Juan Fernando Lara. 23 agosto
Vista el 16 de setiembre del 2016 de la presa en la planta Hidroeléctrica Reventazón del ICE /Alonso tenorio
Vista el 16 de setiembre del 2016 de la presa en la planta Hidroeléctrica Reventazón del ICE /Alonso tenorio

Dentro de una serie de acciones para “garantizar su sostenibilidad financiera”, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) informó que “no proyecta endeudamientos adicionales en el mediano plazo para proyectos de generación eléctrica”.

Aunque sin mencionarlo directamente, la decisión suspende el proyecto hidroeléctrico El Diquís, en Buenos Aires de Puntarenas, que hasta abril insistía en construir. Este diario consultó al ICE sobre el futuro de la megaobra se está a la espera de respuesta.

"Además, para disminuir el impacto por las fluctuaciones cambiarias, el Instituto ha diversificado su deuda (en colones) y contratado instrumentos de cobertura con el fin de reducir los riesgos de mercado, como la exposición cambiaria o de monedas, así como la de tasas de interés.

“El ICE es consciente que los cambios en el entorno requieren un replanteamiento de sus negocios y la prestación de los servicios públicos”, añade el documento.

Por estas razones, afirmó el Instituto, tienen en revisión su estrategia corporativa.

En un comunicado de este jueves, la empresa reconoce que en el sector eléctrico se ha visto impactada por un supuesto “rezago tarifario en el reconocimiento de los costos asociados al Proyecto Hidroeléctrico Reventazón”, que opera desde setiembre de 2016, entre ellos, reparaciones de una fuga de agua en el vertedero de excedencias de la planta, detectada incluso antes de su inauguración.

Mientras, en el sector de Telecomunicaciones, señalan el costo de mantener la red de cobre para telefonía fija. Según el Institito, el rezago tarifario en el reconocimiento de esa tarea les genera un déficit promedio anual de ₡71.800 millones.

La empresa en todo caso aclaró tener capacidad de operación.

El Diquís

La planta El Diquís acumula 20 años de concebida sin que el proyecto avance principalmente, por la ausencia de la consulta indígena, dado que el proyecto ocuparía parte de territorios de esta población. Hasta el año pasado se estableció el modelo de consulta.

Se trata de una megaplanta de 650 megavatios (MW) cuyo costo se estimaba ya en $3.694 millones a diciembre del 2015.

Inicialmente se concibió para atender necesidades energéticas del país pero Javier Orozco, director de Planificación y Desarrollo Eléctrico del Instituto, manifestó en abril que era mejor convertir la hidroeléctrica en una “gran batería” de respaldo para plantas de generación eólica y solar a disposición de los países centroamericanos pero financiada desde Costa Rica.

El comienzo de la obra estaba previsto para el 2026. Ahora parece extender su estado de inercia ante la intención de la entidad de no endeudarse en el “mediano plazo”.

Finanzas

El anuncio sobrevino luego que la empresa estatal cancelara ¢177.780 millones de intereses y comisiones de sus créditos y bonos de deuda en 2017, es decir, 87% más frente a los ¢95.111 millones pagados en el 2014.

La vertiginosa alza en el costo financiero provocó que el año pasado el Grupo ICE cerrara con una pérdida de ¢51.706 millones, mientras que en el 2016 tuvo una ganancia de ¢30.377 millones, según los estados financieros auditados de la compañía publicados el 29 de mayo anterior.

El ICE tuvo, el año anterior, ingresos por ¢1,35 billones, es decir una reducción de 1,6% frente a los ¢1,38 billones en ventas de energía y servicios de telecomunicaciones del 2016.

El resultado de la compañía pública incluye la información del ICE, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), Radiográfica Costarricense (Racsa), Cable Visión Costa Rica y Gestión de Cobro del Grupo ICE S.A.

La empresa ha atribuido el desequilibrio financiero a que, el año pasado, no se reconoció –en el cobro de tarifas a sus clientes– la totalidad de la inversión hecha en las plantas hidroeléctricas Reventazón y Balsa Inferior, recalcó Jesús Orozco, jefe de la División de Finanzas del Grupo ICE.

La inversión en ambas obras tuvo un costo alto. El proyecto Reventazón, del ICE, está valorado en $1.567 millones, $810 millones más de los estimado en el 2008.

Mientras que Balsa Inferior, construida por la CNFL, pasó de un costo previsto de $94 millones, en el 2008, a $361 millones.

Ambas iniciaron su operación en el 2016 y, a partir de ese momento, comenzó el pago de los títulos de deuda emitidos y créditos contratados para edificar los proyectos.