Juan Diego Córdoba González.   26 febrero
Tren eléctrico recorrería 84 kilómetros y contaría con 46 estaciones a lo largo de 15 cantones de la Gran Área Metropolitana. Cortesía

Luego de revisar los estudios de factibilidad del tren eléctrico de pasajeros, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recomendó a Costa Rica concentrarse, por ahora, en la construcción de una sola línea, debido a la situación fiscal que enfrenta el país.

Los asesores del organismo internacional sugirieron al Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), que esa primera ruta sea la que actualmente opera entre Alajuela y la estación al Atlántico, en San José, debido a que tiene mayor demanda de usuarios.

“El equipo del BID recomienda desarrollar el proyecto en fases con el fin de compatibilizar el proyecto con las actuales condiciones económicas y generar capacidad en Incofer de manera gradual.

“El alcance de la primera fase consistiría en el desarrollo de una línea funcional del tren eléctrico, que represente una solución igualmente costo-eficiente y provea los mejores estándares técnicos, operativos y ambientales posibles de los usuarios”, señala el informe del BID.

Esa primera línea que recomienda el Banco, tendría un valor estimado de $486 millones, con las mejoras técnicas aplicadas. La ruta tendría una distancia de 21,6 kilómetros y conectaría cantones centrales de Alajuela, Heredia y San José.

De acuerdo con la entidad ferroviaria, las recomendaciones del organismo internacional serán incorporadas en el proyecto.

“Dicho informe realiza recomendaciones técnicas para optimizar el desempeño del sistema y favorecer la bancabilidad del proyecto de cara a la etapa del proyecto en la que actualmente se encuentra el Incofer.

“Muchas de esas propuestas de optimización se venían trabajando desde hace algunos meses en la Unidad Ejecutora, y han sido tomadas en cuenta por el equipo técnico del BID al momento de realizar su propuesta”, señaló la institución.

Ver Más

Las mejoras propuestas

La revisión contempla una serie de acciones para mejorar el proyecto, planteado en su etapa de factibilidad por la firma ferroviaria IDOM.

Entre ellas, señala la necesidad de enmendar algunas “limitaciones” en el cálculo de la demanda de usuarios que tendría el sistema de transporte público, variable importante para definir la viabilidad financiera del proyecto, así como los aportes estatales para sostener una tarifa socialmente aceptable.

Este problema, señala el informe, obedece a que la demanda estimada es 13 veces superior al uso actual de los trenes, pero el proyecto no contempló la interconexión con otros medios de transporte como autobuses, taxis y ciclovías, que nutran de usuarios el tren eléctrico.

“Según esto, el 93% de los viajes serán nuevos viajes atraídos de otros modos (buses, autos, por ejemplo) y generados por la presencia de un nuevo modo de transporte. Aunque las condiciones de servicio serán sustancialmente mejores que el actual tren suburbano (mayor confiabilidad, más frecuencias, servicios en hora pico y hora valle), la estimación de la demanda y del cambio modal tienen las incertidumbres y limitaciones típicas de un proyecto tipo greenfield (sin nada previo).

“El estudio de demanda se beneficiaría con una descripción de la estructura de transporte de la ciudad y un análisis de integración del tren eléctrico con otros modos de transporte”, señalan los estudios.

Sobre este particular, sin embargo, el BID hizo una anotación para recalcar que, al momento de la publicación, había evidencias de que la entidad “ha definido una estrategia más clara para lograr la integración intermodal del tren eléctrico con otros medios de transporte” y recomienda al Estado continuar por dicha senda.

Debido a que se hace “muy difícil predecir la magnitud del impacto en la demanda a largo plazo”, por la recuperación de movilidad tras la pandemia de coronavirus, el organismo internacional sugiere a Costa Rica asumir los riesgos relacionados con la tarifa, con el objetivo de que el Estado no termine pagando al operador sumas extraordinariamente más altas, por una menor demanda a la proyectada.

“Esto sería remunerar la operación diaria con base en una tarifa técnica (que se actualiza periódicamente con base en variaciones en el precio de los insumos) licitada, que incorpore el costo operativo de cada kilómetro-vagón recorrido, más un margen operativo. Este es un esquema que ha sido exitoso en la adjudicación de otras concesiones similares en la región”.

Otro de los puntos de mejora que propone el plan, es realizar obras complementarias para mejorar la convivencia del tren con el tráfico en la línea Alajuela-Atlántico, lo cual también reduciría el tiempo de viaje.

“Por la mayor frecuencia de operación (5 minutos en horas pico y 10 minutos en horas valle) es posible que se generen conflictos con otros usuarios en la vía”.

Los ingenieros del organismo internacional recomiendan una serie de pasos elevados por un valor de $34,75 millones, que pueden ser “parcialmente compensado” con un ahorro propuesto en la compra de trenes.

Sobre este tema, el BID sugiere reducir a 18 máquinas el número de trenes originalmente establecidos para esa primera línea que entraría en operación, lo cual representa un ahorro de $23,2 millones al proyecto original.

No obstante, no recomienda una disminución en la frecuencia entre viajes. “Es importante tener en cuenta que la reducción de frecuencias puede tener un impacto negativo en la demanda de pasajeros. Un aumento en los intervalos de paso de a 8 minutos incrementaría, en promedio, el tiempo de espera de cada viaje en 1,5 minutos. Es recomendable que Incofer estudie el impacto de esta posible reducción en la demanda frente a los ahorros que traería adquirir una flota de trenes más pequeña”.

El costo original de esa ruta estaba estimada en $475 millones, pero con las recomendaciones aplicadas subiría a $486 millones, con una supuesta mejora en el servicio ofrecido.

El Instituto también recibió estudios realizados por el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), sobre el potencial del tren para generar prosperidad económica y progreso social, así como Grutter Consulting, sobre impacto ambiental.

El centro de investigación centroamericano recomendó “continuar con el proyecto vía la modalidad de alianzas público-privadas (Apps) y estimularlas para el desarrollo de los centros de calidad de vida alrededor de cada estación del tren”, luego de constatar beneficios socioeconómicos del proyecto.

Los estudios

De acuerdo con la presidenta ejecutiva de Incofer, Elizabeth Briceño, el estudio del BID fue producto de una cooperación técnica internacional que solicitó el Gobierno para robustecer el plan del tren eléctrico, de cara al proceso licitatorio.

Entretanto, la revisión realizada por el Incae obedece a una iniciativa propia de ese ente de investigación y enseñanza.

“El Fondo Verde del Clima, a través del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), contrató a Grutter para realizar todos los estudios que se requieren para aprobar una participación en el financiamiento del proyecto del tren eléctrico”, afirmó la jerarca.

La aceptación de la obra de infraestructura le permitiría al Gobierno, mejorar las condiciones del préstamo del BCIE por $550 millones, para hacer un aporte inicial al proyecto.

La obra completa que consta de cinco líneas operativas a lo largo de 84 kilómetros de la Gran Área Metropolitana (GAM) costaría unos $1.550 millones, más los aportes estatales que el Estado tendría que pagar anualmente.

“El Incofer se encuentra en la actualidad en la preparación de la estructuración de los documentos requeridos para la licitación pública internacional para la concesión de obra pública con servicio público.

“Realizamos las definiciones y ajustes finales a la estructura del proyecto y en la coyuntura actual mundial, provocada por la emergencia sanitaria de la covid-19, la cual ha tenido consecuencias a nivel no solo sanitario, sino también económico para los distintos países”, afirmó Briceño.