Carlos Hernández.   29 julio
José Angel Castro Solórzano se vino de su pueblo Tortuguero, en el Atlántico, y por ahora está instalado con algunos familiares en La Trocha de Los Chiles. Foto: Rafael Pacheco

José Castro cruzó la frontera el 22 de julio luego de 3 días de travesía a partir del pueblo Tortuguero en el Atlántico del país vecino.

Lo hizo acompañado por tres parientes directos y un par de amigos. Dice que sentía que su vida estaba en peligro pues los paramilitares Orteguistas le habían advertido que le iban a “rafagear” su casa.

Además tenía otro motivo poderoso. La comida estaba escaseando en la zona consecuencia de que los paramilitares nopermitían el tránsito a los camiones repartidores.

“Las mujeres se quejan de que no tienen arroz, frijoles, aceite entre otros víveres. Tampoco artículos de limpieza como jabón y pasta dental.

"Es como si quisieran convertirnos en otra Venezuela. Antes de que se le peguen los males de Nicolás Maduro lo que Daniel debe hacer es renunciar y permitir el adelantamiento de elecciones limpias” señaló el muchacho de 20 años quien se quedó en Los Chiles trabajando.

Según dice, puede laborar como albañil, carpintero, en la ganadería o la agricultura. Lo que quiere, asegura, es ganarse la vida honestamente y en un ambiente tranquilo.

Espera que la situación en su país cambie pronto. " No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”, concluye.

Juan Pérez, está en el limbo, no sabe nada de sus hijos pero no puede regresar a Nicaragua porque lo capturan y no puede ingresar a Costa Rica porque es ilegal. Foto: Rafael Pacheco
Marcado por la guerra

“ Han pasado casi 40 años y no puedo olvidar como en la guerra de la década de los 80 me mataron a mis padres. Primero fueron los sandinistas a mamá, lo hicieron a sangre fría, sin piedad. La acusaron de colaborar con “la contra”.

“Pocos meses después fueron “los contras” los que acribillaron a papá. Durante años me escondí en la montaña abatido por el dolor que hoy regresa pues el nuevo conflicto me empujó a escapar a Costa Rica mientras mis 4 hijos quedaron en la zona del Rama y sus vidas corren grave peligro”, cuenta Juan Pérez, originario de la Región Autónoma del Atlántico sur (RAAS).

"Soy un nica al que la guerra ha marcado para siempre, me siento solo, casi que sin ganas de seguir viviendo”

Pérez, no tiene compañía en Costa Rica. Pasa en La Trocha de Los Chiles a la espera de noticias de sus hijos, que supone, siguen vivios en la RAAS.

De su sufrimiento no duda en culpar a Ortega y sus seguidores.

Todos los días, dice, pide a Dios ayudar a sus hijos a salir hacia Costa Rica sin caer en manos del orteguismo.

Pérez cuenta que su historia se repite en muchos hogares pinoleros que además sufren hambre.

“El gobierno de Ortega y de su mujer Rosario Murillo son como una gran epidemia que todo lo daña y que no conoce de límites al momento de eliminar a los que tilda de adversarios", dijo.

Pérez tiene decidido no volver a su comunidad mientras Ortega siga en el poder. “Él no me merece ninguna confianza, me inspira miedo, terror”, sostiene Pérez.

La actividad en el pueblo fronterizo ha aumentado en los últimos días con el paso de nicaragüenses que escapan de la persecución o la falta de alimentos. Foto: Rafael Pacheco