Patrimonio

Tratamiento rescata una carreta típica

Sobre una larga mesa yacen las piezas de madera que alguna vez dieron forma a una carreta.

El restaurador Alfredo Duncan, del Museo Nacional , la desarmó para reparar todas las piezas que fueron dañadas por el comején y la humedad.

La carreta – construida en la fábrica Joaquín Chaverri, en Sarchí – es uno de los 900 objetos que están siendo restaurados para exhibirse en la Sala de Historia de dicho museo. Con ayuda de un punzón, Duncan hurga en los fragmentos de madera para determinar cuán profundo es el daño. Con un lápiz hace marcas, para posteriormente realizar los cortes.

“Hay bloques que tienen que ser removidos completamente porque el daño es irreversible. Se reemplazan con piezas de madera cedro ya curada, pues es resistente a los insectos. Luego, se le aplica con brocha un impermebealizante que se llama ebonol, para proteger la madera de la humedad”, agregó.

Según informó el restaurador, en algunas secciones se perdieron detalles de la ornamentación, por lo que fue necesario tallar de nuevo el diseño.

Luego, se limpian las piezas con alcohol y agua y se vuelve a armar la carreta.

Duncan también dedicó tres meses completos a restaurar la primera imprenta que fue traída a Costa Rica, en 1830.

Construida de hierro y madera, esta es una piezas emblemática de la colección del Museo Nacional. “Fue necesario reconstruir gran parte de los elementos de madera porque el comején lo había consumido tanto que solo quedó el cascarón. Una restauración debe conservar, hasa donde sea posible, sus elementos originales”, dijo.

Otras piezas requieren tratamientos distintos como el caso de un plato de loza europea encontrado en fragmentos en una excavación arqueológica en la iglesia de San Blas de Nicoya. El en sitio del hallazgo también había piezas precololmbinas lo que ilustra el contacto entre ambas culturas.

Para restaurarlo se utilizó la técnica del resane, es decir, una pasta con un tinte que sirve para para unir los fragmentos.”Tiene que quedar en evidencia que el objeto estaba quebrado, pues si se deja como nuevo se incurre en un falso histórico”, destacó la restauradora Ana Eduarte.