Aarón Sequeira. 14 julio
Estudiantes universitarias y colectivos feministas presionaron durante varios días, en las afueras de la Asamblea Legislativa, por la aprobación del proyecto de Ley Contra el Acoso Sexual Callejero. Foto: Andrea Carazo para LN.
Estudiantes universitarias y colectivos feministas presionaron durante varios días, en las afueras de la Asamblea Legislativa, por la aprobación del proyecto de Ley Contra el Acoso Sexual Callejero. Foto: Andrea Carazo para LN.

Los diputados aprobaron en segundo debate, después de una amplia discusión, el proyecto de Ley de Acoso Sexual Callejero con 48 votos a favor y ninguno en contra.

La iniciativa establecerá penas de cárcel para quienes persigan o acorralen a una persona en la calle con connotación sexual, así como a quienes tomen fotografías o videos con fines sexuales en sitios públicos, sin consentimiento.

Asimismo, se castigarán actos como exhibicionismo o masturbación en espacios y transporte públicos.

La reforma impondrá multas para conductas como silbidos, jadeos y gemidos emitidos con connotación sexual, sin consentimiento de la víctima.

La nueva ley se aprobó en el plenario de la Asamblea Legislativa luego de que la Sala Constitucional derribó el argumento de varios legisladores de que era imposible juzgar los silbidos, jadeos y gemidos, así como todo tipo de sonidos con connotación sexual.

Los congresistas que presentaron ese alegato, ante la Sala IV, fueron Carlos Avendaño, Geovanni Gómez, Melvin Nuñez, Xiomara Rodríguez, Mileidy Alvarado y Floria Segreda, de Restauración Nacional; Luis Antonio Aiza, David Gourzong, Jorge Fonseca y Paola Valladares, de Liberación Nacional; Óscar Cascante, de la Unidad Social Cristiana (PUSC), y Otto Roberto Vargas, de Partido Republicano Social Cristiano (PRSC).

(Video) Congreso aprueba ley contra acoso sexual callejero

El proyecto de ley establece las siguientes sanciones:

Cárcel

-10 meses a un año y medio: a quien tome fotos o videos con intenciones sexuales, sin consentimiento, en lugares y transporte públicos; la pena aumentaría a dos años si el material gráfico se muestra o envía a otra persona.

-6 meses a un año: para quien se masturbe o exhiba sus genitales con intención sexual en espacios públicos.

-8 meses a un año: a quien persiga o acorrale a una persona con fines sexuales.

Todas esas penas de cárcel se incrementarían en un tercio si el ofensor es reincidente, si la falta la comete más de una persona, si la víctima es menor de edad, adulta mayor o tiene una condición de discapacidad.

Multas

Para quien profiera, dirija o ejecute, con connotación sexual, palabras, ruidos, silbidos, jadeos, gemidos, gestos o ademanes hacia otra persona, se impondrá una sanción de 15 a 30 días multa, en espacios o el transporte públicos.

El castigo será de 25 a 35 días multa si las conductas son cometidas por dos o más personas, o a través del uso de medios electrónicos.

Plan multipartidista

Nielsen Pérez, del Partido Acción Ciudadana (PAC); José María Villalta, del Frente Amplio, y Karine Niño, del Partido Liberación Nacional (PLN), destacaron que la iniciativa es un proyecto multipartidista impulsado por varias fracciones legislativas desde el periodo anterior.

La iniciativa original fue redactada por Emilia Molina, exlegisladora del PAC, junto con la liberacionista Karla Prendas y la independiente Carmen Quesada.

Patricia Villegas, jefa de fracción del Partido Integración Nacional (PIN), destacó la iniciativa aprobada como un paso para enfrentar y frenar todo tipo de violencia.

“Es necesario un cambio radical y una transformación profunda de la sociedad, donde los hombres y las mujeres construyamos relaciones de paz”, dijo Villegas.

Carolina Hidalgo, del PAC, agregó: “Esta es una ley feminista, les pertenece a todas esas organizaciones de mujeres que luchan desde las calles. No le tengamos miedo a eso, le pertenece a ese movimiento. El feminismo, a diferencia del machismo, no implica anulación, la lucha feminista no excluye”.

Villalta, por su parte, calificó el proyecto como una ley profundamente feminista y necesaria, para afrontar lo que calificó como el último de los reductos de la violencia machista hacia las mujeres.