticos es un boletín elaborado por el editor de la sección Política, Esteban Oviedo, con una interpretación sobre el acontecer de la semana en los poderes de la República.