Por: Irene Vizcaíno.   10 agosto
La Trocha de Los Chiles es una de las zonas de ingreso de nicaragüenses que huyen de la violencia en su país. Foto: Rafael Pacheco

El ingreso masivo de nicaragüenses motivados por la violencia en ese país puso en acción a sacerdotes y voluntarios en San Carlos, donde se instalaron centros de atención en al menos dos parroquias.

Se trata de espacios donde se les ofrece a los migrantes comida, ropa y orientación. Están instalados en las iglesias de San Antonio de Padua, en Pital, y San Rafael Arcángel, en Pavón de Los Chiles, donde se atiende de lunes a viernes de 10 a. m. a 1 p. m.

Estas ayudas se brindan bajo la coordinación de la diócesis de Ciudad Quesada, en cuyo comunicado añaden que solo procuran seguir las enseñanzas de Jesús que “manda dar de comer a la multitud” en referencia a un pasaje del evangelio de San Mateo.

“Constituyen una forma de colaborar con el momento que vivimos”, dijo en el documento el sacerdote Félix Ríos, de la oficina de Pastoral Social.

Nicaragua enfrenta desde abril una crisis política y social que se inició con protestas contra una reforma al régimen de pensiones y estas derivaron en reclamos contra el gobierno de Daniel Ortega. Hasta este momento se estima que han muerto poco más de 300 personas en los enfrentamientos entre manifestantes, policías y paramilitares.

Ante la situación, Costa Rica ha levantado la voz en organismos internacionales para que se condene la violencia, al tiempo que analiza el impacto de un ingreso masivo de ciudadanos de ese país.

La Dirección de Migración había recibido hasta el 31 de julio poco más de 17.000 solicitudes de refugio, mientras que la entrada de estas personas ha aumentado sin que se conozca alguna cifra oficial.

Uno de las áreas donde ha sido muy visible el ingreso es La Trocha de Los Chiles, uno de los pueblos fronterizos donde no hay ningún control. De ahí, se movilizan hacia Ciudad Quesada o el Valle Central.