Casa Presidencial y la Catedral Metropolitana serían otros lugares donde se amarrarían personas

Por: Eillyn Jiménez B., Diego Castillo 10 febrero, 2016

Una bandera de Costa Rica cubre la espalda de Virginia Moreira, la taxista que desde las 4:30 a. m. de este miércoles se encuentra encadenada a un árbol en las afueras del condominio donde vive el presidente Luis Guillermo Solís, en Barrio Escalante.

La mujer protesta por el funcionamiento de Uber en Costa Rica y además, porque este martes 9 de febrero le bajaron las placas de su vehículo, debido a que no cuenta con el aval para circular.

A ella no le importó el frío, la lluvia, ni tampoco el despliegue policial que generó en el barrio del mandatario.

A su lado izquierdo colgó, de la misma cadena de la que está amarrada, un abrigo y una bolsa para echar la basura de lo que consuma. Tiene un par de guantes y un gorro para cuando el frío aumente, así como unos lentes de sol que sacó a eso de las 9:30 a. m.

En el piso, una botella de hidratante es su acompañante, mientras que poco a poco algunos taxistas se aproximan a la zona para apoyarla.

Esos son todos los insumos que posee la mujer, a quien sus compañeros de la 'fuerza roja', le traen bloqueador y comida.

Moreira es la misma que el pasado 1.° de febrero, en la manifestación de taxistas, animó a los demás a tirar huevos y a bloquear calles, pero esta semana su disgusto con el gobierno se incrementó.

La mujer narró que, ayer martes, le bajaron las placas del vehículo cuando se encontraba por el Hospital Calderón Guardia y eso la motivó a encadenarse frente a la casa del mandatario.

Su carro es del año 2000 por lo que, según la ley, el modelo no puede ofrecer el servicio de taxi.

"A mi esposo se le quebró la mano, saqué el carro para llevarlo al hospital y en un operativo me bajaron las placas. La reunión de la semana pasada fue una burla porque nos prometieron una cosa y a última hora negaron todo, fue una manifestación en vano", manifestó Moreira.

Este grupo mantuvo una reunión con las autoridades, en la que pidieron bloquear la aplicación de Uber; sin embargo, el Gobierno manifestó que no lo hará porque eso atenta contra las libertades de los ciudadanos país.

Además, mencionó que si no los atienden, en las próximas horas otros taxistas se encadenarán en otros puntos del país, como Casa Presidencial y la Catedral.

Hasta las 11 a. m. al menos 15 taxistas más acompañaban a Moreira en Barrio Escalante.

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Virginia Moreira llegó a las afueras del condominio Villa Fontana, en Barrio Escalante, a las 4:30 a. m.

Molestia. Tanto la mujer como otros taxistas, reconocen que en el gremio hay molestia con el viceministro de Transportes, Sebastián Urbina, por lo que no quieren hablar más con él.

Moreira agregó que se mantendrá las horas que sean necesarias afuera del condominio donde vive Solís y que si la quitan, aplicará la misma medida en otro lugar.

"Queremos que nos atienda Solís o Carlos Villalta, nuevo ministro del Obras Públicas y Transporte (MOPT). El gobierno ha incumplido los tratos que hemos hecho y queremos que bloqueen la aplicación de Uber", insistió.

Firmes. En Casa Presidencial sostienen que tan solo recibirán la carta de Moreira, más no se le atenderá.

Stephanie González, encargada de prensa de Presidencia, indició que la taxista rechazó la alternativa de recibirle una carta desde la noche del martes.

La oficina de Prensa del Ministerio de Seguridad indicó que continuará la presencia de oficiales de la Fuerza Pública en el lugar, mientras la Policía de Tránsito mantiene el paso regulado frente al condominio para evitar posibles bloqueos de taxistas.

José Domingo Cruz, director regional de la Fuerza Pública, comentó que su función en Barrio Escalante es velar porque todo transcurra con tranquilidad.

Información actualizada a las 12:01 p. m.