Juan Diego Córdoba.   5 abril
Cientos de camiones se aglomeraron en la entrada de la Terminal de Contenedores de Moín, lo cual provocó un bloqueo en la ruta 32 y en la carretera 257 que da acceso al megapuerto. Cortesía Canatrac para La Nación

La primera crisis que afrontó la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) en su quinta semana de operación, abrió la mesa de negociación entre el Gobierno, Japdeva y el operador holandés APM Terminals.

Las tres partes entraron a valorar la posibilidad de trasladarle carga a la Junta de Administración Portuaria y Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), cuando el megapuerto afronte problemas como el ocurrido el jueves.

Este fue el principal tema de conversación en una reunión, la tarde de este viernes, entre el ministro de Obras Públicas, Rodolfo Méndez; la presidenta ejecutiva de Japdeva, Andrea Centeno; el director general de APM Terminals, Kenneth Waugh; y el viceministro de Transporte y Seguridad Vial, Olman Elizondo.

El director de la empresa transnacional aseguró que están abiertos a valorar esa alternativa ante escenarios especiales.

“En el mejor ánimo de colaborar, tomaremos en cuenta las solicitudes y sugerencias del MOPT para agilizar el servicio a nuestros clientes, siempre y cuando se cumpla con la normativa del contrato de concesión”, enfatizó Waugh.

El jueves, el anunciado cierre de la carretera entre San José y Limón, por la demarcación de los primeros 7,5 km entre el peaje del Zurquí y el cruce a Río Frío, provocó que cientos de furgoneros llegaran a la vez a dejar contenedores al megapuerto.

Eso colapsó la vía de acceso y la misma ruta 32, pues ante la falta de estacionamiento, se parquearon en la carretera.

A eso se sumó una falla en el sistema de llamadas que tiene APM Terminals para reservar citas para la recepción de contenedores en la terminal. La conjugación de esos dos problemas provocó congestión y un atraso de 25 horas en el flujo laboral del megapuerto.

Aunque la propuesta de que Japdeva reciba carga de barcos portacontenedores todavía no está en firme, se acordó monitorear la programación de embarcaciones en la TCM y si se vuelve a presentar un foco importante de atasco, la entidad portuaria estatal podría habilitar su muelle para recibir los buques que por contrato debe atender de APM Terminals.

“Estaremos revisando tiempos con cortes por día, y si fuera necesaria la conversación tendría lugar para activarlo lo más pronto posible”, aseguró la presidenta ejecutiva de Japdeva.

De acuerdo con el viceministro de Transporte, el concesionario del megapuerto está resolviendo los atrasos con mayores recursos para ponerse al tiempo con la programación de buques. Sin embargo, hay otros escenarios que podrían volver a propiciar problemas similares.

“Esto distorsionó un poco la programación que había, pero se está volviendo a su lugar. En los próximos días tiene que llegarse a lo que se requiere para que no haya ningún atraso, si se da, entonces se vería la posibilidad de que Japdeva apoye el trabajo”, manifestó Elizondo.

El viceministro de Transportes admitió que los trabajos de la constructora china CHEC para ampliar 107 km de la carretera entre el cruce de Río Frío y Limón podrían propiciar escenarios similares a los vistos el jueves.

¿Hay atrasos en la atención de embarcaciones en la TCM?

Kenneth Waugh, director de APM Terminals, aceptó que la Terminal de Contenedores tuvo que hacer frente este jueves a un atraso de 25 horas en el flujo de trabajo.

Esto se presentó, dijo, porque debieron realizar 3.000 movimientos de contenedores de más, debido a que las navieras no son exactas en la información que entregan para el atraque de embarcaciones.

“Me parece que tenemos que entender que somos parte de un sistema. Es importante que todos trabajemos en proveer información más certera sobre los movimientos necesarios por cada embarcación”, manifestó Waugh.

Además, reconoció que, a cinco semanas del inicio de operaciones, los trabajadores de la terminal portuaria y el sistema en sí se encuentra en un proceso de curva de aprendizaje, para mejorar el ritmo de atención.