Silvia Artavia. 15 abril
La mayoría de piezas arqueológicas devueltas al Museo Nacional por personas que las tenían en sus casas, son de piedra y de cerámica. Foto: Museo Nacional para LN.
La mayoría de piezas arqueológicas devueltas al Museo Nacional por personas que las tenían en sus casas, son de piedra y de cerámica. Foto: Museo Nacional para LN.

En cuatro meses, de diciembre de 2017 a la fecha, ciudadanos quienes tenían en sus casas piezas arqueológicas han devuelto 1.526 de estos ejemplares al Museo Nacional, custodio de ese patrimonio, que es propiedad del Estado.

Así lo confirmó a La Nación Marlin Calvo, jefa del departamento de Protección del Patrimonio Cultural del museo, quien catalogó esta entrega como histórica.

Según la funcionaria, en ese lapso, 54 personas se han comunicado con el ente cultural para contar que tienen exponentes de estos históricos objetos en sus viviendas y que desean devolverlos.

Un precedente

¿A qué responde ese comportamiento? El 21 de diciembre del año anterior, durante un allanamiento en casa del exdiputado liberacionista Víctor Hugo Víquez –por un presunto tráfico de influencias en favor del importador de cemento Juan Carlos Bolaños– fueron decomisados 12 artículos precolombinos.

En aquel momento, el exlegislador alegó que desconocía el valor histórico de esos objetos y dijo que ignoraba la legislación que impide a los ciudadanos tener estas posesiones, pues son bienes estatales.

Según el Museo Nacional, quienes devolvieron este tipo de patrimonio, argumentaron que lo habían heredado. Foto: Museo Nacional para LN.
Según el Museo Nacional, quienes devolvieron este tipo de patrimonio, argumentaron que lo habían heredado. Foto: Museo Nacional para LN.

En Costa Rica, quienes tengan o comercialicen con este tipo de patrimonio se exponen a penas de tres a cinco años de cárcel.

En aquella coyuntura, La Nación publicó un artículo titulado ¿Puedo tener piezas precolombinas en casa? Mitos y respuestas sobre bienes arqueológicos.

Según Calvo, dicha publicación y el temor de los habitantes de pasar por un episodio como el del exdiputado Víquez, fueron los detonantes para la entrega de las piezas.

“Después de la publicación que hizo La Nación, que contaba si la gente podía o no tener piezas precolombinas en las casas, como que a las personas les entró miedo y empezaron a llamar. Nunca habíamos recibido tantas piezas en tan poco tiempo; esto es histórico para el museo”, aseguró Calvo.

Tras la llamada, los arqueólogos del Museo Nacional van a las casas a verificar que se trate de artículos originales. Foto: Museo Nacional para LN.
Tras la llamada, los arqueólogos del Museo Nacional van a las casas a verificar que se trate de artículos originales. Foto: Museo Nacional para LN.
Más denuncias

Además de los 1.526 objetos precolombinos recuperados gracias al aviso de los ciudadanos, el Museo Nacional ha recibido tres llamadas denunciando que personas tienen en su poder bienes patrimoniales.

De hecho, gracias a dos de esas acusaciones, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) logró decomisar 228 piezas históricas en dos allanamientos realizados entre enero y marzo de este año; uno en Granadilla de Curridabat y otro en La Sabana.

Calvo aseveró que también se trata de un hecho histórico para el museo.

“Nunca habíamos recibido tantas piezas en tan poco tiempo por parte de la gente, y tampoco se habían decomisado tantas en tan poco tiempo en operativos”, expresó.

Alejandro Fernández, investigador de la sección de Delitos Varios del OIJ, confirmó en una conferencia de prensa el pasado viernes 13 de abril, que se trata de una cifra muy representativa.

En todo el 2017, esta entidad decomisó 222 piezas, mientras que en el 2016 la cifra fue de 118.

Figuras humanas de piedra y vasijas también han sido devueltas. Foto: Museo Nacional para LN.
Figuras humanas de piedra y vasijas también han sido devueltas. Foto: Museo Nacional para LN.

Mientras tanto, en lo que va de este 2018, el ente ha recolectado 266 objetos históricos; 228 en los operativos mencionados anteriormente y 38 ejemplares más en acciones judiciales de menor magnitud.

Es decir, que durante el primer trimestre de este año, se han recuperado más objetos precolombinos que en todo el 2017.

Objetos de deseo

¿Por qué son tan valiosas estas piezas? Porque son obras de arte que esculpieron nuestros antepasados indígenas, es decir, las primeras civilizaciones costarricenses, en períodos que datan desde el 300 d. C. Por lo tanto, son objetos portadores de historia.

Los exponentes entregados por los ciudadanos al Museo Nacional son de piedra y de cerámica, en su mayoría.

Destacan ejemplares de cerámica de entre el 300 d. C. y el 500 d. C., así como vasijas guanacastecas policromadas, de colores muy llamativos.

La entidad cultural ya ha recolectado posesiones de este tipo en San José, Cartago, Pérez Zeledón y Buenos Aires de Puntarenas. Sin embargo, tiene pendientes más visitas a otros lugares del país.

Según comentó Calvo, en promedio, cada persona entregó entre 100 y 130 objetos.

“No podemos decir que quienes las tenían eran coleccionistas de gran escala. La mayoría son personas que las heredaron de sus parientes; gente que las coleccionaba pero que ya falleció”, argumentó la experta.

Una persona de Cartago entregó esta esfera, igual a las que se encuentran en la región del Díquis, en Osa, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Foto: Museo Nacional para LN.
Una persona de Cartago entregó esta esfera, igual a las que se encuentran en la región del Díquis, en Osa, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Foto: Museo Nacional para LN.

El Museo Nacional insta a quienes tengan objetos precolombinos en sus casas a hacer la entrega respectiva.

“A pesar de ser un país muy pequeño, arqueológicamente, Costa Rica es muy rico. A excepción de los lugares donde se han levantado edificaciones, hay muchos otros sitios arqueológicos todavía. Antes se daba mucho que la gente hacía un hueco en la tierra y encontraba piezas; otros se han dedicado a comprar este tipo de objetos porque les gustan”, continuó Calvo.

Por lo anterior, nuestro país es una importante víctima en el mercado mundial del tráfico ilícito de piezas arqueológicas.