Por: Rebeca Madrigal Q..   27 julio
Sede central de la CCSS en San José. Foto: Rafael Pacheco

A lo largo de los últimos 50 años, diputados y directivos crearon un conjunto de pluses salariales que hoy le cuestan a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) casi medio billón de colones por año.

La cifra también incluye los beneficios derivados de decisiones del Poder Ejecutivo y de convenios explícitos, entre la Junta Directiva de la CCSS y los sindicatos, para terminar huelgas.

Este año, la Caja prevé gastar más de ¢475.000 millones en pluses. Sin embargo, esta cifra no contempla las cargas sociales que implican. El presupuesto es un 17% mayor a lo gastado el año pasado.

Hay beneficios para todo tipo de funcionarios: médicos, enfermeros, ingenieros, abogados y administrativos, entre otros.

De los 24 incentivos existentes, 10 fueron creados por los diputados mediante la promulgación de leyes.

De hecho, estos son los que conllevan la mayor carga financiera para la CCSS: representan más de la mitad del costo de los pluses, con ¢264.000 millones.

Los pluses creados por leyes representan el 55%, los aprobados por la Junta Directiva el 25% y los originados en decisiones del Ejecutivo, el 20%.

Así se desprende de un recuento realizado por La Nación con base en información suministrada por la institución, así como en el Presupuesto del 2018 e informes que la CCSS realizó en el 2012 y el 2016.

Una de ley de 1982 es la base legal más costosa para la institución. La Ley de Incentivos Médicos, creada en la administración de Luis Alberto Monge, le cuesta a la Caja unos ¢152.000 millones por año.

Sin embargo, algunos beneficios de la ley fueron ampliados mediante acuerdos entre la CCSS y los sindicatos bajo el argumento de que, explícitamente, la misma legislación permite mejorar las condiciones.

Es el caso del incentivo por zona rural que se paga a los médicos que trabajan en áreas de difícil acceso. Este plus reconoce hasta un 17% del salario adicional, pero, en el 2007, se acordó subir el porcentaje hasta un 24%.

La Ley de Incentivos Médicos también obliga a la CCSS a pagar otros incentivos como una dedicación exclusiva adicional, que cuesta unos ¢12.000 millones anuales, y una retribución por riesgos, que demanda ¢2.000 millones.

Además, la norma exige cancelar un 22% adicional sobre el salario por carrera hospitalaria y administrativa, así como un porcentaje similar a quienes trabajan en Consulta Externa.

En 1989, los diputados también crearon pluses especiales para los profesionales en Enfermería, mediante la Ley del Estatuto de Servicios de Enfermería.

En esa norma, se otorgó a los enfermeros una anualidad del 3,5% (superior a la que paga el Gobierno: entre un 1,94% y un 2,56%) más un complemento salarial de un 15% sobre el salario base.

Pluses creados en CCSS.
¢118.000 millones por acuerdos internos

Pese a que muchas de las obligaciones son legales, otros pluses son creación de la Junta Directiva de la Caja, por lo que su futuro está en sus manos.

En total, 11 beneficios surgieron por acuerdos de los directivos o por convenios con los sindicatos. Estos pluses suman unos ¢118.000 millones.

Existe, por ejemplo, un pago por riesgo para los funcionarios que trabajan en hospitales psiquiátricos.

Los abogados de la Dirección Jurídica de la CCSS también reciben un incentivo equivalente al 15% adicional.

También, se compensa a 13.000 empleados de centros médicos por la adaptación biológica de laborar en los turnos de la tarde y de la noche, aún si ese horario es eventual.

Otros ¢1.000 millones se gastan en las disponibilidades administrativas para 1.200 empleados.

Unos 140 ingenieros reciben hasta un 20% de salario adicional por su disponibilidad en caso de reparaciones o mantenimientos.

El más costoso de este beneficios es la anualidad para los administrativos, que reciben entre un 2% y un 3% sobre el salario por año laborado. El porcentaje que paga la CCSS fue definido por la Junta Directiva en 2009. Por este concepto, la CCSS presupuestó ¢78.500 millones para este 2018.

Los empleados que trabajan en hospitales, pero que no se les puede dar alimentación, reciben un auxilio económico para alimentación que es de ¢3.800 por día. Unas 5.000 personas reciben este plus.

Otro de los más costosos es el pago de la disponibilidad médica que aplica para ciertas especialidades y para el cual se presupuestó una cifra de ¢22.000 millones, para el 2018.

¢93.000 millones por concesiones del Ejecutivo

La CCSS también paga los pluses que el Poder Ejecutivo concedió para los funcionarios del sector público: el salario escolar, la carrera profesional y un plus para informáticos de un 25% sobre el salario.

Estos tres beneficios le cuestan a la Caja otros ¢93.000 millones.

De hecho, la Contraloría estima que el gasto en beneficios salariales en la CCSS es de más de ¢580.000 millones. Sin embargo, este dato incluye el aguinaldo, por el que se desembolsan ¢92.755 millones.

Caja ha recibido advertencias sobre descontrol con pluses

Desde 2012, informes internos y de la Contraloría General de la República han advertido sobre la necesidad de revisar los pluses, su naturaleza y vigencia.

La Nación buscó al presidente ejecutivo de la CCSS, Fernando Llorca, para hablar del tema. Sin embargo, no hubo una respuesta de su parte.

María del Rocío Sáenz, expresidente de la CCSS entre 2014 y 2017, aseguró que la institución sí analizó los pluses y a cada uno se le dio un tratamiento diferente para que se otorgaran adecuadamente.

Un informe de la Contraloría General de la República, de diciembre de 2012, también advirtió de que pluses como la dedicación exclusiva y el incentivo de la zona rural se estaban otorgando sin revisar la pertinencia.

También, llamó la atención por el otorgamiento del complemento por disponibilidad médica en especialidades no autorizadas por la CCSS.

Algunas recomendaciones han sido atendidas en el camino, como la eliminación de varios pluses que se pagaban. pero ya no tenían vigencia, o bien, que pasaron a ser parte del sueldo de los funcionarios. Tal es el caso de uno conocido como salario en especie.

Sin embargo, otros han permanecido, como es el caso de la ampliación de la jornada que se inventó para compensar un aumento en la jornada laboral del personal que fue contratado para trabajar 36 horas semanales, pero que luego se les pidió aumentar a 44 horas.

Ese incentivo también lo reciben personas que ingresaron con el nuevo horario, reconoció Natalia Villalobos, directora del Área de Diseño de Salarios de la CCSS.

En junio de 2012, la Auditoría de la CCSS recomendó analizar el impacto de todos los pluses en las finanzas de la institución.

“Estas erogaciones en caso de no controlarse adecuadamente impactarán negativamente en la capacidad de la Institución para adquirir implementos, medicamentos y material médico, así como para disponer de nueva infraestructura, lo cual repercutirá en la calidad y oportunidad en la prestación de los servicios a la ciudadanía”, señaló dicho informe, según actas de Junta Directiva.

El último informe interno registrado en la CCSS es uno realizado por una comisión ad hoc integrada por tres directivos representantes de los trabajadores, que recomendaron eliminar tres incentivos de poca importancia en el gasto como el salario en especie, el incentivo de vivienda a médico especialista en zona rural y el reconocimiento a patólogos, pero a las nuevas contrataciones.

Según ese informe la legalidad de algunos pluses y los derechos adquiridos impedían eliminar los más costosos.