Silvia Artavia.   31 octubre
En el 2019, la entidad destinó casi ¢35.500 millones para financiar el FRE. Foto: Rafael Pacheco.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) evalúa recortar la tercera pensión que les otorga a sus funcionarios con dinero proveniente de fondos públicos, a causa de que el sistema se tornó insostenible.

Aparte de las jubilaciones de los regímenes de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) y Obligatorio de Pensiones (ROP), la Caja les paga a sus empleados una pensión adicional, para la cual los beneficiarios no cotizan.

El sistema se denomina Fondo de Retiro de los Empleados (FRE) y, para financiarlo, la CCSS aporta mensualmente el equivalente a un 4% del salario de cada uno de sus casi 60.000 trabajadores.

Si la institución aprueba una reforma interna, en procura de la sostenibilidad del régimen, la pensión máxima de los futuros beneficiados del FRE bajaría de ¢324.120 a ¢113.500.

Uno de los ajustes más drásticos de la propuesta consiste en reducir en un 65% el monto de la pensión del FRE, debido a que el régimen presenta un hueco actuarial de alrededor de ¢1 billón.

En el 2019, la Caja destinó casi ¢34.500 millones para financiar el régimen del FRE, con dinero proveniente del presupuesto institucional.

Drásticas rebajas para futuros beneficiarios

La cotización equivalente al 4% mensual sobre el salario de cada trabajador financia dos rubros: el fondo de retiro (la pensión del FRE) y un capital de retiro.

El capital de retiro es adicional a la pensión complementaria. Se trata de un monto que se les entrega a los empleados al pensionarse; equivale a siete veces el salario que tenía la persona antes de jubilarse.

Además de reducir la pensión del FRE en un 65%, la propuesta también disminuiría el capital de retiro en un 36%.

Así, por ejemplo, hoy un empleado de la CCSS con un salario de ¢1 millón recibe un capital de retiro de ¢7 millones; con el cambio, el aporte bajaría a ¢4.480.000.

Las medidas aplicarían solo para los futuros pensionados. Los actuales mantendrían sus beneficios, así como quienes se jubilen dentro en los 18 meses posteriores a la aprobación de la reforma.

Los cambios implicarían una importante reducción en la tasa de reemplazo de ambos beneficios.

La tasa de reemplazo se define como el monto de pensión que recibe el trabajador en relación con su salario de referencia.

El salario de referencia es, por su parte, el promedio de los últimos sueldos de la persona.

Hoy, en el FRE, la tasa de reemplazo representa el 15% del salario de referencia. Con la reforma, esa tasa bajaría a un 7%.

Además, el capital de retiro pasaría de siete salarios a seis.

Sin embargo, también cambiaría la forma de calcular el salario de referencia con base en el cual se determinan la pensión del FRE y el monto del capital de retiro.

Ese indicador ya no se calcularía sobre el promedio de los últimos 12 salarios de la persona, como se hace para otorgar ambos beneficios, sino que pasaría a ser un cálculo de los sueldos de los últimos 20 años (o 240 salarios).

‘Una fuerte reforma’

Luis Diego Calderón, gerente financiero de la CCSS, dijo que el planteamiento se hace debido a que tanto el FRE como el capital de retiro han presentado problemas actuariales.

“La reforma se lleva a cabo porque estudios actuariales muestran problemas de solvencia en el fondo. Entonces, por eso es que la reforma es fuerte en los beneficios y lo que busca es mejorar las razones o los indicadores de solvencia, que quieren decir cuánto es el fondo capaz de cubrir los compromisos a futuro. Y con esta reforma mejora sustancialmente”, explicó.

La idea es replantear la distribución actual de los aportes que hace la Caja a ese régimen.

Actualmente, estos se distribuyen de la siguiente manera:

-2% a la pensión complementaria

-1,20% al capital de retiro

-0,80% a un fondo de reserva institucional

La propuesta es eliminar el fondo de reserva institucional y redistribuir los aportes así:

-3% a la pensión complementaria

-1% al capital de retiro

Según el jerarca, en mayo de este año, la Junta Directiva de la entidad aprobó las métricas de reducción de los beneficios.

Actualmente, trabajan en la redacción de un reglamento que explicaría detalladamente los cambios.

Posteriormente, vendría un proceso de audiencias, para que los sindicatos de la CCSS hagan sus observaciones, según lo establece la normativa de relaciones laborales de la institución.

Regímenes insostenibles

El Fondo de Retiro de los Empleados de la Caja tiene un déficit de entre entre ¢760.000 millones y ¢1,2 billones, según su más reciente valuación actuarial.

Este sistema complementario entró en problemas desde el 2018, cuando comenzó a utilizar los intereses de las inversiones para pagar jubilaciones.

El estudio determinó que, para el 2021, el fondo comenzará a comerse su reserva, la cual se agotará en el 2030, según las previsiones.

Además del FRE, otras cuatro entidades públicas cuentan con este tipo de regímenes.

Se trata del Banco Nacional (BN), el Banco de Costa Rica (BCR), el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

Dichos sistemas son financiados con presupuesto institucional, es decir, con fondos públicos.

Debido a que, como el FRE, algunos de estos tienen problemas actuariales, los diputados de la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa discuten un proyecto de ley que propone cerrar estos sistemas.

La iniciativa se tramita con el número de expediente 21.824.