Irene Vizcaíno. 12 octubre, 2016

Una marina, un muelle para cruceros, una plataforma para ofrecer servicios logísticos...

Estas son algunas de las ideas que se discuten en las sesiones de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) como probables caminos de la institución para cuando comience a operar la Terminal de Contenedores de Moín (TCM), de APM Terminals.

“Hay una serie de oportunidades , pero para eso se requiere hacer un análisis muy serio y con los pies sobre la tierra de lo que eso implica”, advirtió Ann McKinley, presidenta ejecutiva de Japdeva.

Tienen en la mira, por ejemplo, los 62 predios para contenedores, cada uno de los cuales representa una inversión de hasta $3 millones. Además, cada uno emplea entre 30 y 70 personas. Décadas atrás, estos predios fueron un negocio de Japdeva, que luego quedó en manos de la empresa privada.

Los servicios complementarios que ofrecen diversas entidades gubernamentales también son un nicho para la entidad, afirma el gerente portuario, José Aponte. Su idea, dice, es ofrecer una plataforma que unifique los trámites aduaneros y fitosanitarios ante los ministerios de Agricultura y Comercio Exterior.

Más planes. En tanto, convertir el llamado “muelle alemán”, en puerto para cruceros o propiciar la construcción de una marina entre el muelle 70 y la desembocadura del río Limoncito son proyectos más ambiciosos.

Liroy Pérez, vocero de Sintrajap, asegura que están abiertos y dispuestos a explorar cualquier actividad alternativa, entre las que mencionó carga de trasbordo o carga a granel.

“Creemos que hay muchas alternativas antes de ir a lo peor... Si al final tenemos que mandar gente a otro lado, que sea porque ya no nos quedó otra alternativa”, dijo Pérez.