Silvia Artavia.   20 abril
El Gobierno presentó a los diputados un proyecto de ley que le cambiaría el nombre a Recope por Empresa Costarricense de Combustibles y Energías Alternativas, Sociedad Anónima (Ecoena), la cual se dedicaría a la investigación, desarrollo y venta de energías alternativas como la eólica y la solar. Fotos Melissa Fernández.

Un intento desesperado por salvar a la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope). Así califican algunos diputados el proyecto de ley que presentó el Gobierno ante la Asamblea Legislativa, para que esta empresa estatal ingrese al negocio de las energías alternativas.

La iniciativa propone convertir la institución en un ente completamente distinto, uno que investigue, desarrolle y venda nuevas energías en condiciones de libre mercado, sin monopolio.

No obstante, la propuesta no ha sido bien recibida por algunos legisladores de Liberación, la Unidad Social Cristiana, Restauración e Integración Nacional.

“Financiar una institución que ya de por sí es ineficiente desde hace mucho tiempo para que intente hacer cosas que el sector privado puede hacer bien, me parece que no tiene sentido”, consideró Carlos Ricardo Benavides, jefe de fracción del Partido Liberación Nacional (PLN).

Para el líder verdiblanco, es innecesario que el Estado incursione en el mercado de las energías limpias, labor que en su criterio, puede seguir haciendo la empresa privada.

“Meterse a hacer empresa a estas alturas de los tiempos, por parte del Estado, me parece un gran error”, aseguró.

El congresista afirma que convertir esta entidad en la Empresa Costarricense de Combustibles y Energías Alternativas, Sociedad Anónima (Ecoena) –ese sería su nuevo nombre–, supondría un riesgo para las finanzas públicas.

“En momentos de crisis fiscal, especialmente, es importante poner a salvo los recursos y no exponerlos en una aventura”, agregó Benavides.

En su criterio, en lugar de convertirla en otra institución, lo que debe hacer el Gobierno con Recope es someterla a una autoevaluación y dar a conocer la situación de la entidad a la ciudadanía.

“De Recope sabemos muy poco, más que las aventuras que se nos han contado en los últimos días con respecto al etanol… Debemos revisarla en términos de lo que está haciendo hoy, más allá de lo que podría jugar en el futuro”, enfatizó.

En esa misma línea se pronunció Pedro Muñoz, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

“Recope no se merece un voto de confianza. No se le debe dar alas al animal ponzoñoso. El proyecto busca salvarlo a cualquier costo, incluyendo apostándole recursos públicos a energías no probadas y caras”, sentenció.

Agregó: “A mí no me queda claro el objetivo del proyecto. ¿Es un intento desesperado por salvar a Recope a toda costa o que Costa Rica produzca energías limpias y baratas?”.

Según el socialcristiano, la discusión debe centrarse en la producción de energía solar y en la importación de gas natural.

“Si fuera energía limpia y barata, hablaríamos de esos dos tipos de energía. Pero de lo que estamos hablando, más bien, es de hidrógeno, que es una energía que ni siquiera está probada, mientras que en Costa Rica tenemos energía solar de sobra”, prosiguió.

Para Muñoz, una opción sería que el parque vehicular del país migre del uso de combustibles fósiles a energía solar. No obstante, afirmó, esta idea no se ha considerado.

¿Cerrar la institución?

Los jefes de fracción de los partidos Restauración Nacional (PRN) e Integración Nacional, Carlos Avendaño y Wálter Muñoz, respectivamente, van más allá y ponen sobre la mesa la posibilidad del cierre.

“Recope ha demostrado no funcionar y su existencia ya no se justifica. Lo mismo ha pasado con el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), que fue reconvertido a Instituto de Desarrollo Rural (Inder), igual que con el Consejo Nacional de Producción (CNP) y con Radiográfica Costarricense (Racsa)”, argumentó Avendaño.

El jefe de los restauracionistas coincide con el líder de fracción de Liberación, Carlos Ricardo Benavides, con respecto a que fundar una nueva empresa estatal sería una apuesta arriesgada.

“El invento de Ecoena no será más que otra improvisación que terminará por costarle mucho dinero al bolsillo del pueblo”, defendió Avendaño.

Avendaño estima necesario analizar el destino de la institución de una manera integral, de manera que sea posible replantear sus funciones con base en el futuro desarrollo energético del país.

Por su parte, Wálter Muñoz, del PIN, afianza la posición de analizar el cierre de la Refinadora.

“Lo que se debe debatir es si Recope realiza o no las funciones por las cuales fue creada. Si no, hay que discutir si se debe o no pensar en el cierre de la institución”, manifestó.

De prosperar el proyecto de ley, esta empresa estatal podría investigar, desarrollar y vender energías como la solar, la eólica, la proveniente del hidrógeno y la que se logra con biomasa (materia de origen vegetal o animal con potencial energético).

Además, plantea que los usuarios, mediante las tarifas de los combustibles, le financien a esta entidad investigaciones sobre energías químicas alternativas no reguladas.

“Sí estamos de acuerdo en comenzar un proceso de investigación de otros tipos de energía, pero que se involucren la Universidad de Costa Rica y el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), pero no Recope”, concluyó el líder del PIN.

Ante las apreciaciones de los diputados, La Nación consultó la opinión de Alejandro Muñoz, presidente ejecutivo de Recope, pero no fue posible obtener una respuesta.

El único de los legisladores contactados quien expresó su aprobación al proyecto de ley fue Víctor Morales, jefe de fracción del Partido Acción Ciudadana (PAC), quien aseguró que su bancada está “en absoluto acuerdo y apoya” la propuesta.

Esta iniciativa de ley también fue objetada por la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), que asegura estar de acuerdo con que la entidad estatal mezcle los biocombustibles, pero no con que los produzca o los industrialice.

No obstante, el mismo presidente, Carlos Alvarado, salió en defensa del proyecto y dijo que este debe verse como un asunto de innovación para el país.