Juan Diego Córdoba González. 4 agosto
En sus primeros cinco meses de operación, el megapuerto de Moín ha sufrido al menos dos contratiempos por fallas en el sistema eléctrico. Foto: José Cordero
En sus primeros cinco meses de operación, el megapuerto de Moín ha sufrido al menos dos contratiempos por fallas en el sistema eléctrico. Foto: José Cordero

Un corte eléctrico de 10 minutos puede significar hasta cinco horas de retraso en las operaciones de la nueva Terminal de Contenedores de Moín (TCM).

Esta no es una estimación sino una experiencia que el megapuerto, a cargo de la empresa APM Terminals, no quiere volver a repetir.

Por esa razón, la compañía de capital holandés instalará generadores propios en un intento por evitar los apagones que han afectado a la plataforma desde el inicio de operaciones.

“Tenemos que actuar rápido, así que compramos generadores eléctricos que llegarán esta o la próxima semana para tener energía suficiente en la terminal y no depender de la electricidad fuera de la plataforma", confirmó el nuevo director general de APM Terminals, Hartmut Goeritz.

"Eso va a generar que nuestros equipos funcionen sin interrupción alguna. La inversión que hacemos de nuevo es para no depender totalmente del suministro eléctrico”.

Además, la firma trabaja con el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para colocar una línea de alto voltaje hacia la terminal para reforzar el abastecimiento de energía.

Goeritz admitió que los cortes eléctricos han sido uno de los mayores contratiempos que ha enfrentado la TCM durante sus primeros cinco meses de operación.

A ello se le suman, según dijo, problemas con el sistema de citas para camiones y el reporte de los volúmenes reales de carga por parte de los exportadores e importadores.

“Necesitamos que todos los involucrados trabajemos juntos, porque si todos los exportadores envían todos los furgones al mismo tiempo, entonces tendremos cuellos de botella. Si los buques llegan muy temprano o muy tarde a los puestos de atraque, entonces tendremos problemas. Si los servicios de migración duran dos horas en su proceso, entonces tendremos problemas. Si la electricidad no está llegando de forma regular, entonces enfrentamos un problema”, manifestó.

Inversiones

El nuevo director de APM Terminals declinó detallar la suma que ha invertido la firma para intentar solucionar las fallas eléctricas. “No hablamos sobre la inversión que hacemos. Tomamos las medidas que tenemos que tomar e invertimos lo que tenemos que invertir para que la terminal funcione en las mejores condiciones para todos”, afirmó.

Esta es la segunda gran inversión en equipo eléctrico que realiza APM Terminals luego de la entrada en funcionamiento del megapuerto, el 28 de febrero pasado.

A inicios de junio pasado, fue necesario reemplazar el transformador principal de la planta, luego de que una falla ocurrida el 19 de mayo dejó sin suministro eléctrico a las seis grúas pórticas e inhabilitó al megapuerto para recibir buques durante 10 días.

En aquella ocasión, APM Terminals tuvo que contratar una de las aeronaves más grandes del mundo (un Antonov AN-124) para traer desde Estados Unidos ese nuevo componente, cuyo peso es de 30 toneladas.

Además del costo del transformador y del servicio de transporte aéreo, en aquella ocasión el megapuerto también perdió los ingresos por la atención de una veintena de embarcaciones que debieron ser trasladadas al muelle público de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) para que fueran atendidas.

El anterior director de la firma portuaria, Kenneth Waugh, estimó que durante esos 10 días se dejaron de percibir alrededor de $3 millones.

“Aprendemos del pasado. Lo único que miro hacia adelante son mejoras, mayor productividad, capacidad y utilización de nuestra terminal. En este momento, por ejemplo, solo utilizamos el 50% de los patios, así que veo también mayor eficiencia en los puestos de atraque”, comentó Goeritz.

Luego de superado el problema ocasionado por el transformador, el megapuerto de Moín volvió a sufrir un apagón, el pasado 19 de julio, que provocó retrasos en las operaciones y, por ende, largas filas de furgones en la ruta de acceso a la plataforma, la cual conecta la carretera a Limón con la TCM.

Por ello es que la firma portuaria holandesa decidió adquirir equipos eléctricos adicionales. “El problema estará solucionado en agosto”, concluyó Goeritz.

La Nación envió preguntas al área eléctrica del ICE el pasado jueves, para conocer los detalles de las fallas sin embargo al cierre de edición no tuvo respuestas por parte del instituto.

El pasado 24 de julio, el ministro de Obras Públicas y Transportes, Rodolfo Méndez, se reunió con representantes de la concesionaria y de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep).

Los empresarios solicitaron ese encuentro con el objetivo de “buscar propuestas para mejorar el servicio de la terminal y optimizar la eficiencia operativa de toda la cadena logística”, según detalló un comunicado.

Los exportadores han reclamado un aumento en las tarifas de los servicios de comercio internacional, desde que la TCM inició operaciones.

¿Descarta sabotaje?

Con menos de dos semanas en el país, el alemán que asumió la dirección general de APM Terminals Moín, prefirió descartar supuestos sabotajes contra el sistema eléctrico de la plataforma portuaria.

“Prefiero ser optimista (...). Yo diría que no hay sabotaje en el transformador. Fue un problema que se generó y fue resuelto en el menor tiempo posible, en solo 10 días”, afirmó Harmut Goeritz.

Su antecesor en el cargo, Kenneth Waugh, había declarado a La Nación que analizarían qué fue lo que afectó al transformador que dejó sin energía a las grúas del megapuerto.

En ese momento, APM Terminals no descartó nada, ni siquiera la posibilidad de que un sabotaje fuera la causa del desperfecto.