Por: Aarón Sequeira 28 enero, 2014

Los candidatos presidenciales de cinco partidos políticos aprovecharon, anoche, el escenario de un salón de cine para exhibir un papel más conciliador, con menos ataques entre ellos y una mayor cercanía, a seis días de las elecciones nacionales.

Mientras José María Villalta (Frente Amplio) se apoyó en Rodolfo Piza (Unidad Social Cristina) y Luis Guillermo Solís (Acción Ciudadana) para buscar aprobación a las propuestas de su plan de gobierno, Solís le reconoció a Johnny Araya (Liberación Nacional) que la Procuraduría de la República no llegó a sancionarlo por el salario que recibía cuando era alcalde de San José.

El formato del debate, en el que los aspirantes solo se enfrentaron en el primero y el último bloques, permitió que los políticos respondieran más bien a los cuestionamientos de la opinión pública, mediante preguntas de periodistas.

El auditorio, compuesto por analistas, directores de medios de comunicación y periodistas, reaccionó, sobre todo, a las interrogantes de los directores de los medios del grupo Repretel.

En particular, provocaron más reacción entre el público las preguntas hechas a los periodistas sobre temas espinosos, que las pocas saetas que se lanzaron entre ellos.

“Están más complicadas las preguntas de los periodistas que la de los candidatos”, dijo Araya, al ser consultado por Evelyn Fachler, de canal 11.

En el escenario, que fue de más a menos tensión, los candidatos intentaron mostrar, por lo demás, una forzada tranquilidad, en la última semana de campaña.