Juan Diego Córdoba.   13 noviembre
09/08/2019 San José. Fotografías aéreas de San José centro, desde la Asamblea Legislativa. Foto: Rafael Pacheco

Las respuestas de último momento ante los riesgos de una severa crisis fiscal, evitaron que la economía costarricense se fuera al fondo del barranco y se llevara consigo importantes avances sociales.

Los acuerdos impulsados por coaliciones informales entre el Gobierno, partidos políticos y diputados, no solventaron el problema de raíz, pero sí habilitaron un corto y frágil periodo de tiempo para corregir el rumbo de Costa Rica.

El desenlace de esta crítica coyuntura es de “pronóstico reservado” en especial porque los ingresos de los hogares se redujeron, mientras que el mercado laboral genera escasos empleos y de baja calidad.

Esta es una de las principales conclusiones del Informe Estado de la Nación, dado a conocer la mañana de este miércoles.

“Las respuestas que el sistema político adopte –o no- en los meses venideros, moldearán la senda por recorrer en las próximas décadas”, añade el estudio.

El Estado de la Nación es un programa de investigación y formación que lleva el pulso a las condiciones económicas y sociales del país, desde múltiples perspectivas.

Las principales reflexiones derivadas del análisis de las circunstancias que atravesó el país durante el 2018 y parte de este año se resumen en cinco mensajes clave que sintetizan el momento actual y los eventuales riesgos.

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Economía y política

De acuerdo con el Estado de la Nación, el país se enfrenta a un escenario inédito en temas económicos pues nunca antes habían coincidido tres factores de riesgo en un mismo periodo: la desconexión entre la estructura productiva y el empleo, la desaceleración económica y el enfriamiento del motor externo.

Pese a que la economía crece –a paso muy lento- el mercado laboral no lo hace al mismo ritmo, provocando mayor desempleo. La poca mejora de la economía también provoca que los salarios no crezcan, lo que deteriora aún más el ingreso de los hogares costarricenses.

Todo esto ocurre en momentos en que grandes economías del mundo muestran señales de enfriamiento, lo que podría empeorar aún más la realidad costarricense.

Este escenario inédito también se traslada al campo político, pues nunca antes un gobierno se había enfrentado a circunstancias tan complicadas de gobernanza, la cual derivó en resultados imprevistos.