Por: Daniela Cerdas E. 29 noviembre, 2015
Valeska Fonseca, de vez en cuando, mira las fotografías de su papá. Ella no tiene curiosidad de conocerlo. | ALBERTH MARÍN
Valeska Fonseca, de vez en cuando, mira las fotografías de su papá. Ella no tiene curiosidad de conocerlo. | ALBERTH MARÍN

Valeska Fonseca tiene dos álbumes llenos de fotografías de su papá, pero en ninguna de esas fotos sale junto a ella.

El papá de esta joven se fue a Estados Unidos cuando ella tenía un año. Ahora, su muchacha está punto de cumplir 18.

Al principio, él anunció que solo estaría fuera por cinco años, mientras juntaba el dinero necesario para arreglar la casa en donde vive Valeska, sus tres hermanos y su madre, en la urbanización Guayabal, en Santa María de Dota.

También, había planes de ponerse un negocio familiar. Pero nada de eso ocurrió: la casa está igual que hace 17 años, no tienen negocio y tampoco papá.

“Solo conozco a mi papá por fotografías. Él se fue cuando yo tenía un año, mi hermana seis , mi hermano siete y el menor tenía 40 días de nacido.

”A pesar de que no lo conozco en persona, no tengo curiosidad por conocerlo porque, como nunca tuve una figura paterna, no me hace falta”, dijo Valeska.

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Esta familia dependía de los $250 semanales que su padre les enviaba producto de su trabajo en un restaurante. Sin embargo, hace dos años no volvió a comunicarse con ellos.

Henry Fonseca, de 24 años, es hermano de Valeska y tiene leves recuerdos de la presencia de su padre en su vida, como las salidas a comer y su trabajo en un supermercado de la zona

“Estuvo presente por teléfono cerca de 12 años. Nos extrañamos mucho cuando no volvió a llamar más. Hay gente que dice que lo ha visto allá y le ha dicho que estamos esperando su llamada.

”Mi mamá cree que va a volver; ella ha pensado muchas cosas. Dice que seguro perdió la memoria y no nos recuerda. Ella todavía lo espera. En mi caso, si viene no lo voy a despreciar”, dijo Henry.