Josué Bravo. 17 abril
El presidente de la Asamblea Legislativa, Eduardo Cruickshank, conversa con los diputados Víctor Morales, del PAC; y Xiomara Rodríguez, del PRN.
El presidente de la Asamblea Legislativa, Eduardo Cruickshank, conversa con los diputados Víctor Morales, del PAC; y Xiomara Rodríguez, del PRN.

El presidente de la Asamblea Legislativa, Eduardo Cruickshank, advirtió que los diputados no aprobarían antes de finalizar junio la agenda de seis proyectos del ajuste fiscal, negociado enero por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“No veo como una posibilidad real sacar esa agenda antes de que finalice el mes de junio”, advirtió Cruickshank, en declaraciones a La Nación.

El jerarca legislativo tampoco ve probable que, a ese mismo plazo, se tenga por aprobado en dos debates el plan de empleo público, el proyecto de ese paquete que más ha avanzado en su discusión.

“Creo que se estará votando, en su primer debate, en el transcurso del mes de junio. Considerando que luego viene una consulta a la Sala Constitucional, no creo que el segundo debate esté para el mes de junio”, calculó el legislador.

De esa manera, Cruickshank le responde al ministro de Hacienda, Elian Villegas, quien confía en que los legisladores puedan avalar esos planes antes de finalizar el primer semestre de este año, con tal de que se cumpla con el cronograma acordado con el organismo internacional.

“Estamos trabajando con base en eso porque el Fondo, lo que hace es recopilar datos en el mes de julio para decidir si vienen en una misión en las semanas posteriores a corroborar que efectivamente se haya cumplido con los diferentes compromisos que existen”, expuso Villegas a La Nación.

Los proyectos acordados con el FMI, a cambio de un crédito por $1.750 millones, son una reforma al sistema de empleo público, reducción o eliminación de exoneraciones fiscales y un impuesto a los premios de lotería superiores a los ¢225.000.

La lista la completan el plan de aporte de utilidades de las empresas públicas al pago de deuda del Gobierno Central, el ajuste al impuesto a las casas de lujo y la implementación de renta global.

En primera instancia, a través de un comunicado divulgado por la bancada del Partido Restauración nacional (PRN), a la que pertenece, el legislador aseguró que veía imposible, incluso, que esos proyectos fueran aprobados en el Congreso antes del 1.º de junio próximo.

Posteriormente, ante consultas de este medio, analizó que esa agenda no estaría aprobada antes del mes completo.

Realidad legislativa

De acuerdo con el comunicado, Cruickshank asegura que la urgencia del Gobierno choca con la realidad legislativa y que varias de esas iniciativas ni siquiera han madurado en las negociaciones.

“Ese plazo es imposible de cumplir. Ya estamos a punto de cerrar esta legislatura y en medio de negociaciones para el 1.º de mayo; viene la elección del Directorio, después el análisis del informe presidencial y la conformación de comisiones. Simplemente los tiempos no dan”, advirtió el jerarca legislativo.

Además de recordar esa dinámica que se avecina, el congresista machacó que al plan de empleo público, el más avanzado en su debate, aún le queda camino por recorrer en el plenario.

A ese foro aún le corresponde evacuar 81 mociones de revisión, las cuales se verían en la semana próxima.

Después viene una etapa de consultas escritas a las instituciones, la cual demora 8 días hábiles y, también, se debe publicar el texto revisado en el Diario Oficial La Gaceta.

Si se aprueba en primer debate en mayo o junio, el texto sería enviado a consulta a la Sala Constitucional . Esa respuesta duraría aproximadamente un mes. De superar ese trámite, se entraría a votar en segundo debate.

Cruickshank también recordó que en el plenario legislativo, en los últimos días, se ha complicado reunir los 38 votos de ley para aprobar más sesiones extraordinarias con el fin de ver empleo público.

Estado de otros proyectos

Sobre el resto de proyectos, el de reducción de exoneraciones fiscales que incluye la eliminación de la exención del pago de renta al salario escolar, ya se encuentra en discusión en la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea.

Pero esta se encuentra pausada desde finales de marzo, cuando el Congreso centró el debate en el plan de empleo público.

Los restantes cuatro proyectos de la agenda acordada con el FMI aún no son conocidos en comisiones.

“No es tan fácil como lo dice el ministro de Hacienda. Yo, más bien, veo un panorama que tiende a complicarse y esperar que esos proyectos estén aprobados antes de junio, no es ni realista, ni correcto”, sentenció el presidente legislativo.

Pese al panorama anterior, el ministro Villegas cree que, una vez que se someta a consultas el texto de empleo público, se pueden aprobar las otras iniciativas.

“En el espacio de consultas de empleo público perfectamente se puede aprovechar para que avance el resto de la agenda del Fondo Monetario Internacional”, consideró Villegas.

El jerarca de Hacienda dijo que aún es “muy temprano” vislumbrar qué pasaría si, de aquí al mes de junio, el Congreso no aprueba todo el paquete. “Nosotros estamos con la convicción de que va a salir en ese mes”, finalizó.

El plan acordado por Costa Rica con el FMI incluye contención del gasto público a través de la aplicación de la regla fiscal.

Al 2023, en contención y recorte al gasto y en nuevos ingresos, los rendimientos alcanzarían un equivalente al 3,41% del producto interno bruto (PIB).

En la parte de gastos el ahorro sería del 2,24% de la producción y en nuevos ingresos un 1,17% del PIB.

Este viernes, el presidente de la República, Carlos Alvarado, manifestó que “si nosotros no le damos estabilidad a nuestra economía, perdonen mi expresión coloquial, todo se va al carajo”, advirtió el presidente.

Y lo importante para lograr esa estabilidad, señaló el mandatario, está en la agenda que su administración acordó con el Fondo Monetario.

“Sería engañarnos no poner eso en el centro. Si no hay estabilidad económica, si no saltamos la problemática que nos deja la covid-19 de las finanzas públicas, estamos en un riesgo enorme”, martilló el presidente.