Rebeca Madrigal Q..   12 marzo
Mideplán está a cargo de la reforma de empleo público. Fotografía José Cordero

A finales de marzo, el gobierno le propondrá al Congreso un nuevo régimen salarial para los futuros funcionarios públicos. ¿En qué consistirá esta reforma?

Pilar Garrido, ministra de Planificación, explicó que el Ejecutivo evalúa pagar salarios base más altos que los actuales, con la intención de prescindir de los pluses que hoy engrosan los sueldos sin necesidad de cumplir metas.

Sin embargo, eso no significa necesariamente que se avanzaría hacia un régimen de salario único, en el que no existen pluses, pues el gobierno también analiza la posibilidad de agregarle incentivos por productividad a esta base salarial más fuerte.

Según Garrido, la idea es que el salario base se convierta en el componente más alto para los funcionarios nuevos, pero sin que eso afecte las finanzas del Gobierno.

Adicionalmente, el Ejecutivo también busca que los salarios sean lo más equitativos posibles entre instituciones.

“Sería una remuneración más competitiva que implicaría elevar las bases salariales.... no necesariamente es un salario único, estamos hablando de una remuneración global, pero también con un porcentaje de incentivos relacionados a la productividad”, explicó la ministra, a menos de tres semanas para presentar el texto.

“Tiene que ser un salario más alto, suficientemente competitivo, porque ese va a ser tu salario tus próximos 30 años, sin causar un desequilibrio fiscal. Podría ser salario único, pero estamos valorando. Estamos haciendo análisis”, agregó.

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El Ministerio de Planificación (Mideplán) apuntó que hoy las bases salariales del sector público no son tan competitivas con respecto al sector privado, aunque luego otros componentes salariales, como anualidades, dedicación exclusiva y carrera profesional, engrosan considerablemente los sueldos en el Estado.

Eventualmente, estos incentivos terminan convirtiéndose en una gran parte del salario o incluso en la mayor parte. Por ejemplo, la Contraloría General de la República (CGR) ha evidenciado que algunas instituciones pagan cerca de ¢2 en incentivos por cada ¢1 de salario base.

Esta situación sucede en instituciones autónomas como la Junta de Protección Social (JPS), el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y las universidades públicas que se financian con los impuestos que pagan los contribuyentes.

Sobre la posibilidad de que sean salarios de mercado, la funcionaria indicó que es una valoración que deben hacer porque existen disparidades con respecto al sector privado. Por ejemplo, dijo, los salarios de las gerencias pueden ser más elevados en la empresa privada, por lo que podrían estar por encima de lo que se puede pagar en el sector público.

“Nosotros estaríamos pensando en una fuerte composición de salario base, pero que el resto de los componentes puedan darse en función de la productividad”, insistió.

La ministra aclaró que no necesariamente este nuevo régimen resultará más caro para el Estado, porque actualmente los empleados públicos reciben muchas anualidades y otros incentivos que crecen a un ritmo acelerado a lo largo de los años.

Asimismo, se dejaría abierta la posibilidad de que los empleados actuales puedan pasarse al nuevo régimen.

Motivados

El presidente de la República, Carlos Alvarado, adelantó, la semana anterior, que el gobierno procurará un nuevo régimen salarial para los nuevos empleados, pero en razón de mantenerlos motivados y productivos.

Entre los nuevos posibles incentivos están días adicionales de vacaciones, traslados horizontales en el sector público, capacitaciones o pasantías en el exterior.

“Los salarios han sido una fórmula para retener el talento. Ha funcionado, pero a veces pasa en la vida que, cuando uno tiene muy fijo todo, puede ser que sea un incentivo perverso a no dar más”, reflexionó Garrido.

La jerarca aseguró que el régimen actual se mantendrá para los empleados actuales que no deseen cambiar hacia el otro esquema salarial.

Consultada sobre si el nuevo régimen mantendrá los incentivos que actualmente se reconocen, indicó que están analizando varios escenarios, pero que el diálogo social se mantiene abierto y aún no han terminado la propuesta que presentarán al Congreso.