Patricia Recio.   25 mayo
El tramo entre Orotina y Caldera sería el primero en ponerse en funcionamiento, pues se encuentra habilitado. Fotos Alejandro Amboa

Las locomotoras volverían a ser habituales en la línea del ferrocarril que va desde Ciruelas de Alajuela hasta puerto Caldera en Puntarenas.

El plan del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) es rehabilitar las vías férreas a lo largo de 93 kilómetros de recorrido para el traslado de mercaderías hacia el Pacífico.

De acuerdo con la presidenta de esa entidad, Elizabeth Briceño, el proyecto se dividió en tres etapas.

En una primera fase, que se desarrollaría el próximo año, se buscará potenciar el transporte de carga con empresas que actualmente tienen trasiego de mercancías hacia y desde Caldera.

La estación de Quebradas en Atenas se encuentra en la zona donde se requiere mayor inversión debido a los daños en la infraestructura y zonas con deslizamientos. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal

Para este primer paso, se utilizaría la línea férrea existente a lo largo de 27 kilómetros entre Orotina y Caldera.

Ese tramo, recordó Briceño, está actualmente habilitado y en buena condición, pues recibe mantenimiento para viajes turísticos que se ofrecen ocasionalmente en ese sector, por lo que la labor únicamente implicaría la atracción de potenciales usuarios.

Además se destinarían dos locomotoras que actualmente operan en el tren de pasajeros de la Gran Área Metropolitana y que serán reemplazadas el próximo año cuando lleguen las ocho nuevas unidades contratadas a una empresa china para ese servicio urbano.

El siguiente tramo por habilitar completaría el recorrido desde Ciruelas de Alajuela hasta Caldera (70 kilómetros) y se le sumarían otros siete kilómetros para llegar hasta Molinos de Alajuela.

El puente sobre el río Jesús María, en Esparza, se encuentra en la zona que se habilitaría en los próximos dos años para la carga de mercaderías. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal

“Es el tramo más grande, ahí tenemos varias situaciones, primero ocho deslizamientos de los cuales el principal es el de Quebradas, que amerita una intervención de cerca de $1 millón. Otro punto es que convivimos con la ruta 27, pero muy cercano a los taludes, lo que representa un riesgo muy alto en seguridad ferroviaria”, explicó la jerarca de Incofer.

Además, dijo, esa cercanía con la carretera también significa una desventaja operativa, pues cuando se trata de transporte de carga lo que se busca es tener vías en línea recta para alcanzar mayores velocidades y poder ser más eficientes en el servicio.

En el caso de ese trayecto, por ser zona de montaña, el trazado es bastante irregular.

Tal situación sería solventada mediante la construcción de un túnel de 1,6 kilómetros a la altura de Dantas, el cual tendría un costo de unos $29 millones y que, según Briceño, evitaría tener que recorrer más kilómetros para bordear la carretera.

Financiamiento

En total, la rehabilitación del servicio requeriría de una inversión de $80 millones e incluiría otras cinco locomotoras, que se añadirán en esa segunda etapa.

Esta segunda parte del plan se tiene prevista desarrollar dentro de dos a cinco años.

Finalmente, como un “plan a largo plazo”, el Incofer pretende habilitar el servicio entre Barranca y Puntarenas, donde sería necesario intervenir unos 16 kilómetros de vía.

Plan tren a Puntarenas.

La intención es que en ese tramo el servicio de tren conviva con la carretera que se pretende ampliar en el sector de La Angostura y con una ciclovía que se construiría allí.

A futuro, ese servicio podría habilitarse para pasajeros.

Según la jerarca del Incofer, para el financiamiento de este proyecto se está buscando el apoyo de “países amigos”. Además, se realizarán gestiones con organismos multilaterales en busca de créditos.

Briceño dijo que si bien no han recibido propuestas de iniciativas privadas, estarían abiertos a escucharlas en caso de que alguna empresa se interese.

En algunos tramos de la línea férrea hacia el Pacífico, los durmientes ya no existen o se presentan invasiones del derecho de vía que deben ser resueltas. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal
Tren del Caribe

El proyecto del tren al Pacífico se desarrollaría en forma paralela con el plan del tren eléctrico de carga en el Caribe.

Dicho servicio contectaría, en una primera etapa, el Valle de la Estrella en Limón con Río Frío de Sarapiquí y, en una segunda fase, sumaría 30 kilómetros para llegar hasta Chilamate en Sarapiquí. Además, la intención es llevar el tren de carga hasta Muelle de San Carlos en una tercera fase

Ese proyecto que incluye 120 kilómetros de vía y se encuentra actualmente en la etapa de estudios de factibilidad.

La promesa del Gobierno es que las dos primeras fases del servicio comiencen a operar dentro de unos cuatro años, mientras que la tercera quedaría en una fase de preinversión en el 2022.

Adicionalmente, se espera que el segundo semestre del próximo año, lleguen las ocho nuevas unidades que darán soporte al servicio de la Gran Área Metropolitana (GAM) durante los próximos años, mientras se concreta el plan del Tren Rápido de Pasajeros.

Por los ocho trenes nuevos el Incofer pagó $32,7 millones.

En tanto, el Gobierno planea iniciar la primer fase constructiva del TRP en el 2021. Actualmente, se encuentra en etapa de factibilidad y será en agosto cuando se conozcan los resultados de estos estudios.

La promesa del presidente de la República, Carlos Alvarado, es que este plan de $1.600 millones quede concesionado al finalizar su administración.

Una vez que este proyecto empiece a funcionar, las unidades (tanto las que llegaran el próximo año como las existentes) que funcionan en el Área Metropolitana se trasladarían a Puntarenas y Limón para dar servicio de pasajeros.