Juan Fernando Lara. 12 marzo
Revisión técnica vehicular en la sede de Riteve en San Luis de Santo Domingo de Heredia. En la foto se ven las pruebas realizadas por los vehículos para determinar estado de los frenos. Foto: Albert Marín.
Revisión técnica vehicular en la sede de Riteve en San Luis de Santo Domingo de Heredia. En la foto se ven las pruebas realizadas por los vehículos para determinar estado de los frenos. Foto: Albert Marín.

Al cierre del 2018, habían al menos 236.000 vehículos cuyo estado mecánico se desconocía ya que nunca acudieron a la revisión técnica vehicular ese año o bien la reprobaron en uno o más intentos.

La cifra supone 13% menos de incumplimiento general respecto al registro del 2017 cuando eran al menos 271.000.

Al desglosar esos 236.000 vehículos, se tiene que 123.000 nunca se presentaron en el 2018 a revisión, según divulgó la mañana de este martes la empresa Riteve SyC.

A esa cifra se suman otros 112.716 automotores que no aprobaron la prueba incluso luego de acudir a inspección en varias ocasiones en el 2018. Esto supone una caída de 23% respecto a los 153.000 vehículos a los que les pasó esto en el 2017.

Una posible explicación a la caída en el nivel de incumplimiento, es la cantidad de controles policiales en carretera.

Germán Marín, director de la Policía de Tránsito, confirmó este martes que en el 2018 se impusieron 65.000 partes (de ¢53.340 cada uno) a vehículos que circulaban sin ese permiso.

Esto representa una diferencia de 39.000 multas más con respecto a las 26.000 multas del 2017 (150%) por ese concepto conforme datos de la Policía de Tránsito.

Marín explicó que, durante el 2018, la Policía de Tránsito ha procurado retomar los controles en carreteras en puntos de más circulación; una estrategia que podría haber forzado a más dueños de vehículos a buscar la aprobación de Riteve.

Esta subida en los partes empuja a los choferes a cumplir con la revisión, que procura mitigar la inseguridad en las vías por falta de mantenimiento preventivo de los automotores. El examen evalúa condiciones como estado de las llantas, frenos, gases y luces.

Conforme las cifras del 2018, Riteve realizó 1.192.000 inspecciones; un incremento de 4,3% respecto a las 1.142.000 de un año antes.

El parque vehicular atendido se integró de de 64% de automóviles, 13% de vehículos de carga liviana y un 12% de motocicletas. El resto de inspecciones comprenden vehículos de carga pesada, transporte público y equipos especiales.

Esta composición permanece similar a años anteriores.

De ese gran total, 46,6% reprobaron la prueba en la primera inspección. Entre los automotores que fueron por segunda o más ocasiones a buscar el visto bueno, 21% volvieron a fallar (112.716).

Las faltas por las cuales se rechazaron la mayoría de vehículos permanecen similares a años anteriores en el 2018:

En primer lugar, emisiones excesivas de gases contaminantes. A esto sigue en segundo lugar llantas desgastadas y luego desequilibrio en las fuerzas de frenado.

Otras causas incluyen desviaciones en el equilibrio de los ejes, fallos en el freno de parqueo, desprendimientos de piezas que se descubren sueltas o flojas en el vehículo e incluso manipulaciones del vehículo que impiden la inspección.

La edad promedio de la flota vehicular que acudió a inspecciones periódicas ronda los 16 años: remolques y transportes de sustancias peligrosas son los más antiguos con un promedio que anda entre 24 y 26 años.

De los vehículos que asistieron a inspección en 2018, 60% lo hicieron en el mes correspondiente; una mejoría respecto al 46,6% del 2017.