Juan Fernando Lara Salas. 26 mayo
Una hembra de perezoso de dos dedos y su cría en el Parque Nacional Corcovado. El animal que murió en Pococí era de la misma especie. Fotografía: Surcos Tours.
Una hembra de perezoso de dos dedos y su cría en el Parque Nacional Corcovado. El animal que murió en Pococí era de la misma especie. Fotografía: Surcos Tours.

La Fiscalía Adjunta Ambiental y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) buscan a los responsables de ahorcar un perezoso en una finca en el caserío Los Ángeles en Cariari de Pococí (Limón).

El hecho fue descubierto el viernes por José Joaquín Vargas, un guardaparques encargado de vida silvestre del Área de Conservación Tortuguero, quien circulaba por la zona con otros compañeros.

Vargas acompañó este martes a funcionarios judiciales y del Sistema Nacional de Áreas de Conservación Sinac a buscar testigos y empezar las indagaciones.

“La gente en esta comunidad está indignada, una vecina nos dijo que esos animales son comunes y nadie les hace daño; es la primera vez que ocurre algo así en ese lugar”, comentó Vargas.

Según dijo, el viernes circulaba por la zona con otros compañeros cuando observaron desde su vehículo el cuerpo del perezoso de dos dedos (Choloepus) colgando de un árbol en una finca.

Su muerte fue una “lenta y espeluznante agonía”, manifestó Shirley Ramírez Carvajal, bióloga de la Comisión Nacional de la Gestión de la Biodiversidad y miembro de la comisión interinstitucional de seguridad ambiental.

Ramírez explicó que los perezosos son animales muy fuertes, capaces de caer desde lo más alto de un árbol sin consecuencias, dada la resistencia de su estructura ósea.

A diferencia de las cervicales de un ser humano, cuando un animal de estos es ahorcado no se le quiebran las cervicales y muere con rapidez. Lejos de ello, puede pasar mucho tiempo, explicó la bióloga.

“Pueden pasar minutos y minutos muriendo asfixiados. Ese animal estuvo ahí indefenso tratando de liberarse hasta que perdió las fuerzas, hasta apagarse a falta de oxígeno. Explicarlo me causa tanto dolor, que quiero llorar”, admitió Ramírez este martes al ser consultada.

Se sospecha que la muerte de este animal habría sido planificada, pues el autor o autores buscaron un sitio sin testigos.

“Quien haya sido, tomó al animal y lo llevó para matarlo así. Las casas más cercanas están como a cien metros de distancia. Estas criaturas son seres fuertes que muerden y se defienden, pesan unos ocho kilogramos. Y, pese a ello, alguien se tomó la molestia de levantarlo y ponerle una soga al cuello. Fue un acto deliberado de maldad contra una criatura inocente”, aseveró.

Según la bióloga, los guardaparques que hallaron el cuerpo lo bajaron del árbol y después lo enterraron. Estaban “al borde de las lágrimas y furiosos”.

Alto nivel de violencia

Para el fiscal ambiental José Pablo González, el ataque indigna y preocupa mucho pues al ser tan fuerte el desprecio por la vida natural, temen que con este nivel de violencia atente luego contra personas.

“Alguien así ya tiene una forma de pensar, una estructura mental y eso es de cuidado. Además, nos inquietan los ataques contra vida silvestre porque vienen en aumento”, agregó.

En las últimas semanas, las autoridades han percibido más depredación y envalentonamiento de personas dedicadas a la cacería y a la tala ilegal.

El fiscal agregó que un hecho como este podría llevar a la imposición de tres años de cárcel, aunque reconoció que los delitos contra la vida silvestre no poseen agravantes por la saña con la cual se cometen.

Las autoridades solicitan de manera urgente a la población denunciar cualquier acto de maltrato o cacería contra la vida silvestre al 800 8000 645, al WhatsApp 8800-0645, el Email cicooij@poder-judicial.go.cr o al 1192.

“A mí me parece que la gente está asustada por estar en cautiverio sanitario y eso causa frustración. Tengo la impresión de que es más fácil desquitarse ahora contra un animal indefenso y temo que esto fue lo que ocurrió en este caso. Por eso pedimos la ayuda de la gente para denunciar”, afirmó.