Juan Fernando Lara Salas. 6 septiembre
El 1.° de setiembre de 2018, el presidente Carlos Alvarado recorrió la Terminal Portuaria Petrolera del Atlántico, cuyo propósito es aumentar la capacidad de almacenamiento de combustibles de Recope al permitir el ingreso de buques de mayor volumen. Aunque ese día hubo un acto oficial, aún no estaba concluida. Fotografía: Mayela López
El 1.° de setiembre de 2018, el presidente Carlos Alvarado recorrió la Terminal Portuaria Petrolera del Atlántico, cuyo propósito es aumentar la capacidad de almacenamiento de combustibles de Recope al permitir el ingreso de buques de mayor volumen. Aunque ese día hubo un acto oficial, aún no estaba concluida. Fotografía: Mayela López

El 7 de marzo, cuando Italia y España sufrían más por la pandemia y Costa Rica registraba ya su primer caso de covid-19, ocurrió un discreto milagro de la administración pública local: la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) estrenó la ampliación del muelle petrolero en Moín (Limón) esperado hace seis años.

Desde marzo, la llamada Terminal Portuaria Petrolera del Atlántico opera en paralelo con las otras instalaciones construidas en Moín 42 años atrás. A la fecha, la nueva infraestructura ya ha atendido cinco buques, confirmó Max Umaña Hidalgo, gerente de la Refinadora.

Esos navíos trajeron en conjunto 828.000 barriles de diésel, 316.000 barriles de gasolina regular, 321.000 de gasolina súper y 72.500 barriles de combustible para aviación.

La obra valorada en $112 millones se inició en el 2012 con entrega prevista en el 2014 para un arranque de operación que siguió alejándose por una estela de distintos contratiempos. El último ocurrió en el 2017 ya con 92% de avance.

Ese año, los trabajos quedaron al garete porque la empresa contratada no le pagaba el salario a unos 150 obreros por un pleito interno en el consorcio constructor integrado por la firma mexicana Ingenieros Civiles Asociados (ICA) y la costarricense MECO.

Tanta demora causó el conflicto, que el presidente Carlos Alvarado no recibió las obras definitivas el 1.º de setiembre del 2018 como estaba previsto en su agenda de ese día. En vez de cortar la cinta inaugural, lo llevaron a conocer la nueva estructura, cuando ni Recope sabía la fecha de estreno.

En el 2017, la Refinadora incluso llegó a solicitarle a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) un ajuste ordinario de tarifas de combustibles para costear $8,4 millones de reclamos del consorcio y otros $4,7 millones adicionales como parte del acuerdo de finalización de ese contrato.

Sin embargo, la Aresep se negó al descubrir que los inconvenientes entre Recope y el consorcio reflejaban otras situaciones.

Entre otros: “Problemas en el manejo contractual a lo largo de la vida de este proyecto entre las partes, tanto de la administración de Recope como el consorcio ICA-MECO, dando pie a una mala gestión del proyecto, provocando varios reclamos económicos; además de postergar la entrega final de la obra”, especificó la Autoridad Reguladora.

Según esa entidad, la mayoría de las deficiencias descubiertas se vinculaban con limitaciones en planificación y gestión de proyectos de inversión.

Con menos deficiencias en el proceso, los costarricenses estarían pagando hace años precios más bajos en los combustibles, pues el nuevo muelle tiene mayor profundidad de calado. Esto permite recibir en puerto buques petroleros de más tamaño por capacidad de transporte de carburantes y, por consiguiente, contratar menos barcos.

En el 2013, Casa Presidencial cifró el ahorro que generaría la estructura de 200 metros de longitud en $20 millones anuales.

“Este muelle permite capacidad de recibir buques más grandes, lo cual se traduce en menos atraques, y menos gasto en dinero. Cuando hemos tenido oleajes muy altos, hay que dejar buques en bahía a la espera de descarga, que nos cobran multas altísimas por cada día. Entonces los tiempos de espera se reducen a la mitad porque ahora ya tenemos dos muelles para recibir producto”, explicó Umaña.

Desenlace

La pandemia impidió una inauguración presidencial con pase en vivo desde Facebook, pero finalmente se puede utilizar la instalación luego de un desenlace sin imprevistos durante el primer trimestre del año.

De acuerdo con Umaña, poco antes de finalizar el 2019, el consorcio asumió la realización de los trabajos pendientes, incluida toda la infraestructura y la instalación de los equipos, el cableado eléctrico y detalles finales de la obra eléctrica y del sistema de control.

Además, se inició el proceso de capacitación que comprendió 79 cursos sobre los diversos equipos y sistemas que integran el proyecto, los cuales se impartieron a 45 trabajadores de Recope, ahora a cargo de la operación de descarga.

“Sobre el contrato, estamos en las gestiones para el finiquito, que puede tardar casi tres meses. Asimismo, por estar en el periodo de garantía, estamos viendo detalles menores pendientes de parte del consorcio ligados con aspectos operativos de algunos equipos, ajustes mínimos a sistemas y completar algunas inducciones; nada que altere o limite la operación de atraque y descarga de producto”, garantizó el gerente.

Con demora
  • Marzo 2017. Trabajadores de la empresa constructora suspenden labores por falta de pago de sus salarios.
  • Mayo 2016. Recope informó de que la apertura de instalación quedaría para final de ese año por imprevistos ante la llegada de frentes fríos a la costa del Caribe, que habían obligado a colocar material de refuerzos para proteger áreas expuestas al oleaje.
  • Julio 2014. La apertura se trasladó a junio del 2015 para remover una capa de arcilla hallada durante la construcción del rompeolas.
  • Mayo 2012. Se inicia la construcción de la terminal. Se esperaba concluir en 26 meses.
  • Diciembre 2007. Recope anuncia que sacará a licitación un nuevo muelle. Esperaba tenerlo en operación en 2010.

FUENTE: Archivo La Nación