4 octubre, 2018
Las grietas enormes a lo largo de 100 metros de la vía son un peligro para los vecinos de Calle Camacho en El Guarco. Foto:Keyna Calderón

El Guarco. Cada vez que los vecinos de Volcancillo o calles Los Camacho, en Higuito de El Guarco de Cartago salen de su casa se encuentran con las marcas de algo parecido a un terremoto.

Ahí viven cerca de 25 familias, sin contar las que residen en las fincas más adentro. Todos ellos sufren la destrucción de las vía desde octubre de 2017, cuando las correntadas por los fuertes aguaceros comenzaron a romperla, sin embargo, la destrucción ha continuado.

“Cuando llegamos aquí, ya estaba el problema de las grietas y poco a poco fue aumentando, pero ya como en abril se empeoró. Debemos pasar con mucho cuidado, los vecinos que tienen carro deben dar una gran vuelta como de 4 kilómetros y los que no tenemos o las mamás que deben llevar a sus hijos a la escuela, pasan por ahí que son 100 metros aproximadamente de tramo dañado”, manifestó Andrea Brenes

La lugareña que trasladó junto con tres hermanos a una propiedad que heredaron de su papá.

“Cada vez que llueve el problema es peor, debemos pasar de brinco en brinco, yo debo pasar por una peña, todo está como en graditas. Dicen que una muchacha se cayó ahí por lo mismo. Hemos pedido ayuda pero lo que nos dicen es que hay que esperar porque deben de hacer estudios, que debemos tener paciencia porque eso no es de un día para otro", añadió.

Aunque la emergencia comenzó con la tormenta de octubre de 2017, la verdadera causa es un deslizamiento que desde entonces no ha dejado de moverse.

Víctor Arias, alcalde de El Guarco, aseguró que atienden el problema en conjunto con los vecinos desde que las grietas aparecieron. Según él, inicialmente se cubrieron con cemento pero el deslizamiento no detuvo.

“Ahora es estamos coordinando con los vecinos, procuramos buscar una ruta alterna y se solicitó a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE9la evaluación de ellos y por parte de la Municipalidad se contrató estudios geológicos, esos estudios estaban en proceso, los entregarían el 12 de octubre”, explicó Arias

Los estudios serían enviados al Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) para que expertos de esa universidad determinen a q ué obedece el movimiento de tierra.

“La Comisión nos dice que es un proceso irreversible de inestabilidad asociada a un deslizamiento activo. Acondicionamos una parte para que la gente pase, pero va a seguir agrietándose”, advritió.

Arias aseguró que han demarcado las zonas por las cuales se puede transitar y, hasta el momento, las vivienda no han sufrido daño. Por ahora, dijo, no volverán a poner concreto porque eso podría aumentar el peso y aumentar la grieta.

Solo les queda esperar resultados para barajar soluciones.

La calle comenzó a romperse en octubre de 2017 pero la situación se agravó en abril. Foto: Keyna Calderón
Preocupación

Oscar Camacho, cuyo apellido dio nombre a la calle, tiene 12 años de vivir ahí. Según él, se hicieron intentos de arreglos, pero nada profundo.

"Esto viene desde la tormenta que se hicieron unas grietas, informamos a la Municipalidad con el fin de que nos dieran un poquito de asfalto para taparlas y que no pasara a más y nos dijeron que a eso había que hacerle un estudio para ver por qué era y al final no dejaron hacer ni hicieron nada.

“Con el tiempo nos dieron cemento para que los vecinos hiciéramos un trabajo con concreto pero ya estaba muy dañado", dijo.

En criterio de Camacho hay varios factores que pudiero haber influido, desde el falseamiento del terreno por la actividad de una empresa cercana, sumado a la gran cantidad de agua que se escurre desde las partes altas.

“Esta calle parece como si hubiera pasado un terremoto, es terrible, tenemos que pasar entre las grietas, las gradas que hay, eso los peatones pero lo que son camiones se habilitó un camino pero a 4 kms para salir a la Interamericana, no hay transporte público y la gente no puede estar pagando un taxi, no hay gente tan adinerada para eso”, añadió.

La correntada viene desde montaña arriba. Foto:Keyna Calderón

Además, aunque se hizo un cambio del tendido eléctrico, es muy difícil transitar en las noches, aumenta el peligro de caerse en alguna de las grietas.

Les preocupa además, que pronto viene la cosecha de café y eso implicará un gasto extra para los finqueros que van a tener que hacer viajes más largos para sacar el producto.

Colaboró la periodista Patricia Recio

Nota corregida a las 8:58 a. m.